Néstor Cortés, aficionado y ahora propietario de caballos de carrera

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Néstor Cortés recuerda cuando era estudiante de preparatoria, creciendo cerca del famoso hipódromo de Hialeah Park en Hialeah (Florida), apretando los antebrazos contra las barandillas para ver a los caballos en acción. En aquella época, le fascinaban su belleza, potencia y velocidad. Hoy en día, todavía le siguen maravillando.

Por eso, cuando el cubano Cortés sintió que había llegado la hora de comprar un caballo, sabía que tenía que intentarlo. El zurdo se asoció con Joe Lee, director asistente de equipamiento de los Yankees, para comprar Tam Major A, un caballo de ocho años nacido en Australia.

“Puedes decir que es tuyo e ir a las carreras a disfrutar”, expresó Cortés. “No sólo apuestas por el caballo, sino que realmente ves correr a tu caballo. Aprecias el estrés que sufren cada vez que corren”.

Aunque uno de sus trabajos cotidianos (también es asesor financiero) es el manejo de implementos de béisbol y uniformes de los jugadores de los Yankees, Lee, de 42 años, es un condecorado conductor de carreras de trotones que se sienta con frecuencia en hipódromos reconocidos como los de Yonkers (Nueva York), Monticello (Nueva York) y East Rutherford (Nueva Jersey).

“Me vio el año pasado mirando caballos en la tele y en las aplicaciones, haciendo algunas apuestas”, dijo Cortés. “Me contaba que era propietario de caballos con [el ex manager de los Yankees] Joe Torre. Me dije: 'Hombre, me encantaría tener uno'. Entonces, este año surgió la oportunidad y la aprovechamos”.

Tam Major A ha corrido dos veces para Cortés y Lee. El sábado fue la primera vez que Cortés vio correr al caballo en persona, y llevó spikes personalizados para su salida contra los Rays ese mismo día, con el número (3) y el nombre del caballo. La salida no fue exactamente como estaba previsto: Cortés se cansó al final, permitiendo un grand slam al también cubano Yandy Díaz, aunque los Yankees se recuperaron para imponerse 9-8.

Pronto, desde una posición privilegiada en el hipódromo de los Meadowlands, la atención de Cortés se centró en la 10ma carrera de la jornada. Esperaba conseguir otra victoria viniendo desde atrás. Tam Major A, una apuesta arriesgada que había subido de categoría tras terminar cuarto la semana pasada en el mismo hipódromo, empezó fuerte, pero se desvaneció y terminó séptimo en un grupo de ocho caballos.

Puede que Cortés no celebrara el resultado, pero salió de la pista emocionado.

“Fue genial estar allí como uno de los copropietarios y poder decir que mi caballo corría en esa carrera”, dijo Cortés. “Conocí al entrenador del caballo y fue genial ver esa perspectiva, diciéndole al jinete: 'Oye, corre así. No los presiones demasiado al principio', cosas de ese tipo. Ahora mismo, es sólo un pasatiempo divertido, pero ya veremos adónde nos lleva”.

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