Verlander tendrá la despedida que merece: Una última apertura en el Comerica
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DETROIT -- Justin Verlander caminó hacia el bullpen de los Tigres detrás de la cerca del jardín izquierdo en el Comerica Park, subió al montículo y realizó su sesión entre aperturas el martes por la tarde, tal como lo ha hecho cientos de veces en los últimos 21 años. Esta vez, sin embargo, fue la última.
La sesión del martes fue el último obstáculo para preparar a Verlander para realizar su apertura número 557, y la última de su carrera en las Grandes Ligas, el sábado por la tarde vs. los Piratas.
“Feliz de dar el paso final y que no pasara nada”, expresó Verlander más tarde el martes. “Obviamente nos hemos acercado tentadoramente un par de veces, por lo que hemos sido cautelosos con la forma en que anunciamos las cosas esta vez. Así que, al dar ese paso, me sentí muy complacido. Fue como un soplo de aire fresco al bajar del montículo. Sólo debo evitar hacer algo estúpido de aquí al sábado, y deberíamos estar bien”.
Será su primera salida en el Comerica Park como miembro de los Tigres desde agosto del 2017. Será el momento con el que ha soñado desde que firmó con los felinos en febrero. No imaginó que tomaría tanto tiempo ni que sería su ‘último baile’.
“Obviamente ha sido frustrante, para nada como imaginé que iría el año”, confesó Verlander, marginado desde finales de marzo por una inflamación en la cadera izquierda y, más recientemente, por una distensión en la corva izquierda. “Sinceramente, no imaginé que esta sería mi última temporada, pero así son las cosas, y lentamente me di cuenta durante el transcurso del año al ver que simplemente no podía volver a lanzar. Eso ha sido bastante difícil, pero lo he aceptado y me siento bien con la situación actual”.
“Y he estado tan agradecido... creo que agradecido es probablemente una palabra que escucharán mucho aquí en los últimos días. He estado tan agradecido de estar aquí de vuelta donde todo comenzó, el amor que estos fans me han mostrado incluso cuando no estoy lanzando, ya sea en este estadio, en estadios visitantes, por toda la ciudad, ha significado mucho para mí y realmente me ha ayudado en este proceso a sentirme mejor sobre cómo ha transcurrido esta campaña, saber que significa algo no sólo para mí, sino también para los aficionados”.
“Creo que, por esa razón, es un gran factor impulsador en esto. Fácilmente podría haberme retirado hace un mes o dos, pero de verdad me esforcé lo más que pude, saltándome muchos pasos, arriesgándome a una lesión potencialmente grave. Pero bueno, eso es lo que he hecho toda mi carrera. Quiero estar ahí afuera. Quiero lanzar, hacerlo no sólo por mí, sino por los fanáticos”.
Cuánto tiempo estará en la lomita es una incógnita. Sin aperturas de rehabilitación y con tiempo limitado para prepararse, su brazo no está preparado para una salida tradicional. Pero no quiere hacer una simple presentación especial, y tiene el consuelo de saber que este es el final y cualquier lesión puede sanar en el retiro.
“Me ha dejado perfectamente claro que no quiere una despedida de un solo inning”, indicó el manager A.J. Hinch. “Dará su mejor esfuerzo para tener algo lo más parecido a un encuentro normal. La competencia va a tener que cooperar con eso, y él va a tener que hacer pitcheos, y nosotros vamos a tener que jugar defensa y cosas así”.
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Desde su temporada de novato, Verlander hablaba de querer emular a Nolan Ryan y lanzar hasta los 45 años. No llegará a esa edad, pero el veterano de 43 años puede apuntar a una salida como la de Billy Chapel, el lanzador ficticio de los Tigres en la película de 1999 “For Love of the Game” (Por amor al juego), quien tiró un juego perfecto en la última apertura de su carrera.
“No quiero simplemente salir, lanzar una entrada y salir a saludar”, confesó Verlander. “Me gustaría subir a la lomita una vez más de forma competitiva e intentar darle una victoria a los Tigres de Detroit”.
Es el mismo Verlander intenso y competitivo que en su mejor momento. Pero reconoce que el sábado será diferente. Su familia ya está aquí, y su hija lo acompañó en el terreno después de su sesión de bullpen el martes. No planea llegar al estadio con sus audífonos puestos y desconectarse del mundo el sábado por la mañana. Quiere absorber todo esto.
“No me voy a poner los audífonos. No voy a dejar de hablar con la gente. De eso no se trata esto”, concluyó. “Si todavía necesito eso para mantenerme concentrado para el último compromiso que lanzaré en mi vida, algo anda mal. Sólo espero intentar equilibrar el absorber todo lo que pueda, con el deseo de ser competitivo, salir y dar todo lo que tengo... literalmente”.