Edwar Ramírez: “Quiero volver al Yankee Stadium”
En la temporada 2009, ha sido uno de los rosters con más peloteros latinos de la historia de los Yankees. Uno de esos jugadores que desfiló por el equipo fue Edwar Ramírez, lanzador recordado por sus espejuelos para lanzar, la velocidad a la que podía tirar su recta y su físico que no se correspondía con cómo alguien tan delgado podía soltar fuego por su brazo.
Pude conversar con Edwar en esta entrevista exclusiva para el podcast de los Yankees en español: La Semana de los Bombarderos. En alrededor de una hora, Ramírez recordó sus momentos vistiendo la camiseta a rayas, la cual tuvo del 2007 al 2009.
A pesar de no ser firmado originalmente por el equipo del Bronx sino por los Angelinos, fue con los Yankees donde Edwar en muy poco tiempo luego de brillar en Ligas Menores con récord invicto de 4-0, una extraordinaria efectividad de 0.79, con 34 juegos lanzados en 56.2 entradas de labor y ponchar a 102 bateadores, fue subido al mejor beisbol del mundo.
“Los Yankees me enseñaron muchas cosas positivas y me mostraron cómo ser un profesional” dijo Edwar emocionado.
El día de su debut fue inolvidable. A su llegada, Joe Torre le había dicho que en los primeros dos o tres días no lo iba a utilizar para que se fuera adaptando al ambiente, pero el día 3 de julio del 2007, Minnesota perdía contra los Yankees 8-0 en el octavo inning y en el bullpen, Mariano Rivera bromeaba con el nerviosismo de Ramírez.
“Yo estaba tan nervioso que se me secó la garganta” recuerda Edwar. “Cuando sonó el teléfono, Mariano me miró y se reía mientras me dijo: Flaco hoy es el día y yo le respondí: Cada vez que tu me dices eso se me ponen los labios blancos” dijo Ramírez mientras se reía recordando el momento.
Sin embargo, Mariano además de divertirse con la situación se convirtió en el primer coach de bullpen del “Flaco” Ramírez, pues cuando ya era oficial que iba a entrar a tirar el noveno inning, en su mismo primer envío de calentamiento la tiró por encima del receptor y el legendario cerrador de los Yankees le dijo al entrenador Joe Kerrigan: “I got it”, frase con la que comunicaba al coach que él ayudaría a Ramírez en su preparación.
“Mariano me dijo que no me pusiera nervioso. Que la única diferencia de MLB y Triple-A era que había más gente en el estadio y que los bateadores eran más experimentados y entonces me empezó a preparar y me llevó el calentamiento completo” dijo el ex lanzador de los Bombarderos.
“Cuando las puertas se abrieron y yo entré al terreno quería regresarme al bullpen” recuerda Ramírez riéndose.
Ese debut fue de película pues Ramírez logró ponchar a los tres bateadores para cerrar el partido. Michael Cuddyer, Justin Morneau y Lew Ford fueron las víctimas.
Durante la entrevista muchas fueron las anécdotas que contó Ramírez sobre varios de sus compañeros de equipo. Desde Bobby Abreu que le compró sus primeros trajes de lujo, hasta Roger Clemens del que contó cómo lo ayudó a enfrentar al peligroso Magglio Ordoñez y como Alex Rodríguez lo quería enseñar a comer carne término medio.
“Me llevo a comer a un restaurante y le dije que me pidiera la carne a tres cuartos, pero empezó a insistirme que eso se comía en término medio y cuando el camarero trajo el bistec, si llevaban esa vaca al veterinario, resucitaba” nos cuenta Ramírez muerto de risa.
De los mejores momentos fueron sus historias del “Boss” George Steinbrenner, del cual su opinión sobre el antiguo dueño de los Yankees es muy clara:
“Era un hombre muy difícil, pero, aunque algunos lo cataloguen como malo, era muy buena persona”
Cuando George lo llamó a su oficina la primera vez, “El Flaco” estaba muy nervioso y una vez dentro, Steinbrenner comenzó a preguntarle por sus padres y que necesitaban. Al enterarse de que estaban en República Dominicana y todavía no habían visto lanzar a su hijo, pero que Ramírez ya estaba preparando su visita a Estados Unidos, las palabras del “Boss” fueron muy claras:
“Cuando ellos tengan su visa, necesito me avises de primero” y sería el ya fallecido desaparecido propietario de los Yankees quien le daría la alegría y la sorpresa a Ramírez de traerle a sus padres en un vuelo en primera clase ida y vuelta para que vieran lanzar a su hijo.
“Quiero volver al Yankee Stadium” dijo emocionado Ramírez, quien continúa orgulloso de ser parte de los Bombarderos del Bronx y sueña con el momento de volver a reencontrarse con los fans en la Catedral del Bronx y vivir más emociones con la franquicia que le dio la posibilidad de hacer su sueño realidad.