La razón detrás del emotivo gesto de Luis Arráez con su mamá
Cuando Luis Arráez regresó al campamento de los Gigantes tras ayudar a Venezuela a ganar el Clásico Mundial de Béisbol en marzo, no llevaba su medalla de oro colgada al cuello.
Eso se debe a que decidió dejarla en manos de una campeona aún más grande en su vida: su madre, María.
“Mi mamá siempre me ha dado todo a lo largo de mi vida”, dijo Arráez en español. “Tenía que dársela a ella”.
La madre de Arráez, a quien llaman Mari, ha estado presente en cada paso de su trayectoria beisbolística, que comenzó cuando su padre Ernesto colgó una pelota de un árbol de mango y lo animó a golpearla con un bate de plástico para perfeccionar su swing de zurdo cuando era niño. Ernesto fue el primer coach de Arráez, pero Mari contribuyó a su desarrollo llevándolo a sus partidos cuando crecía en su ciudad natal de San Felipe, Venezuela.
“Ella ha estado ahí toda mi vida, desde que nací”, indicó Arráez antes del Día de la Madre el domingo. “El día que nací, el 9 de abril, ella estaba ahí. Ha estado conmigo en los momentos difíciles. Todos están ahí en los buenos momentos, pero tu madre es tu madre".
“Siempre le ha gustado el béisbol y los deportes. Siempre me ha apoyado desde que mi papá le dijo: ‘Oye, llévalo a la escuela para que pueda jugar béisbol’. Mi madre siempre ha estado a mi lado”.
Arráez debutó con los Mellizos en 2019, pero sus padres no pudieron verlo jugar en las Grandes Ligas hasta 2023, cuando finalmente consiguieron una visa y viajaron a Estados Unidos por primera vez. Ernesto y Mari estuvieron en las gradas del loanDepot Park en Miami para presenciar la emocionante victoria de Venezuela por 3-2 sobre Estados Unidos en la final del Clásico Mundial de Béisbol en marzo, lo que permitió a toda la familia de Arráez celebrar junta el histórico triunfo.
“Recuerdo esos momentos cuando viajaba con él a todos esos lugares donde representaba a nuestro país”, dijo Mari a MLB Español después del partido final del Clásico Mundial de Béisbol. “Cada vez que salíamos campeones, yo tomaba el trofeo con mi hijo y dábamos una vuelta de honor alrededor de todo el estadio, llenos de alegría. Había tanta alegría con mi hijo cada vez que glorificábamos a nuestro país”.
“He representado a Venezuela desde niño”, dijo Arráez. “Hemos ganado desde la primera vez que representé a Venezuela junto a [mi mamá]. Lograrlo en el Clásico Mundial de Béisbol fue realmente especial”.
Arráez dijo que tampoco estaría aquí sin su esposa Gladys, quien vive en Doral, Florida, con sus tres hijas: Emma, Esther y Esthela.
“Desde que conocí a Gladys, he cambiado mucho, sobre todo como persona, como esposo y como hijo”, indicó Arráez. “Estoy en las Grandes Ligas gracias a ella y a mis hijas. Ella quedó embarazada y pudimos tener a Emma [en 2017]. Pasaron muchas cosas en ese entonces, pero ellas fueron mi inspiración. Gladys me ha ayudado muchísimo a seguir adelante”.