Salvador Pérez: El último en la lista que a nadie le gusta

En la jornada del miércoles fue anunciado que el receptor venezolano de los Reales de Kansas City, Salvador Pérez, se perderá de 4 a 6 semanas de la temporada de las Mayores...que comienza hoy.
"Salvy" se lesionó su rodilla izquierda el martes por la noche, mientras subía una valija en su residencia, luego de que el equipo terminara la pretemporada y regresara a Kansas City. Sin dudas, una lesión rara si tomamos en cuenta que no fue dentro del terreno. La buena noticia es que no tendrá que ser operado. El valenciano se une así a la lista de lesiones "raras" que se han sucedido a lo largo de los años en la Gran Carpa. De las que a nadie les gusta.
Por eso les traemos algunas de ellas. "Salvy", tranquilo. Es la vida. Son cosas que pasan. 
En 1985, el estelar Nolan Ryan fue mordido por un coyote mientras lanzaba por los Astros en 1985. "El Expreso de Refugio" sufrió una de las lesiones más rudas de todas las de esta lista. Exactamente como él mismo lucía sobre la lomita.

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En 1986 el antesalista de los Medias Rojas, Wade Boggs, se lastimó las costillas al intentar quitarse las botas de vaquero. Un año más tarde, el lanzador de los Rangers, Greg Harris, se perdió algunos juegos de la temporada de 1987 cuando se lesionó el codo arrojando semillas de girasol a las gradas. Lesiones que ni nosotros sabíamos que existirían.
Pero la siguiente es una joyita: En 1990, el jardinero de los Azulejos, Glenallen Hill, tuvo la pesadilla de que unas arañas gigantes lo perseguían. (Hey, sabemos cómo se siente). Asustado, Hill saltó de la cama, se cayó sobre una mesa de cristal y se hizo cortaduras en los dedos de los pies y los codos.

En 1992, el estelar lanzador de los Bravos, Tom Glavine, se rompió una costilla mientras vomitaba una comida en un avión. Durante la siguiente campaña, el legendario Rickey Henderson se perdió tres juegos con los Azulejos porque se quedó dormido con una compresa de hielo en el tobillo y despertó con una lesión por congelación. En agosto. Sin comentarios.
También hay lesiones "poco inteligentes". En 1994, el nudillero Steve Sparks, quería impresionar a sus compañeros de equipo de los Cerveceros, por lo que trató de romper una guía telefónica a la mitad. En algún momento entre hacer el primer intento inútil de desgarro y llegar a la conclusión de que la mayoría de los seres humanos no pueden rasgar una guía telefónica a la mitad, Sparks se dislocó el hombro izquierdo.
Y otras, bien accidentadas. En 2001, el lanzador de los Padres, Adam Eaton, accidentalmente se apuñaló en el abdomen con un cuchillo de cocina y se perdió su próxima salida. Eaton no estaba cocinando, solo trataba de desenvolver frenéticamente un paquete de DVD. Por su parte, en 2002, el jardinero izquierdo de los Orioles, Marty Cordova, se durmió bronceándose y se quemó la cara tanto que sus médicos le aconsejaron que se mantuviera alejado del sol y, por lo tanto, se perdiera algunos juegos de día.
En el 2004, el dominicano Sammy Sosa, jardinero de los Cachorros, estornudó tan fuerte que se torció un ligamento en la espalda baja y terminó en la lista de lesionados. Sin embargo, el lanzador de los Padres, Mat Latos, esperaba aprender del error de Sosa cuando trató de contener su propio y poderoso estornudo en 2010. Por desgracia, Latos se lastimó el lado izquierdo y también aterrizó en la lista de lesionados. Nunca se sabe qué es peor.
Hay otras que parecen sacadas de alguna cámara oculta. En 2008 el entonces jardinero de los Astros, Hunter Pence, se perdió varios juegos del entrenamiento de primavera después de sufrir lo que parece ser la única lesión causada por un jacuzzi. Pence salió de su jacuzzi para usar el baño dentro de su casa, pero accidentalmente caminó a través de la puerta corredera de cristal que no sabía que estaba cerrada y se realizó cortes en las manos y las rodillas.
Y las que suceden dentro del terreno de juego. El jardinero de los Marlins, Chris Coghlan, estaba tan feliz de celebrar "walk-off hit" de su compañero de equipo Wes Helms en 2010 que cuando fue a romper una tarta de crema de afeitar en la cara del héroe, se rompió un menisco en la rodilla izquierda y se perdió el resto de la temporada. Algo parecido le pasó al cubano de los Angels, Kendrys Morales, quien se lesionó ese mismo año celebrando un "walk-off HR" en Angel Stadium of Anaheim en septiembre y se perdió el final de esa temporada. Y la siguiente.

A principios de 2016 el entonces campocorto de los Bravos, el dominicano Erick Aybar, fue sacado de la alineación titular por una razón singular...y peligrosa. Los doctores tuvieron que sedarlo para quitarle un hueso de pollo que estaba atrapado en su garganta. Ese mismo año, el lanzador de los Indios de Cleveland, Trevor Bauer, se cortó un dedo arreglando un dron y no pudo abrir el segundo partido de la serie de campeonato de la Liga Americana contra los Azulejos de Toronto. El derecho requirió de varios puntos para cerrar la herida en el meñique de su mano de lanzar. Bauer se lastimó mientras arreglaba una hélice.
Y hasta aquí por hoy. Que es el Día Inaugural de las Mayores. Y hay varios juegos por ver. El béisbol, como la vida misma, tiene sus riesgos. Aunque algunos lo sufran más que otros.
¡Pronta recuperación, "Salvy"! 

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