Jazz y béisbol: Equipo de Louis Armstrong

El 16 de agosto de 1931 fue designado el "Día de Louis Armstrong", un día festivo creado en honor a – y quizás hecho por -- Louis Armstrong en su regreso a su ciudad natal de Nueva Orleáns. Habría música, habría entretenimiento y habría béisbol con el propio equipo de Armstrong, Los Secretos Nueve, saltando al terreno. Con apenas 30 años de edad, Armstrong ya era una leyenda del jazz quien había cambiado para siempre la forma del arte.

"Es el artista que más discos vendía en la industria de la música y acababa de hacer su primera película", Ricky Riccardi, el Director de Colecciones de Investigación en el Museo Louis Armstrong House en Queens, N.Y., dijo en una reciente videollamada vía Zoom. "En los años 20, había estado grabando música exclusivamente para afroamericanos llamada discos de raza o “race records”, pero ahora estaba haciendo música para la comunidad en general, y vendía más discos que cualquiera de los artistas blancos. Por lo tanto, su popularidad –y sus contratos-- estaban por las nubes".

Hubo otra razón del por qué era el momento perfecto para que Armstrong hiciera un regreso triunfal a Nueva Orleáns por primera vez en nueve años. Su manager, Johnny Collins, había cancelado un contrato que firmaron con un club en Harlem y cuyos propietarios estaban relacionados con la mafia. Eso propició que un gánster se metiera hasta el vestidor de Armstrong antes de un show en Chicago y le apuntara con un arma a quemarropa, exigiéndole al músico que acudiera a Nueva York.

"Tuvimos que alejarnos de Chicago, tuvimos que alejarnos de Nueva York, la cosa estaba muy caliente", destacó Collins. "Vámonos de gira artística".

Poco después, Armstrong partiría a Europa, pero primero, regresó a su ciudad natal para pasar el verano, donde hizo varias presentaciones en The Suburban Gardens.

"Llenaba el lugar noche tras noche", recordó Riccardi. "El único sitio donde podría encontrársele era en un establecimiento exclusivo para blancos, pero el lugar estaba abarrotado, pero debido a que tenía las ventanas abiertas, cada noche entre 4,000 y 5,000 afroamericanos se daban cita por fuera del recinto para escucharlo".

El héroe de Nueva Orleáns, la leyenda del jazz que cambió para siempre la forma del arte gracias a su sentido de la harmonía y atrevidas letras en su música, ahora recibiría su homenaje. Y no había mejor forma de hacerlo que con béisbol – el deporte que Armstrong amaba.

"Le encantaba jugar béisbol", aseguró Riccardi. "Me refiero a que, para que el mejor trompetista del mundo nombrara al béisbol como su segundo pasatiempo, eso dice bastante".

Entonces, Armstrong encontró un equipo local – probablemente compuesto de miembros del club Zulu Social Aid & Pleasure, una organización comunitaria de Nueva Orleáns e institución del Mardi Gras – y los vistió con los más finos uniformes. Eran prendas de alta calidad en blanco brillante con el nombre de Armstrong en el pecho y los números en la espalda. En una época en la que varios equipos profesionales de jugadores de color vestían uniformes usados y en mal estado, las franelas del equipo de Armstrong resaltaban. Era un equipo hecho para jugar buen béisbol, y no defraudaron.

Los muchachos de Armstrong jugaron a lo largo de la ciudad ese verano, pero todo culminó en el "Día de Louis Armstrong". Los Secretos Nueve tomaron el Heinemann Park, casa de los Pelícanos de Nueva Orleáns y, ocasionalmente, de los Pelicanos Negros de Nueva Orleáns. Este último fue su oponente en el día del homenaje.

La jornada arrancó con un acto de comedia sobre el terreno de juego seguido del primer lanzamiento ceremonial de parte de Armstrong. Previo al inicio del partido, Armstrong regresó a las gradas para presenciar la acción, aunque lo que vio fue a sus Secretos Nueve ser demolidos por el club profesional.

"Creo que [Los Secretos Nueve] era un equipo de barrio engrandecido", manifestó Riccardi. "Louis se encontraba en Nueva Orleáns para el verano de 1931 y la mayoría de esos jugadores eran sus amigos y pensó que sería algo bonito, y entonces cubrió el costo de los uniformes, les puso un nombre. ... Pero luego el equipo rival les pasó por encima".

O, como lo describió un diario ese día, el equipo de Armstrong "no pudo contra unos 'Afortunados' Pelícanos Negros de Welsh" tras caer blanqueados, 4-0.

Obviamente existía una gran brecha de talento, pero esa podría no haber sido la única razón. Años más tarde, se descubrieron las líneas a continuación en uno de los libros de notas de Armstrong:

“Por supuesto que perdieron, pero aun así creo que no se habrían visto tan mal de haberse sacudido el orgullo y haberse deslizado sobre el plato", escribió Armstrong. "Sólo porque estaban estrenando sus primeros uniformes, pero todo era por diversión, y, hasta donde yo sé, todos pasaron un buen rato. Yo la pasé de lo lindo”.

Pero quién integraba Los Secretos Nueve todavía es un secreto. De hecho, no fue sino hasta el 2019 que se identificó a la primera persona en la fotografía del equipo. Eso ocurrió cuando el investigador Ryan Whirty -- junto al Hotel New Orleans International House – se metió a fondo en la historia y descubrió que Edward “Kid” Brown, un reconocido boxeador del área y probablemente miembro del club Zulu Social Aid & Pleasure, estaba en la imagen. Está en la última fila, tercero de la izquierda.

El hecho de que se identificó fue gracias a Edward Brown Jr., quien vio la foto del equipo en el periódico y recordó que su familia llegó a tener su propia copia.

“Me di cuenta de que era la misma foto que teníamos antes de que [el Huracán] Betsy la destruyó en 1965”, le dijo Brown Jr. a Whirty.

La intersección del jazz y el béisbol siempre se ha conocido, y era bastante común que los líderes de una banda organizaran partidos durante sus paradas durante las giras. Count Basie tenía un equipo, y Cab Calloway tenía una escuadra con sus propios uniformes que podían medirse a equipos semiprofesionales y realizaban eventos caritativos. Duke Ellington iniciaba partidos amistosos durante sus viajes. La tradición continúa hasta ahora: Aunque no es un músico de jazz, el rockero Jack White organiza partidos durante sus giras y tiene uniformes.

“Se puede decir que el béisbol era el deporte favorito en el jazz, y en la era Big Band de los años 40, cuando el jazz casi era la música popular en los Estados Unidos -- la era del swing -- todas las bandas famosas tenían de 15 a 16 integrantes. Y ahí tienes a tu equipo de béisbol”, explicó Riccardi. “Entonces los mismos músicos en ocasiones pasaban sus días jugando en el Parque Central, o la banda de Count Basie retaba a la banda de Jimmy Lunsford. No era una liga ni había reglas, pero definitivamente era una manera de pasar el tiempo y les encantaba”.

Afortunadamente, gracias a los archivos en el Museo Armstrong House, sabemos que la atracción de Armstrong al deporte aumentó con el paso de los años. Aunque ya había tocado en un partido de los Medias Blancas como miembro de la banda de King Oliver en Chicago, Armstrong se convirtió en un gran aficionado de los Dodgers -- gracias en parte a Jackie Robinson. Inspirado por un viaje a Italia en 1949, Armstrong comenzó a hacer collages de cosas que le interesaban. Luego “los juntaba y creaba mi propia historia…”

Por eso, en 1952, armó un collage de Robinson, pegando con cinta una variedad de fotos y periódicos para contar la historia del primer jugador de la raza negra en las Grandes Ligas.

Armstrong no tardaría para hacerse amigo de varias de las estrellas de la raza negra en los Dodgers, incluyendo Junior Gilliam y Don Newcombe. Continuó siendo fanático del equipo hasta después de que se fue de Nueva York. La muestra está en una grabación en los archivos del museo donde Armstrong le presume a su manejador, Joe Glaser, que los Dodgers vencieron a los Medias Blancas de Glaser en la Serie Mundial de 1959.

Tenía un palco en el Yankee Stadium -- aunque casi cada vez que iba estaba rodeado por la multitud que buscaba autógrafos. De hecho, el primer partido del comediante y gran aficionado del béisbol Billy Crystal en el Yankee Stadium fue en los asientos de Armstrong. Gracias a las conexiones que su familia tenía en la música, Crystal estuvo presente cuando Mantle pegó uno de los jonrones más descomunales de su carrera.

Después, con la llegada de los Mets y su paso al Shea Stadium, que quedaba a ocho cuadras del hogar de Armstrong, el legendario trompetero cambió su alianza. A finales de los años 60 y comienzos de los 70, mientras lo entrevistaban, Armstrong estaba viendo a los Mets por televisión y escuchaba a los Yankees en la radio a la vez. Se hizo amigo de jugadores de los Mets y “llegaba y se reunía con Cleon Jones y otros después de algunos partidos para pasar tiempo en la casa de Louis”.

Armstrong no tardaría para hacerse amigo de varias de las estrellas de la raza negra en los Dodgers, incluyendo Junior Gilliam y Don Newcombe. Continuó siendo fanático del equipo hasta después de que se fue de Nueva York. La muestra está en una grabación en los archivos del museo donde Armstrong le presume a su manejador, Joe Glaser, que los Dodgers vencieron a los Medias Blancas de Glaser en la Serie Mundial de 1959.

Tenía un palco en el Yankee Stadium -- aunque casi cada vez que iba estaba rodeado por la multitud que buscaba autógrafos. De hecho, el primer partido del comediante y gran aficionado del béisbol Billy Crystal en el Yankee Stadium fue en los asientos de Armstrong. Gracias a las conexiones que su familia tenía en la música, Crystal estuvo presente cuando Mantle pegó uno de los jonrones más descomunales de su carrera.

Después, con la llegada de los Mets y su paso al Shea Stadium, que quedaba a ocho cuadras del hogar de Armstrong, el legendario trompetero cambió su alianza. A finales de los años 60 y comienzos de los 70, mientras lo entrevistaban, Armstrong estaba viendo a los Mets por televisión y escuchaba a los Yankees en la radio a la vez. Se hizo amigo de jugadores de los Mets y “llegaba y se reunía con Cleon Jones y otros después de algunos partidos para pasar tiempo en la casa de Louis”.