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Aaron valora sus inicios en las Ligas Negras

@MikeLupica
22 de diciembre de 2020

En estos momentos cuando Major League Baseball ha reconocido a las Ligas Negras, sus estrellas y sus estadísticas de la mejor forma posible, pareciera ser un buen momento para hablar con el gran Hank Aaron, cuya última parada antes de unirse a los Bravos de Milwaukee fue con los Payasos

En estos momentos cuando Major League Baseball ha reconocido a las Ligas Negras, sus estrellas y sus estadísticas de la mejor forma posible, pareciera ser un buen momento para hablar con el gran Hank Aaron, cuya última parada antes de unirse a los Bravos de Milwaukee fue con los Payasos de Indianápolis en 1953. Fue cuarto bate y campocorto de dicho club, pero se rio el lunes por la tarde cuando le pregunté por las cosas que aprendió con los Payasos.

“Aprendí que no era un shortstop; te puedo decir eso”, dijo Aaron. “Podía un jugar un poco de segunda base y en los jardines. Pero mi trabajo era batear”.

Cuando le pregunté por las estadísticas de las Ligas Negras y el hecho de que ahora serán parte oficial de la historia del juego, Aaron volvió a reírse.

“Estuve ahí por unos pocos meses, pero claro que espero que puedan encontrar todos mis números”, expresó.

Aaron tiene ahora 86 años y cumplirá 87 en febrero. Firmó con los Payasos por US$200 al mes. No era mucho en 1953, seis años después de que Jackie Robinson rompiera la barrera racial al correr para defender la primera base en el Ebbets Field en abril de 1947. Pero a Aaron se le estaba pagando por jugar béisbol, en un equipo que eventualmente sería tan famoso por sus viajes alrededor de los Estados Unidos como por ganar el título de las Ligas Negras Americanas en 1950. Fue un club famoso también por jugadores como Buster Haywood, Woody Smallwood, Hubert "Big Daddy" Wooten y hasta un antiguo integrante de los Trotamundos de Harlem, Goose Tatum.

Eran famosos también para aquel delgado muchacho de 19 años nacido en Mobile, Alabama, llamado Henry Louis Aaron, quien pasó de las Ligas Negras y los Payasos a romper eventualmente el récord de todos los tiempos en Grandes Ligas de 714 jonrones de Babe Ruth, retirándose con 755 en su cuenta.

“Todo lo que aprendí (con los Payasos) me preparó para las Grandes Ligas”, reconoció Aaron. “Creo honestamente que no habría llegado tan rápido a las Grandes Ligas si no hubiese jugado esos meses con los Payasos”.

Le pregunté qué recuerda mejor de aquellos tiempos, cuando todavía no eran quien terminó siendo.

“Recuerdo que era bien joven y que muchos de los jugadores con los que jugaba y contra los que jugaba eran mucho mayores que yo”, contó Aaron. “Tenía todo por delante de mí y estaba bien por detrás de muchos de ellos”.

Major League Baseball ha decidido ahora incluir las estadísticas de las Ligas Negras de 1920 a 1948 en sus libros de récords. Cuando Aaron llegó a Indianápolis, las Ligas Negras eran más dispersas que nunca, con equipos como los Payasos jugando algunas veces hasta tres juegos en un día. Es increíble para Aaron – y para todos nosotros- voltear la mirada hacia aquellos tiempos y pensar que el hombre que rompería el récord de Ruth estaba jugando con los Payasos seis años después de que Robinson había integrado el béisbol de Grandes Ligas.

Por supuesto que, para ese entonces, equipos como los Payasos muchas veces eran usados como granjas de los conjuntos de las Grandes Ligas. Los Bravos de Boston eventualmente compraron el contrato de Aaron por US$10,000. Los Bravos luego se mudaron a Milwaukee y Aaron jugó con ellos siendo un novato en 1954. El resto es parte de la gloriosa y eterna historia del béisbol.

“Lo voy a decir otra vez”, insistió Aaron. “Si hay un lugar donde siento que realmente aprendí a jugar pelota, fue con los Payasos. Veía todo lo que hacían esos jugadores mayores que yo. Ellos me enseñaban y yo aprendía. Algunos de ellos tenían años en las Ligas Negras, antes y después de Jackie. Pero no llegaron en el momento correcto. Yo sí tuve esa fortuna.

“Por eso tengo sentimientos encontrados con todo lo que está pasando. Estoy feliz de que el béisbol haya hecho lo que hizo con las Ligas Negras. Pero lo triste, para mí, es que lo mejor de muchos de los jugadores con los que jugué ya estaban retirándose en 1953. El mundo no tuvo la oportunidad de verlos en sus mejores años”.

Aaron habló de lo poco que ganaba y de todos los partidos que jugó en esos meses que pasó con los Payasos.

“Me encantaba la mantequilla de maní”, contó Aaron. “Y déjame decirte, podía pasar un buen tiempo con un pedazo de pan y un frasco de mantequilla de maní”.

Lo escuché reírse otra vez al otro lado del teléfono.

“Qué días fueron aquellos”, soltó Aaron. “¿Sabes cómo fue realmente eso para mí? Fue como terminar la escuela”.

“Yo lavaba mi propio uniforme. Tenía que ayudar a llevar a fanáticos al estadio. Luego, viajábamos al próximo pueblo y había otro estadio y otro juego. Tenía 19 años y nada me molestaba. Sólo me vivía diciendo a mí mismo que mis mejores días estaban por venir, porque había llegado en el momento preciso. Yo era bien joven y muchos de los tremendos jugadores con los que jugaba ya eran viejos”.

Al año siguiente, Aaron estaba en Milwaukee, donde conectó 13 jonrones como novato en 1954. Luego disparó 27 en 1955 y 26 en 1956. En 1957, pegó 44, el mismo número que llevaba en la espalda. Y una noche en 1974, cuando ya no era un muchacho, dio el 715 para romper el récord de Ruth.

“Pero jamás voy a olvidar dónde comenzó el camino para mí, y jamás lo haré”, dijo Aaron. “Esos hombres con los que jugué en las Ligas Negras, yo me paré sobre sus hombros”.

Luego hizo una pausa: “Ellos me levantaron”.

Mike Lupica es columnista de MLB.com