¿Podría el 2026 marcar el inicio de la mejor etapa de Tatis? Aquí un análisis

Fernando Tatis Jr. es un excelente ligamayorista. Nadie lo pone en duda.

A las puertas de su temporada con 27 años, Tatis acumula un promedio de 137 de wRC+ en su carrera, 5.4 de fWAR por cada 600 visitas al plato, dos Guantes de Oro y un par de Bates de Plata. Pocos jugadores en la historia de MLB tienen un currículum así tras sus primeras seis campañas.

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Aun así, considerando cómo inició su carrera —con una explosión de 42 jonrones y 25 bases robadas en 2021— y cómo llenó su perfil en Baseball Savant de barras rojas en 2020 y 2021, da la sensación de que su trayectoria se estancó. Sí, sigue siendo un pelotero por encima del promedio en temporadas recientes, pero cuando llegó a las Grandes Ligas era una fuerza ofensiva al estilo de Shohei Ohtani. Tatis se acercaba al percentil 100 en varias habilidades subyacentes. Era uno de los fenómenos físicos del juego.

El mayor culpable fue la dislocación del hombro izquierdo en abril de 2021, que lo molestó durante toda esa campaña en la que tuvo su mejor marca de 6.8 de fWAR. La lesión terminó por requerir cirugía en septiembre de 2022, una temporada totalmente perdida en la que además estuvo fuera por una fractura en la muñeca izquierda y cumplió una suspensión de 80 juegos por uso de sustancias para mejorar el rendimiento. Esta suspensión también generó dudas sobre sus primeros logros en las Mayores.

Seis años después de su debut, Tatis aún no ha tenido esa temporada soñada: el año de JMV en el que se mantenga saludable y su producción esté a la altura de su talento. Pero eso podría cambiar en 2026. Hay razones para creer que Tatis está listo para volver —o incluso superar— su nivel de 2020-21.

Comencemos con la velocidad de salida. La forma en que la pelota salía disparada de su bate era una marca registrada cuando lideró la liga con un promedio de 95.9 mph en 2020. Fue la mejor cifra para un bateador calificado en la era Statcast (desde 2015) hasta que Aaron Judge logró 96.2 mph en 2024.

El bate de Tatis no fue tan rápido cuando se lesionó el hombro en 2021, aunque aún registró velocidades de salida excepcionales, con un promedio de 93.9 mph. Pero cuando regresó en 2023 tras perderse toda una temporada, su promedio bajó a 91.9 mph, colocándose en el percentil 89. Fue el primer año con datos de velocidad de bate, y Tatis se ubicó en el percentil 66 (73 mph). Bueno, pero no excepcional.

El Tatis que regresó en 2023 no era tan electrizante. Su promedio al bate bajó, al igual que su poder, con una tasa de HR/FB que cayó del 32% en 2021 al 17% en 2023.

Pero en 2024, la velocidad de salida de Tatis volvió a subir. Su velocidad de bate se incrementó al percentil 86, con un promedio de salida de 93.5 mph. Su página de Statcast comenzó a llenarse nuevamente de barras rojas vibrantes. Volvía a parecerse a sí mismo. Parecía más fuerte con un año más de recuperación tras la cirugía.

Gran parte de eso se mantuvo en la temporada pasada, pero lo curioso de su campaña de 2025 es esto: aunque sus métricas subyacentes comenzaron a parecerse más a las de sus primeros años, registró el ISO más bajo de su carrera. Su slugging cayó a una marca mínima de .446. En un máximo personal de 691 visitas al plato, nuevamente no logró superar los 25 cuadrangulares, algo que solo ha hecho en 2021.

¿Qué estaba pasando? Era un pequeño misterio. Pero al observar más de cerca, aparece un dato atípico en su perfil que parece imposible de repetir.

La temporada pasada, Tatis se ubicó en el percentil 4 en tasa de “sweet spot”, que mide con qué frecuencia un jugador hace contacto en el rango óptimo de ángulo de salida. Su slugging real quedó 42 puntos por debajo de su slugging esperado, colocándolo entre los bateadores con peor suerte en las Grandes Ligas. Tatis hacía swings fuertes y golpeaba la pelota con fuerza, pero con demasiada frecuencia contra el suelo del cuadro interior o apenas desviado del punto óptimo en el barril.

Incluso en su mejor momento, Tatis nunca se destacó por el contacto óptimo, pero nunca fue tan deficiente, nunca fue una anomalía tan marcada. Su promedio de carrera en esa métrica se ubica en el percentil 37. Solo eso sugiere una regresión positiva hacia su nivel habitual.

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Además, la tasa de “sweet spot” no es una métrica particularmente constante de una temporada a otra, lo que significa que puede cambiar considerablemente. El valor R cuadrado de la relación entre la tasa de 2024 y 2025 en MLB fue de solo .12, lo cual indica que no es una estadística muy útil para pronosticar el futuro.

En otras palabras, sería extremadamente desafortunado que Tatis repitiera una temporada tan floja al momento de cuadrar la pelota. Y si logra acercarse al promedio de MLB en esa métrica, o si tiene un repunte notable, hay espacio para un crecimiento explosivo.

También hay que considerar su progreso en otras áreas.

Ha reducido su tasa de ponches durante tres temporadas consecutivas, hasta llegar a una marca personal de 18.7% en 2025. También logró su mejor porcentaje de boletos (12.9%) y la tasa de swings a pitcheos fuera de la zona más baja de su carrera (24.4%). Y todavía tiene margen para seguir elevando más pelotas y halándolas con mayor frecuencia. Los bateadores, en general, mejoran en esa habilidad con la edad, como documenté en Driveline Baseball.

Tatis sigue siendo una amenaza en las bases, registrando un tope personal de 32 robos la temporada pasada y con gran eficiencia (fue atrapado solo siete veces). Desde que dejó el campo corto en 2023, ha sido un jardinero derecho de élite.

Aunque los capítulos recientes que ha escrito Tatis no han sido tan impactantes como los del inicio de su carrera, aún queda mucho por contar. Hay razones muy plausibles para creer que sus mejores temporadas están por venir, quizá comenzando este mismo año.

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