El “Kike de octubre” sigue siendo clave en la búsqueda del tricampeonato de L.A.

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LOS ÁNGELES -- ¿Qué tienen en común Jim Thome, el dominicano David Ortiz, Aaron Judge y el puertorriqueño Enrique “Kike” Hernández?

Todos han conectado exactamente 17 jonrones en postemporada.

Sin embargo, uno de esos cuatro nombres no encaja del todo con los demás. Thome y Ortiz son miembros del Salón de la Fama, mientras que Judge va por muy buen camino para unirse a ellos algún día en Cooperstown.

Hernández no es un futuro miembro del Salón de la Fama. Su trayectoria en la temporada regular es la de un jugador de rol valioso. Pero en cuanto llega octubre, Hernández se transforma bajo los reflectores. Sus 106 juegos de postemporada superan la cantidad disputada por cada uno de los otros tres, y tiene tantos anillos de Serie Mundial como Ortiz

Mientras los Dodgers buscan conseguir el quinto tricampeonato en la historia de la Serie Mundial durante esta postemporada, el regreso de "Kike de Octubre" podría ser justamente la chispa que necesitan

"Se convierte en una especie de monstruo cuando llegan los playoffs y cuando más importa", expresó Miguel Rojas. "Quiere estar en esa situación. Quiere vivir ese momento. Quiere ser el protagonista".

Hernández tiene una habilidad especial para aparecer en los momentos importantes, con un OPS de .826 en su carrera de postemporada, comparado con .706 en la campaña regular. En su 11ma postemporada, cuenta con mucha más experiencia en estas situaciones que el jugador promedio de Grandes Ligas. Pero lo verdaderamente notable es lo siguiente: Sin importar lo que suceda durante los primeros 162 juegos de su equipo, siempre parece encontrar la manera de elevar su nivel en los playoffs.

Ni siquiera el propio Hernández puede explicar del todo qué cambia en él durante la postemporada. Lo ha relacionado con su trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), al explicar que el béisbol de playoffs le genera una sensación similar a la presión de tener que cumplir con una fecha límite, lo que aumenta su concentración en los partidos decisivos.

"Es casi como cuando estás en la escuela y tienes dos meses para hacer un proyecto, pero lo dejas para el último día", explicó Hernández el año pasado. "Por la manera en que funciona mi cerebro, no voy a hacer nada hasta el último día, y ese día voy a preparar todo. Es algo parecido. Soy capaz de mantenerme enfocado en el momento y estar muy, muy concentrado durante nueve innings o 18 entradas. Así que no sé".

Así ha ocurrido este año, aunque en una muestra pequeña. Hernández comenzó la temporada en la lista de lesionados mientras se recuperaba de una cirugía en el codo izquierdo a la que se sometió durante el receso de campaña. Luego volvió a quedar fuera de acción debido a un tirón en el oblicuo izquierdo, tras disputar apenas dos encuentros. Después de esas lesiones, Hernández bateó para .222 con OPS de .671 en 41 partidos, la menor cantidad de juegos que ha disputado en cualquiera de sus 13 temporadas en las Mayores.

En octubres anteriores, el manager Dave Roberts siempre había encontrado la manera de incluir a Hernández en su alineación titular, sin importar cómo le hubiera ido durante la campaña regular. Sin embargo, Roberts se apartó de esa tendencia en los primeros dos encuentros de la Serie Divisional de la Liga Nacional de este año contra los Bravos, en los que Hernández no tuvo ninguna oportunidad al bate.

Eso cambió en el Juego 3, cuando Roberts modificó su alineación para optimizar el ataque de los Dodgers frente al zurdo Chris Sale. Hernández abrió como titular en la tercera base y, en su segundo turno al bate, le conectó un cuadrangular de dos carreras a Sale.

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Con ese batazo, Hernández igualó a Thome, Ortiz y Judge en la lista histórica de jonrones de postemporada, quedando a un vuelacercas de empatar con otros siete jugadores, incluido su compañero Freddie Freeman, en el 11er puesto de todos los tiempos.

"Necesitábamos un poquito de esa magia de Kike", comentó Roberts. "Siempre está preparado. Y le encantan estos momentos. Tiene una manera especial de concentrarse".

Los Dodgers cuentan con una de sus alineaciones más profundas de los últimos tiempos para esta postemporada, por lo que a Roberts le resulta más difícil encontrar oportunidades para que Hernández juegue todos los días, en comparación con años anteriores.

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Hernández podría recibir más tiempo de juego en la segunda base, ya que Tommy Edman no conectó imparables en la SDLN. También podría alternarse con Max Muncy en la antesala, aunque este último ha disparado tres bambinazos en sus últimos cuatro partidos. Hernández también ha jugado en el jardín izquierdo durante esta postemporada, pero es más probable que ingrese por su defensa en las últimas entradas que para quitarle turnos al bate al dominicano Teóscar Hernández.

Sin embargo, independientemente de cómo se distribuya su tiempo de juego, Hernández tendrá un papel importante para los Dodgers en esta postemporada. Es una pieza clave del núcleo de veteranos que ha conquistado tres de las últimas seis Series Mundiales, un grupo en el que el equipo está depositando su confianza mientras busca el tricampeonato.

"Es algo de lo que me siento muy orgulloso, pero en realidad no pienso demasiado en ello", expresó Hernández. "Es algo que, cuando termine mi carrera, voy a recordar con muchísimo orgullo, por la manera en que se ha desarrollado mi trayectoria y por haber encontrado la forma de estar en octubre año tras año".

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