¿Todavía dudas del talento de Iván Herrera? Cometes un grave error

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Con corredores en segunda y tercera por los Cardenales y un out el lunes, los Cerveceros tomaron la desconcertante decisión de darle base por bolas intencional a la nueva joven estrella de los Cardenales, JJ Wetherholt, para llevar al panameño Iván Herrera al plato con las bases llenas.

¿No estaban familiarizados con el juego de Herrera? Aparentemente.

Herrera procedió a conectar un doblete contra la base de la pared del jardín central-izquierdo del Busch Stadium para limpiar las bases, poniendo a los Cardenales arriba 4-0 y eventualmente guiándolos a su 21ra victoria de la temporada.

“La gente dice que es personal. No es personal, pero quiero tener éxito en esa situación, porque acaban de darle boleto a alguien sólo para lanzarme a mí”, dijo Herrera después del partido. “Tal vez sea yo la pieza débil en el equipo, ya sabes. Entonces, ése, para mí, fue el pensamiento que tuve. ‘¿Quieres esto? Aquí lo tienes’”.

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Herrera cumplió, y aunque el mundo del béisbol parece haber reconocido los talentos que los Cardenales tienen con Wetherholt y Jordan Walker, es hora de que comiencen a prestarle atención a Herrera, quien tiene un fuerte argumento como el bateador más subestimado de la actualidad en las Mayores.

Desde que se convirtió en jugador de todos los días en el 2024, el oriundo de la Ciudad de Panamá ha producido al bate como uno de los jóvenes de élite del béisbol. Desde el inicio de esa campaña, entre los jugadores de 26 años o menos con 850 visitas al plato o más, ocupa el primer lugar en porcentaje de embasarse (.381), el segundo en wRC+ (135) y el tercero en promedio de bateo (.284). ¿El único jugador consistentemente por delante de él en esas categorías? El campocorto de los Reales, Bobby Witt Jr.

Las lesiones han interrumpido el impulso de Herrera. Compartir clubhouse con el puertorriqueño Yadier Molina y el venezolano Willson Contreras también le impidió ser el centro de atención por completo durante sus primeras cuatro temporadas en las Grandes Ligas. Cualquiera que sea el motivo, Herrera continúa pasando desapercibido, a pesar de su producción.

El potencial ofensivo es exactamente la razón por la que los Cardenales continúan confiando en Herrera detrás del plato. Desde el 2024, Herrera ocupa el primer lugar entre los receptores en esas mismas categorías ofensivas y, de alguna manera, sus números se vuelven incluso más asombrosos en los días en que funge como receptor. En los 81 juegos en los que estuvo en la receptoría durante ese tramo, Herrera registró .324/.410/.500, lo que es suficiente para un wRC+ de 158 (superando al segundo lugar, el estelar receptor de los Marineros, Cal Raleigh, por 33 puntos).

La producción ofensiva de este calibre es inusual en cualquier parte del diamante. Detrás del plato, puede cambiar una alineación.

Aparte de demostrar que puede mantenerse en el terreno durante la mayor parte de una campaña, Herrera todavía tiene aspectos defensivos que mejorar antes de que San Luis dependa más de él detrás del plato. Pero ha dejado muy claro lo valioso que puede ser el bate que aporta desde esa posición. E incluso si el papel a largo plazo de Herrera es en una posición diferente o como bateador designado, su bate hace más daño del que típicamente se le reconoce.

Gran parte de la producción de Herrera está respaldada por números subyacentes estables, en lugar de una suerte insostenible en los batazos.

Herrera ha seguido creciendo como bateador año tras año. En el 2025, mejoró la calidad de su contacto, lo que lo llevó a hacer más daño en el plato para complementar sus ya destacadas habilidades para embasarse. En lo que va del 2026, ha combinado ese daño con una tasa de bases por bolas de élite (16.8%) y una tasa de ponches mejorada (16.8%). Ha entrado en el raro territorio de los bateadores que reciben tantos boletos como ponches, mientras le dan a la bola con autoridad de manera consistente.

Ese tipo de perfil ofensivo es singularmente difícil de navegar, porque Herrera rara vez expande su zona, constantemente le da a la bola con la maceta del bate hacia todos los jardines y castiga los errores de los lanzadores sin sacrificarse únicamente por el poder.

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Surge un problema claro ahora para los lanzadores contrarios: ¿Cómo le lanzan? En un juego que se ha vuelto cada vez más dependiente de los enfrentamientos especializados en el plato, Herrera hace daño tanto a los derechos como a los zurdos. Su OPS de .800 contra derechos desde el 2024 ya lo convertiría en un bateador peligroso para cualquier alineación, pero lo complementa con un OPS de .896 frente a los zurdos, dejando a los dirigentes contrarios en un escenario de “elige tu propio veneno”, especialmente atrapado entre dos zurdos como Wetherholt y Alec Burleson.

La salud sigue siendo clave para Herrera, y aún no se ha perdido partido alguno de los Cardenales esta temporada. Si termina el 2026 con cerca de 600 visitas al plato y mantiene o incluso mejora esa producción, la percepción sobre Herrera finalmente debe de comenzar a coincidir con lo que los números han estado gritando:

Su bate es de verdad.

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