Con Soto en su mejor momento, los Mets siguen con la puerta abierta al éxito
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En Nueva York se habla muchísimo sobre el mejor momento de Aaron Judge y lo importante que es para los Yankees —y para el propio número 99— ganar una Serie Mundial mientras aún atraviesa lo que ya se ha convertido en un apogeo al estilo de Babe Ruth.
Tan solo en las últimas dos temporadas, Judge ha conectado 111 jonrones, impulsado 258 carreras y ha registrado promedios de bateo de .322 en 2024 y .331 el año pasado.
Judge tuvo al astro dominicano Juan Soto a su lado en 2024. Juntos lograron hazañas que en su tiempo solo habían sido vistas con Ruth y Lou Gehrig. Luego, Soto dejó a Judge y a los Yankees, y firmó un contrato de US$765 millones con los Mets. Con toda la presión que ese contrato conllevaba, y ya sin Judge en la misma alineación, Soto retomó su mejor versión en el diamante.
Disputó 160 partidos, conectó 43 cuadrangulares, empujó 105 carreras, negoció 127 bases por bolas, registró un porcentaje de slugging de .525. Además, hizo algo que casi no había hecho con los Yankees: robó bases, 38 en total. Terminó tercero en la votación al JMV de la Liga Nacional, al igual que lo hizo en la Liga Americana como integrante de los Yankees. Y fue mucho mejor de lo que muchos piensan.
Judge cumplirá 34 años en abril. Soto no llegará a los 28 sino hasta octubre. Por eso, David Stearns, el presidente de operaciones de béisbol de los Mets, cuenta con más margen de tiempo con Soto —al menos en cuanto a su pico de rendimiento— que Brian Cashman con Judge. Aun así, a Stearns se le ha confiado el apogeo de uno de los bateadores jóvenes más talentosos de los últimos años. Por eso, Soto importa tanto en Queens como Judge en el Bronx.
Soto no es la única estrella en los Mets. El puertorriqueño Francisco Lindor —por ser campocorto y bateador ambidiestro— es el jugador más completo que los Mets han tenido en su historia. Lindor volverá a batear delante de Soto en el orden ofensivo de Carlos Mendoza. La protección detrás de Soto, ahora que Pete Alonso está con los Orioles de Baltimore, será Bo Bichette, un bateador con suficiente talento como para haber remolcado 94 carreras con los Azulejos en una temporada que se redujo a 139 juegos por lesión.
Si todos se mantienen sanos, el potencial de un 1-2-3 como ese en los Mets es evidente.
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Por más que Lindor siga siendo el corazón latente de este equipo, ahora juega un rol secundario frente a Soto. Aunque Lindor es el jugador más completo que han tenido los Mets, nunca han contado con un bateador tan completo como Soto, ni siquiera cuando tuvieron a un futuro miembro del Salón de la Fama como Carlos Beltrán.
Por eso Steve Cohen le pagó a Soto todo ese dinero, más que a cualquier otro agente libre en la historia del béisbol —y no fue solo para quitárselo a los Yankees. Para cuando Soto esté por cumplir 34 años, como lo hará Judge a comienzos de la próxima temporada, ya estará en su octavo año con los Mets.
Con Soto en su apogeo y un núcleo joven de talento que va surgiendo desde el sistema de ligas menores de los Mets, no se trata únicamente de ganar este año, pero sin duda la expectativa es que ganen pronto.
Esto fue lo que dijo Mendoza el pasado septiembre sobre Soto:
“El impacto que tiene con los muchachos, eso para mí es lo que define quién es él. Un tipo especial, un jugador especial”.
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¿Ha sido Soto un jugador tan especial, solo en sus dos temporadas en Nueva York, como lo ha sido Judge con los Yankees? Nadie diría eso. Está Judge, está Shohei Ohtani. Pero justo detrás de ellos viene Soto, quien remontó tras un mes de marzo/abril en el que bateó para .241, con apenas tres jonrones y 12 impulsadas, hasta meterse de lleno en la conversación por el JMV, incluso mientras los Mets se derrumbaban en la segunda mitad de la temporada. La campaña que tuvo se perdió en medio del colapso del equipo.
Claro que debemos hablar del apogeo de Aaron Judge. Pero este también es el apogeo de Juan Soto en Nueva York. Ahora están en distritos diferentes. Las expectativas, sin embargo, son las mismas.