¿Y ahora qué? Dodgers enfrentan su encrucijada tras quedarse sin el tricampeonato

LOS ÁNGELES – Los Dodgers se preparan para un largo invierno. Por primera vez en tres años, el equipo se va a casa sin el trofeo en sus manos, después de quedarse cortos en su intento de conseguir el tricampeonato al ser barridos en cuatro juegos por los Cerveceros en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Sin embargo, ahora se abre una caja de Pandora para el club.

Desde hace un tiempo, los Dodgers mostraban algunas fallas estructurales que simplemente estaban siendo tapadas por los triunfos. No es para menos, pero cuando se acaban las victorias, esas carencias parecen exponenciarse.

A continuación, cuatro factores que deben monitorear los Dodgers para intentar sostener la dinastía que les ha visto ganar tres títulos en seis temporadas.

Veteranía

Este era el secreto a voces más popular de las Mayores. Los Dodgers son el equipo de mayor edad colectiva en MLB. Vaya, no por nada el dominicano Teóscar Hernández gritó: “¡Somos dinosaurios!” cuando destapaban el champán en esta postemporada.

Hasta entonces era un chiste, pero ahora debe ser tomado en cuenta con seriedad.

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Freddie Freeman (37), Max Muncy (36), Mookie Betts (34), Teóscar Hernández (34), Enrique "Kiké" Hernández (35), Blake Snell (33) y Tyler Glasnow (33), entre otros, conforman un grupo de veteranos de mil batallas, que inició la temporada con un promedio de edad de 30.6 años, el más alto en las Grandes Ligas.

Y aunque en su mayoría siguen rindiendo, la edad es un factor invencible, ya sea con la debacle en los números o con la continua ausencia por lesiones.

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De hecho, uno que sí ha bajado su producción consistentemente en los últimos dos años es el corazón de este grupo; Mookie Betts, quien viene de batear .257/.326/.454, segundo año seguido con OPS bajo .790 contra .874 de por vida, y en la postemporada cero empujadas en ocho juegos.

Por su parte, Freeman: OPS+ de 118 contra 140 de por vida, y de 14-1 en la serie.

Lesiones

Este factor ya ha empezado a pesar.

Entre todos los jugadores y a lo largo de 34 pasantías por la lista de lesionados, se acumularon 2,318 días perdidos en combinado. Parece un número inventado, pero no lo es. Sólo el hecho de ser el caso, ya prende las alarmas.

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Fue la segunda cifra más alta en las Mayores, lo que curiosamente representa una ligera mejoría. Encabezaron la liga en días de ausencia por lesión en las tres temporadas previas.

Hay años en los que reina la mala suerte con la salud, y puede que ese sea el caso. Pero, cuando se toma en cuenta la edad, no se puede ignorar esta realidad.

Contratos

Con la ventana de competencia abierta, los Dodgers hicieron lo necesario para continuar compitiendo, siendo bien creativos con la estructuración de los contratos ofrecidos.

Pero en medio de un mar de acuerdos, hay algunos que también disparan la atención, especialmente los más recientes.

Kyle Tucker fue el mejor jugador de los Dodgers en la SCLN y posiblemente de los playoffs, pero eso no erradica del todo la deficiente temporada regular que tuvo, registrando .233/.330/.385, 17 jonrones y 70 empujadas en 154 juegos.

Su contrato es de US$240 millones por cuatro años, y aunque tiene cláusulas de salida, de no mejorar su producción, es probable que no sean activadas.

Después está el pacto con el puertorriqueño Edwin Díaz, de tres años y US$69 millones. Terminó con EFE de 8.68 y 7 salvados en 11 oportunidades, con cirugía de codo en abril y otro pase por la IL. Se redimió con dos salvados en la SDLN, pero en los primeros tres juegos de esta serie no lanzó ni un solo pitcheo, porque los Dodgers nunca tuvieron ventaja tarde.

Hay otros casos a revisar en la nómina, pero ciertamente estos dos son dignos de resaltar.

Ohtani

Este es el factor principal, sin duda.

Ser un jugador de dos vías es lo que Ohtani ejemplifica. Es quien es. Sin embargo, en tres años con los Dodgers no ha podido cumplir ambas funciones durante una temporada entera. Después de estar apartado completamente del montículo durante el primer año en Los Ángeles, después estuvo tiempo rehabilitándose en el 2025. Este parecía ser el año, pero a mediados de temporada, el cuerpo le comenzó a pasar factura, hasta que eventualmente se decidió que no volvería a lanzar. El problema es que no volvió a ser el mismo al bate tampoco.

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Cuando estuvo en doble función, rindió no sólo a nivel de Jugador Más Valioso, sino de Cy Young. Sobre la loma, registró récord de 8-2 y efectividad de 1.79. Pero entonces aparecieron los problemas físicos, y desde que se vio obligado a apartarse del montículo, su ofensiva también decayó. Desde el 3 de julio, bateó .257/.336/.495 con OPS de .831, 12 jonrones y 31 empujadas en 54 encuentros. No son números malos, pero no son de Ohtani.

Y en la postemporada lo acabamos de ver, bateando .192 con sus únicas tres empujadas con un solo swing, un jonrón el jueves que representó su primer batazo de vuelta entera desde el 18 de agosto.

De nuevo, es difícil que Ohtani deje de ser un jugador multifacético, pero ciertamente es un factor que determinará el éxito de los Dodgers en los próximos años.

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