Cómo Judge (2 metros) planea sacarle provecho al nuevo sistema de reto ABS

TAMPA, Florida -- Aaron Judge no dudó.

Tras poncharse con un tercer strike cantado durante un turno en una práctica de bateo en vivo el miércoles en el George M. Steinbrenner Field, el capitán de los Yankees se tocó el casco para iniciar un desafío del sistema ABS, una nueva herramienta que quizás habría agradecido en innumerables ocasiones en temporadas recientes.

Segundos después, el marcador del jardín izquierdo emitió su veredicto: el lanzamiento de Paul Blackburn había estado afuera y bajo, bola. El turno se extendió y Judge castigó la siguiente oferta hacia el jardín izquierdo, una muestra de cómo la introducción del sistema automatizado de desafíos de bolas y strikes podría cambiar los juegos esta temporada.

“Estoy emocionado por esto”, exclamó Judge. “Creo que va a ser un poco extraño, porque no soy umpire. Soy bateador. Nunca he estado en la caja tratando de pensar: ‘¿Es bola? ¿Es strike?’ Si siento que puedo batearla, siento que es strike”.

Durante mucho tiempo, los umpires han enfrentado desafíos al marcar la zona de Judge, en parte por su estatura de 2.01 metros. Desde la primera temporada completa de Judge en el 2017, ningún bateador ha recibido más strikes cantados en lanzamientos fuera de la zona de strike (Judge y Mookie Betts están empatados con la mayor cantidad, con 638). La diferencia entre Judge y otros bateadores es mayor en los pitcheos debajo de la zona: Judge ha recibido muchos más strikes bajos cantados en su contra (368) que cualquier otro bateador en ese período (Josh Bell le sigue con 233).

“Es una de las zonas peor cantadas en Grandes Ligas”, aseguró el receptor Austin Wells. “Por ser tan alto, le cantan lanzamientos debajo de las rodillas todo el tiempo. Eso es difícil. Puede que sea más complicado para él porque así le han cantado durante tanto tiempo, pero sé que se va a beneficiar”.

Otros también lo harán. Temprano en la sesión del miércoles, Trent Grisham inició en dos ocasiones desafíos del ABS enfrentando al prospecto de los Yankees Ben Hess, y Grisham tuvo razón en ambas. Grisham está entre los jugadores del club con mejor criterio de la zona de strike; su tasa de persecución del 17.3% la temporada pasada fue la cuarta mejor en las Mayores.

Según las reglas, los lanzadores, receptores o bateadores pueden iniciar desafíos sin intervención del dugout. Los equipos reciben dos por juego y los conservan si tienen éxito. Judge dijo que alentó a sus compañeros a ser agresivos, especialmente durante los Entrenamientos Primaverales.

“Tenemos que familiarizarnos. Tenemos que usarlo”, dijo Judge. “Esto puede ser una herramienta que, si conseguimos un par de victorias más porque acertamos un par de decisiones, entonces ojalá eso nos ayude a no empatar por la división”.

La primavera pasada, Boone reconoció que no era el mayor fanático del sistema. Ahora parece estar adoptándolo. Boone dijo que también está animando a los pitchers a desafiar, un tema que ha generado debate en otros camerinos.

El miércoles, Hess se tocó la gorra desde el montículo, revirtiendo una decisión en contra de Grisham.

“Por ahora estoy totalmente de acuerdo con ello. Vamos a evolucionar un poco en eso”, manifestó Boone. “Puede que nuestros lanzadores estén un poco menos inclinados, pero quiero que tengan la libertad en este momento. Hay ciertos lanzamientos en los que sí creo que pueden tener un mejor criterio que un receptor”.

Wells mencionó a Max Fried, Carlos Rodón y Gerrit Cole entre los serpentineros que, según él, podrían beneficiarse.

“Tenemos muchos lanzadores que conocen muy bien la zona”, destacó Wells. “Y también tenemos muchos lanzadores que lanzan puramente con emoción, lo cual es increíble y eso los impulsa. Pero es mucho más difícil conocer la zona cuando estás convencido al 100% de que cada lanzamiento que haces es strike”.

Incluso Jazz Chisholm Jr., quien disfrutó desafiando decisiones la primavera pasada, tendrá libertad para tocarse el casco. Boone dijo que los estudios de los Yankees muestran que Chisholm recibe con frecuencia decisiones incorrectas cerca de la parte alta de la zona.

La conclusión más amplia de Boone es que los equipos quizás no desafiaron lo suficiente en las Ligas Menores. Ante la posibilidad de que Judge reciba una mala decisión en los innings finales y el equipo no tenga desafíos disponibles, Boone asintió y dijo: “Va a pasar”.

“La reacción natural o la tendencia es: ‘Tengo que guardar uno’”, externó Boone. “Y al final terminas llevándotelos a casa. Los juegos se ganan o se pierden en el segundo, tercer o cuarto inning todo el tiempo.

“Queremos que nuestros muchachos sean buenos en esto. También queremos que sean agresivos. Ese escenario del que hablas va a suceder. Eso no significa que no haya sido correcto no desafiar, porque puede que nunca llegues a ese momento”.

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