Abreu y Miñoso, grandes debuts en Chicago

4 de febrero de 2021

CHICAGO – Los jugadores que vamos a incluir en este listado fueron evaluados desde el primer pitcheo o el primer swing que hicieron vistiendo el uniforme de los White Sox. Entonces, si bien Ron Kittle fue Novato del Año en 1983, ya había hecho 32 visitas al plato en 1982. Lo mismo puede decirse sobre el zurdo Gary Peters, quien fue Novato del Año de la Liga Americana en 1962, pero había lanzado en 12 juegos en las cuatro campañas anteriores.

Entonces, sin más preámbulos, aquí están las mejores cinco primeras temporadas en la historia de los White Sox:

1) José Abreu, 2014

Abreu llegó a los White Sox tras 10 exitosas temporadas con el club Cienfuegos en la Serie Nacional Cubana, incluyendo .453 de promedio y 1.583 de OPS en 2010-2011. Pero todavía había interrogantes alrededor del novato de 27 años, cuyo contrato de seis años y US$68 millones representaba el pacto más elevado en la historia de la franquicia. Abreu respondió esas preguntas en su primera campaña como Novato del Año de la Liga Americana con 30 votos al primer lugar y cuarto en la votación para Jugador Más Valioso del Joven Circuito. El inicialista bateó .317, encabezó las Grandes Ligas con slugging de .581 e impuso un récord para novatos de los White Sox con 36 cuadrangulares. Además, disparó 35 dobles y empujó 107 carreras, comenzando una historia de siete extremadamente exitosas campañas en Chicago, incluyendo el premio al JMV en el 2020.

2) Dick Allen, 1972

No son pocos los que creen que la temporada de Allen en 1972 es una de las más importantes en la historia de la franquicia. Allen llegó a los Medias Blancas tras un cambio con los Dodgers y se unió a una escuadra que apenas dos años antes había llevado sólo 495, 355 fanáticos al parque y al ganar tan sólo 56 juegos. Chicago terminó con foja de 87-67 en aquel 1972 y tuvo una asistencia de 1,177,318 aficionados en la primera campaña de Allen. El tercera base fue JMV de la Liga Americana, encabezando el circuito con 37 vuelacercas, 113 empujadas, 99 bases por bolas, porcentaje de embasarse de .420, slugging de .603, OPS de 1.023 y OPS+ de 199. Estuvo cerca de ganar la Triple Corona con su promedio de bateo de .308, y su presencia puso el centro de atención de vuelta en el sur de Chicago.

3) Oréstedes “Minnie” Miñoso, 1951

El cubano Miñoso, un verdadero ícono de los Medias Blancas dentro y fuera del terreno, se convirtió en el primer jugador de raza negra en jugar con la franquicia. En su primer partido con el club el 1ro de mayo de 1951, conectó un jonrón en la primera entrada frente a Vic Raschi de los Yankees en el Comiskey Park. Miñoso llegó a los Patipálidos desde Cleveland el 30 de abril como parte de un canje de tres equipos y bateó .324 con OPS de .917, junto a 32 dobles, 14 triples, 10 bambinazos, 31 bases robadas, 74 impulsadas, 109 anotadas y 71 bases por bolas, con apenas 41 ponches. Miñoso también fue golpeado ese año en 14 ocasiones, una categoría en la que lideraría la Liga Americana 10 veces en su carrera.

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4) Carlos Quentin, 2008

El vicepresidente ejecutivo de los Medias Blancas, Ken Williams-- quien era el gerente general del club en el 2008--quedó muy bien cuando trajo a Quentin desde Arizona en un cambio por Chris Carter. Es posible que Quentin hubiese sido JMV de la L.A. en su primera campaña de no ser por una fractura en la muñeca derecha que sufrió al darle un golpe a su bate en frustración por dar un foul durante un partido en Cleveland. La lesión sólo dejó que Quentin agotara cuatro turnos en septiembre. Quentin terminó el año bateando .288/.394/.571 con 36 jonrones, 100 empujadas, 96 anotadas y siete bases robadas en un equipo que ganó la División Central de la Liga Americana. Disparó 107 cuadrangulares durante sus cuatro años en Chicago.

5) Jim Thome, 2006

Thome conectó 10 vuelacercas en abril y 10 más en mayo, después de llegar en un cambio desde Filadelfia por Aaron Rowand. El futuro miembro del Salón de la Fama dio 42 jonrones con 109 empujadas y OPS de 1.014, negociando 107 boletos, produciendo un porcentaje de embasarse de .416. Esa campaña, los Medias Blancas ganaron 90 encuentros.