Explosivo cuarto inning impulsa a Cerveceros sobre los Rojos
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MILWAUKEE – El manager de los Cerveceros, Pat Murphy, ha pasado más tiempo de lo habitual en su oficina desde que fue operado de la espalda la semana pasada, pero el lunes por la tarde caminó con dificultad hasta la reunión de bateadores mientras Milwaukee se preparaba para enfrentar a los Rojos. Murphy fue directo al punto. Su equipo atravesaba una semana de dificultades con corredores en posición de anotar y, aunque sabía que el bateo oportuno tiene altibajos, no estaba conforme con los enfoques que había visto. Consideraba que su grupo estaba esforzándose demasiado por hacer que algo sucediera.
“Eso no es lo que hace un equipo campeón, si eso es lo que queremos ser”, dijo Murphy. “Así que tiene que cambiar”.
Dos días después, quizá ya haya comenzado ese cambio.
Luego de la remontada del lunes, en la que el infielder Joey Ortiz fue el héroe inesperado, los Cerveceros volvieron a hacer lo que mejor saben cuando jugaron su mejor béisbol la noche del martes: pasar la estafeta de un bateador a otro. Lo hicieron apoyados en un cuarto inning de cuatro carreras y jonrones de Jake Bauers y Jackson Chourio para derrotar 7-2 a los Rojos en American Family Field.
Los primeros cinco bateadores de Milwaukee frente al abridor de Cincinnati, Rhett Lowder, conectaron sencillos en el cuarto episodio, como parte de un ataque de 10 bateadores, seis hits y cuatro carreras que convirtió un empate 1-1 en una ventaja de 5-1 para los Cerveceros. Ese racimo encaminó una noche de 14 imparables y una quinta victoria consecutiva sobre Cincinnati en los últimos nueve días.
Tan sólo en ese inning, los Cerveceros conectaron cinco sencillos con corredores en posición de anotar. Un elevado corto de Sal Frelick que cayó de hit en el jardín izquierdo impulsó la carrera de la ventaja, y Ortiz agregó dos carreras de seguro con un rodado que pasó por encima de la primera base. Al finalizar la noche, Milwaukee bateó de 11-5 en esas situaciones oportunas, un cambio notable respecto a la frustración de la semana anterior.
Tal vez esa frustración era simplemente una muestra de perfeccionismo. Después de todo, los Cerveceros alcanzaron el punto medio de la temporada el fin de semana con 50 victorias, la mayor cantidad en la historia de la franquicia tras 81 juegos. Además, habían ganado cinco de sus siete encuentros anteriores antes de esta serie contra los Rojos, pese a batear apenas de 57-6 con corredores en posición de anotar durante un tramo de esos compromisos. Pero tienen derecho a ser exigentes. Ganar tres títulos divisionales consecutivos y clasificar a la postemporada en siete de las últimas ocho campañas eleva el estándar de lo que consideran éxito.
“Uno ve algo así y pensaría que todos deberíamos estar celebrando, pero la verdad es que estamos bastante molestos por cómo hemos jugado últimamente”, dijo Murphy al comenzar esta serie. “No hablamos demasiado sobre los corredores en posición de anotar porque no es algo positivo en lo que enfocarse. No quieres ponerles más presión. Hablamos más del proceso”.
“Simplemente hemos puesto el estándar tan alto de jugar bien cada noche. Y, francamente, no lo habíamos hecho”.
En las últimas dos noches, los Cerveceros han mostrado una mejor versión.