Correa-Mellizos: ¿Cómo se dio la firma?

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FORT MYERS, Florida -- Los Astros le dieron al puertorriqueño Carlos Correa un hogar y un equipo capaz de avanzar lejos en octubre durante las primeras siete temporadas de su carrera. Este invierno, los Yankees necesitaban a un torpedero. Otros conjuntos de muchos recursos también estaban en la búsqueda de ayuda para el medio del cuadro.

Pero de alguna forma, fueron los Mellizos los que salieron de la nada para sorprender a todos y quedarse con los servicios de Correa.

“Teníamos no menos de cuatro o cinco planes (para la temporada muerta) que estábamos evaluando y revisando constantemente”, dijo el gerente general de Minnesota, Thad Levine. “Estábamos tratando de ver un poco hacia atrás para tratar de ver dónde estaba Carlos Correa en nuestros planes. Y creo que estaba por arriba del Plan A, lo que sea eso, si es un Plan-A plus o algo que fue más allá del Plan A”.

¿Cómo es que los Mellizos, de todos los equipos, sobresalieron del resto para convertir a Correa en el infielder mejor pagado -- en términos de salario promedio anual (US$35.1 millones) -- en la historia de MLB? Hizo falta una combinación de un agente familiarizado con la organización, un jugador que se sentía muy cómodo en un estadio, el caos causado por el largo paro laboral y un ambiente familiar que hizo que Correa se siente bien tranquilo.

El camino del improbable matrimonio entre Correa y Minnesota comenzó con una serie de consideraciones producto del paro, afirmó el miércoles el agente Scott Boras. Los Rangers firmaron a las estrellas Corey Seager (10 años, US$325 millones) y Marcus Semien (siete años, US$175 millones) antes del 1ro de diciembre. El puertorriqueño Javier Báez también acordó antes del cierre por seis años y US$140 millones con los Tigres. Eso dejó a Correa y a Trevor Story entre los torpederos de primer nivel todavía sin firmar durante el paro.

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En una temporada muerta normal, Correa probablemente hubiese conseguido uno de los contratos más grandes de todos los tiempos. Pero cuando el paro terminó y los equipos empezaron a correr para preparar sus rosters de cara a la campaña, el tiempo y el tipo de trabajo normalmente necesario para ese tipo de acuerdos seguramente no iban a estar presentes, le dijo Boras a su nuevo cliente (Correa cambió de representante en enero).

“Después de un cierre tan largo, encontrar potenciales socios para un proceso como éste, donde estás buscando una relación muy, muy larga, es bien difícil para los dueños y los equipos, en términos de manejar y construir el roster”, explicó Boras. “Estaba bien claro--particularmente con todo lo que tuvo que pasar para poner a andar el juego otra vez--que el enfoque no estaba ahí para ese tipo de consideración”.

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Eso abrió la puerta para potenciales acuerdos más creativos y a corto plazo, algo mucho más manejable para equipos como los Mellizos. Entonces, ¿qué se convirtió en la prioridad dentro de esos parámetros?

“¿Qué podemos hacer para llevarlo a un lugar que le permitiera jugar bien, tener la oportunidad de ganar y, francamente, un sitio en el que se sintiera cómodo?”, siguió Boras.

En cuanto a la capacidad de producir, Correa compartió con Boras una lista de estadios donde ve la pelota particularmente bien. El agente levantó la mirada cuando Correa mencionó a Minnesota.

Correa tiene OPS de 1.205 de por vida en el Target Field, el mejor para él en cualquier estadio de MLB en el que ha realizado al menos 20 visitas al plato. Le encanta la condición en la que mantienen el cuadro interior, lo cual hace del hogar de los Mellizos uno de sus estadios favoritos para fildear rodados.

“Me encanta la forma en la que se ve la bola”, dijo Correa. “La puedes ver bien de verdad. Las estadísticas en ese estadio hablan por sí solas. Pero me siento bien cómodo en la caja de bateo”.

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Aunque los Mellizos terminaron en el quinto lugar en la División Central de la Liga Americana la temporada pasada, Boras sabe mejor que la mayoría exactamente cuánto talento hay listo en la organización listo para impactar el roster del equipo grande en el futuro inmediato. El súper agente representa a Royce Lewis, Alex Kirilloff, Austin Martin y Ryan Jeffers, cuatro potenciales piezas angulares de los años venideros que probablemente estén todos en las Mayores para el 2023.

Y, por supuesto, Minnesota acababa de reafirmar su compromiso con Byron Buxton con una extensión de siete años y US$100 millones, y además obtuvieron a Sonny Gray en un cambio.

“Fue bien fácil explicárselo a Carlos. Le dije: ‘Hay muchas cosas de los Mellizos que mucha gente no conoce’”, detalló Boras. “Tienen mucho talento escondido. Hay montones de Mellizos que vienen subiendo. Déjenme decirles, realmente se están convirtiendo en algo”.

Además, después de que los Mellizos cambiaron a Josh Donaldson, Isiah Kiner-Falefa y Ben Rortvedt a los Yankees por el colombiano Gio Urshela y el dominicano Gary Sánchez, Boras sabía que en Minnesota tenían dinero para gastar y todavía necesitaban a un torpedero titular.

Considerando todos esos factores que podrían ayudar a Correa a tener éxito y potencialmente ganar en Minnesota, Boras contactó a la directiva de los Mellizos el viernes pasado con una propuesta más creativa que no incluía el tipo de compromiso a largo plazo que hubiese sacado de la carrera al club. En vez del esperado mega-contrato de 10 o más años, las partes terminaron acordando la actual estructura: Un pacto de tres años y US$105.3 millones, con opciones para que Correa se pueda salir del mismo tras cada una de las primeras dos temporadas.

Eso le ofreció a Correa la posibilidad de buscar un contrato por varias campañas la próxima temporada muerta, a los 28 años, si así lo desea. Habrá menos infielders de primer nivel en el mercado y ningún problema laboral. Aunque los Mellizos asumen el riesgo que viene con la posibilidad de que Correa produzca por debajo de lo esperado, o se lesione, también es probablemente una de las pocas formas en las que un equipo como Minnesota puede hacerse con una estrella de ese nivel en la agencia libre.

“Pienso que entendimos que había una oportunidad que no estaba ahí antes, y ciertamente no queríamos correr el riesgo de que no volviera a presentarse en el futuro”, explicó Levine. “Entonces, empezamos a trabajar a un ritmo que probablemente es un poco atípico para nuestro grupo, para tratar de ver si podíamos encontrar un acuerdo”.

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La última pieza del rompecabezas era asegurarse de que Correa se encontrara a gusto a nivel personal como parecía en el papel. No le preocupaba una potencial mudanza, como le recordó a su esposa, Daniella, diciéndole que de cualquier forma lo único que hacían era ver películas, comer en restaurantes y cuidar al bebé. Lo que buscaba es una atmósfera y un ambiente de familia.

Cuando le consultó a su excompañero de equipo, el venezolano Marwin González--quien pasó el 2019 y el 2020 con Minnesota—sólo escuchó cosas buenas sobre la organización, la directiva y el clubhouse. Durante una llamada vía Zoom junto a Daniella con la plana mayor de los Mellizos, inmediatamente se sintió cómodo con Derek Falvey, el presidente del departamento de operaciones de béisbol del club, Levine y el manager Rocco Baldelli, un dirigente que pensó que siempre lo iba a respaldar.

Una vez terminó la llamada, todos los factores apuntaban hacia Minnesota, algo que hubiese lucido inconcebible para el mundo del béisbol apenas unas semanas atrás.

“Bueno, vamos a hacerlo realidad”, le dijo a Boras.

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