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Los Astros de Houston celebraron el campeonato de su división desde el hotel donde se hospedaban en Toronto

En las últimas semanas de la temporada regular de las Mayores es muy usual ver a los diferentes equipos que clasifican a la próxima fase del campeonato, celebrar con emoción el gran éxito que significa estar entre los 10 mejores equipos del mejor béisbol del mundo. Casi siempre la celebración se caracteriza por una lluvia de champaña en el clubhouse del equipo, luego de la victoria que la garantiza. Este año los primeros en "bañarse" fueron los Indios de Cleveland cuando se proclamaron campeones de la División Central de la Liga Americana hace poco más de una semana. 

Pero no siempre sucede así. En ocasiones, la celebración no se produce luego de un triunfo propio, sino posterior a la victoria de un rival sobre tu más cercano competidor. Es lo que demostraron los actuales campeones de la Serie Mundial del 2017, los Astros de Houston, quienes siguieron de cerca el juego entre los Atléticos de Oakland y los Marineros de Seattle la noche del martes en el Safeco Field, esperando una victoria local sobre los increíbles Atléticos quienes estaban 4 juegos y medio detrás de ellos en la tabla de posiciones a falta de un quinteto de partidos para finalizar la campaña regular.

Resulta que aproximadamente una hora antes de que terminara dicho partido, los Astros les habían ganado 4 carreras por 1 a los Azulejos de Toronto, para conseguir así el centenar de victorias en la campaña.

Y los campeones se fueron a celebrar al hotel, pero a la expectativa del resultado en Seattle. ¿Y qué pasó? Los Marineros les ganaron a los Atléticos en entradas extras 10 carreras por 8, y los muchachos de Houston se quedaron nuevamente con la División Oeste de la Liga Americana.

 


Definitivamente, hay más de un motivo para celebrar. Y los Astros, quizás mejor que ningún otro equipo de la Gran Carpa, lo saben bien. Aunque los trabajadores del hotel donde estaban hospedados en Toronto, al menos los fanáticos de los Azulejos, hayan observado su alegría con recelo.

¡Felicidades, muchachos!