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Francisco Peña lo hace todo con la mano izquierda…menos tirar una pelota

MLB.com

SARASOTA, Florida - Algunos podrán decir que el dominicano Francisco Peña nació para ser receptor. Los Peña se convirtieron en peloteros de la misma manera en que los Bush se convirtieron en políticos en EE.UU., o los Manning en jugadores de fútbol americano. De generación en generación, la familia Peña se fue pasando los spikes, guantes, caretas y bates.

Por supuesto, todos aquellos propensos a esta clase de hipérbole a menudo se equivocan. Peña, quien lucha por sobresalir en el campamento de los Cardenales esta primavera como invitado fuera del roster, no nació para ser cátcher. Francisco está tratando de seguir los pasos de su padre, Tony, quien estuvo detrás del plato durante 18 temporadas en la Gran Carpa (y dirigió o fue instructor por otras 15), aunque eso signifique ir en contra de su herencia genética.

SARASOTA, Florida - Algunos podrán decir que el dominicano Francisco Peña nació para ser receptor. Los Peña se convirtieron en peloteros de la misma manera en que los Bush se convirtieron en políticos en EE.UU., o los Manning en jugadores de fútbol americano. De generación en generación, la familia Peña se fue pasando los spikes, guantes, caretas y bates.

Por supuesto, todos aquellos propensos a esta clase de hipérbole a menudo se equivocan. Peña, quien lucha por sobresalir en el campamento de los Cardenales esta primavera como invitado fuera del roster, no nació para ser cátcher. Francisco está tratando de seguir los pasos de su padre, Tony, quien estuvo detrás del plato durante 18 temporadas en la Gran Carpa (y dirigió o fue instructor por otras 15), aunque eso signifique ir en contra de su herencia genética.

Sólo vean la manera en que Francisco firma un cheque. O toma un tenedor. O juega ping-pong. Todo lo hace con su mano izquierda.

"Es con la zurda con la que hago todo lo demás", expresó Peña, mientras se removía las espinilleras. "Excepto tirar una pelota".

Ningún jugador que tire a la zurda ha sido receptor en Grandes Ligas, ni siquiera ocasionalmente, desde Fred Tenney en 1902. Un zurdo llamado Jiggs Donahue atrapó unos cuantos innings detrás del plato en 1896. Desde entonces, todos ellos han sido universalmente rechazados o trasladados a otra posición en virtualmente cada nivel de este deporte. Sólo cuatro zurdos en los últimos 116 años han tenido breves actuaciones de emergencia detrás del plato, siendo Benny Distefano el último en 1989.

Ese es también el año en el que Francisco nació, pocos días después de que Tony jugase la última de sus tres temporadas en San Luis. Varios años después, Tony se dio cuenta de que tenía un problema.

"Los zurdos sólo pueden lanzar y jugar en los jardines", indicó Tony Peña. "Como padre, yo esperaba que él siguiera mis pasos".

Así que, detrás de la casa de la familia Peña en la República Dominicana, Tony apiló varias piedras junto a los pies del entonces pequeño Francisco - y comenzó a colocarlas en su mano derecha.

"Piedra tras piedra", relató Tony. "Piedra tras piedra".

"Él tenía este plan", comentó Francisco. "Y funcionó".

Los dos hijos de Tony llegaron a jugar en Grandes Ligas, al igual que él y su hermano, Ramón. Su hijo mayor, Tony Jr., acaba de retirarse como jugador activo y trabajará como coach en el sistema de ligas menores de los Reales esta campaña. Francisco, de 28 años de edad, ha recibido llamados breves a la Gran Carpa en las últimas cuatro temporadas, con los Reales y los Orioles. Firmado por los Cardenales este invierno para agregar profundidad a la receptoría, Peña podría terminar jugando la mayor parte de la campaña por Triple-A Memphis, especialmente si el club decide no asignar a dicha sucursal a su noveno mejor prospecto, Andrew Knizner.

Los Cardenales son la cuarta organización para el menor de los Peña, la parada más reciente en una vida beisbolera que comenzó desde que era niño. Sus mejores recuerdos de la niñez provienen del clubhouse en Cleveland, donde a menudo visitaba a su padre cuando éste jugaba por los Indios a mitad de la década de los noventa.

El estadio se convirtió en su segunda casa. El béisbol en la estructura de su familia.

"T.J. y Francisco crecieron en el béisbol", aseguró Tony. "Béisbol, todo era béisbol. Crecieron viéndome jugar. Si llegaba a casa, todo era béisbol. Si me iba de ella, todo era béisbol. Despertabas con béisbol, comías con béisbol, te acostabas con béisbol.

"Cuando cruzo esas dos líneas, en mi mente sólo está hacer mi trabajo y divertirme siempre", manifestó Francisco. "Pase lo que pase, quiero sentir en mi corazón que di mi 100%".

Cuando se le preguntó quién le enseño a enfocarse de esa manera en el juego, Francisco respondió: "Mi padre".