Una ola de fanáticos de Escocia llega al Fenway tras triunfo de su selección en la Copa Mundial

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BOSTON -- El Ejército de Tartán conoció a los fieles de Fenway.

Definitivamente fue una noche de domingo única cuando los apasionados fanáticos de la selección de fútbol de Escocia, recién llegados de una victoria por 1-0 en su primer partido de la Copa Mundial sobre Haití el sábado en Foxboro, Massachussets marcharon por las calles de Boston y realizaron un desfile rumbo al Fenway Park.

Los Medias Rojas, conscientes del calendario de la Copa Mundial desde hace meses, planificaron el encuentro del domingo contra los Rangers para que fuera la Noche de la Herencia Escocesa.

En la Calle Jersey, horas antes del choque, los gaiteros tocaron mientras muchos otros, vestidos con sus faldas típicas, disfrutaban de todo el ambiente mientras consumían sus bebidas de preferencia.

Fue una fiesta total.

La mayoría de los aficionados vestían camisetas azules similares a las que usa el equipo de fútbol, con la bandera nacional de Escocia y la inscripción “Red Sox” impresa en ellas.

Las camisetas fueron entregadas a todos los aficionados que compraron los boletos promocionales, que incluyó a miles de escoceses que llenaron secciones de las gradas de los jardines.

Era un literal mar azul en esos asientos, y no en honor a los Rangers de Texas, quienes lucieron camisetas de un color similar para el encuentro del domingo.

“La verdad ha sido fantástico”, comentó Susan Swindells, quien programó este viaje desde Escocia a Boston desde hace meses. “Creo que Boston realmente nos está llevando en el corazón. Hemos recibido una bienvenida muy amistosa aquí, algo fantástico. Es mi segunda vez en Boston. De hecho, vine a mi primer juego de béisbol en el Fenway Park y vi a los Medias Rojas vencer a los Mellizos hace varios años. Entonces es maravilloso estar de regreso y, con suerte, después de ver ganar a Escocia anoche, podamos ver otra victoria hoy”.

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Swindells fue una de las muchas personas contagiadas por las festividades.

“Es un ritmo de juego muy diferente”, señaló Swindells, al comparar el béisbol con el fútbol. “Esto tiene un ritmo más pausado en comparación con el fútbol, que es intenso”.

Muchos de los espectadores parecían entusiasmados por tener más tiempo para socializar, algo que resulta difícil de hacer en el calor de un partido de la Copa Mundial.

“Es un poco como el críquet”, dijo Karl Johnston. “Se trata más sobre todo el ambiente. Puedes hablar con tus amigos, no tienes que concentrarte intensamente todo el tiempo como en el fútbol. Todo avanza con mayor lentitud”.

Algo que Johnston y su amigo, Gordon Campbell, no podían esperar para participar.

“Estuvimos en el partido anoche y casi no podemos hablar, entonces ha sido genial”, expresó Campbell. “Creo que si no hubiéramos ganado anoche, hoy nos hubiéramos sentido con menos ánimos”.

Johnston, aparentemente el miembro más reservado del dúo, no estuvo de acuerdo.

“Siempre estamos de buen humor, ya sea que ganemos o perdamos”, afirmó Johnston. “Históricamente no somos el equipo más exitoso. Si algo, el fútbol pasa a segundo plano frente a todo lo que lo rodea”.

No cabía duda de que los escoceses estaban totalmente entregados a su noche de festejo en el estadio más antiguo de MLB.

“Es un estadio icónico”, declaró Swindells. “¡El Monstruo Verde! Tiene una gran tradición”.

“Tenemos nuestras banderas y estaremos cantando”, dijo Johnston. “Es posible que no entendamos tanto las reglas”.

“¡Batea la pelota!”, intervino Campbell.

No cabe duda, la noche en la que dos deportes famosos se cruzaron estaba destinada a ser un éxito.

“Sí, fue una locura”, declaró el dirigente interino de los Patirrojos, Chad Tracy. “Se sentía como un partido de fútbol con los cánticos y todo eso. Estaba bastante ruidoso”.

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