Los Mets han tenido éxito con esta clase de pactos con lanzadores
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NUEVA YORK -- Rápido: ¿cuál ha sido el mejor contrato multimillonario para un lanzador en los últimos años?
La lista de candidatos es corta, y varios de los acuerdos más productivos fueron de serpentineros que se salieron de sus contratos antes de que se convirtieran en un lastre. Pero incluso los mejores de esos pactos —Zack Greinke con los Dodgers, Max Scherzer con los Nacionales, etc.— resultaron ser relativamente ineficientes en comparación con lo que hicieron los Mets el año pasado con Sean Manaea y Luis Severino.
Hoy, explicaré por qué el presidente de operaciones de béisbol de los Mets, David Stearns, tomó ese camino y por qué, con la firma del agente libre dominicano Francelis “Frankie” Montas por dos años y US$34 millones, parece estar haciéndolo de nuevo.
Contando extensiones para jugadores que ya estaban bajo control del equipo, 27 lanzadores en la historia de las Mayores han firmado contratos de al menos US$130 millones. Algunos, como Jacob deGrom con los Rangers y Carlos Rodón con los Yankees, se fueron a pique casi de inmediato. Otros tardaron en perder su valor, pero casi todos lo hicieron al final.
Aunque no hay una forma definitiva de evaluar el valor de un lanzador en comparación con el tamaño de su salario, el cálculo de dólares por WAR puede darnos una idea razonable de cómo resultaron esos contratos a largo plazo.
Para los propósitos de este ejercicio, no estoy considerando a nadie que aún no haya lanzado múltiples temporadas bajo un contrato actual. Los 23 serpentineros restantes promediaron US$25.41 millones en salario total por cada 1.0 de WAR acumulado. Incluso eliminando el caso atípico del contrato más reciente de Stephen Strasburg, que fue tan ineficiente que produjo WAR negativo a lo largo de su duración, el total es de US$15.43 millones por 1.0 de WAR.
En comparación, Manaea ganó US$4.83 millones por WAR en el 2024, a la vez que Severino, US$8.13 millones por WAR, lo que deja claro por qué estos contratos a corto plazo suelen ser mejores negocios.
Por estas razones, la adquisición de Montás por parte de los Mets nuevamente pone a prueba a Stearns. El jefe de operaciones de béisbol de los Mets tiene una larga reputación de encontrar gangas en el mercado de brazos, como lo hizo con Severino y Manaea en Nueva York y con varios otros en Milwaukee. Algunos podrían llamarlo suerte. Otros sostienen que él es simplemente mucho mejor en esto que los demás.
La verdad, como siempre, probablemente esté en algún punto intermedio.
Con todo esto como contexto, los Mets ahora tienen dos caminos por delante. Pueden seguir reuniendo lanzadores de alto riesgo con contratos a corto plazo, recurriendo a un grupo que todavía incluye a Walker Buehler, Nathan Eovaldi, Andrew Heaney y muchos otros candidatos intrigantes. O pueden romper con la tradición para apostar por un Corbin Burnes o Max Fried, o incluso una reunión con Manaea.
“Hay lanzadores que han llegado a mediados o finales de sus 30 años y han lanzado muy bien”, destacó Stearns. “Y si creemos que podemos identificar eso, entonces podría haber excepciones”.
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De todos los dueños en MLB, Steve Cohen puede permitirse arriesgarse con un mal contrato (o tres... o siete...), aunque eso no significa que quiera hacerlo. Él y Stearns hablan a menudo sobre mantener una flexibilidad económica para las futuras temporadas, razón por la cual generalmente han evitado acuerdos a largo plazo para lanzadores, incluso mientras operan como un equipo de mercado grande en la mayoría de las demás áreas.
En este momento, los Mets tienen a tres lanzadores prácticamente asegurados en la rotación: Kodai Senga, David Peterson y Montás. Han reunido un grupo de candidatos para la parte trasera de la rotación como Paul Blackburn, Tylor Megill, el venezolano José Buttó y Justin Hagenman. Y tienen un par de prospectos tocando la puerta y con gran potencial en Brandon Sproat (Nro. 1 de los Mets y 40mo en general, según MLB Pipeline) y Blade Tidwell (Nro. 8 de los Mets), que probablemente ayuden en algún momento del 2025.
En teoría, todavía no es suficiente. Los directivos de los Mets lo saben y continuarán buscando más ayuda para la rotación durante las Reuniones Invernales la próxima semana en Dallas.
El camino que elijan determinará en gran medida no sólo la forma que tomará el roster para 2025, sino también, potencialmente, el rumbo de la organización durante años.