Lo echaron de El Bronx como fan. Ahora, Martínez busca eliminar a los Yankees
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ST. PETERSBURG -- Nick Martinez sabe lo alborotadas que pueden ponerse las cosas durante un juego importante contra un rival de división en el Yankee Stadium.
Oh, claro, él abrió un par de juegos importantes contra los Yankees en El Bronx esta temporada. Pero, ¿has escuchado sobre la vez que el abridor del Juego 3 de la Serie Divisional de la Liga Americana por los Rays fue expulsado del estadio?
Martínez, de ascendencia cubana, pasó sus días universitarios lanzando y bateando para la Universidad de Fordham en Nueva York. Entre clases, prácticas y juegos, encontró muchas noches para ir al Yankee Stadium y sentarse en las gradas como espectador.
Una de esas noches llegó durante su tercer año universitario, después de que el equipo de béisbol de Fordham cancelara su práctica. Eso les dio a Martínez y a su compañero de cuarto tiempo para salir temprano y, bueno, “prepararse” para un juego contra los Medias Rojas.
Así es como Martínez contó la historia en mayo.
“Tal vez tomamos unas cuantas bebidas para adultos de más. Nos echaron. Sí”, dijo, sonriendo. “Estaban jugando contra los Medias Rojas, así que estaba alborotado. Nosotros estábamos un poco alborotados”.
Martínez no fue exactamente vetado del recinto, pero la siguiente vez que vio el estadio de El Bronx, era un derecho novato abriendo por los Rangers el 22 de julio del 2014.
Estará de regreso de nuevo para abrir el Juego 3 de la SDLA por los Rays la noche del miércoles, buscando ayudar a su club a barrer a Nueva York y sellar su boleto a la SCLA. El escandaloso ambiente en el Yankee Stadium no debería ser una sorpresa para Martínez, ni es probable que intimide al veterano líder de Tampa Bay.
Martínez lanzó bien en todas partes durante su primera campaña con los Rays, terminando la campaña regular con marca de 15-6, efectividad de 3.10 y 3.9 victorias por encima del reemplazo (según Baseball Reference) en 180 entradas a lo largo de 31 aperturas. Su equipo dejó récord general de 22-9 respaldándolo.
Pero Martínez fue especialmente bueno lejos del Tropicana Field, dejando foja de 7-3 con promedio de carreras limpias de 2.38 en 16 salidas en la ruta este año. Y lanzó bien en un par de presentaciones en el Yankee Stadium, limitando a Nueva York a sólo tres carreras a lo largo de 12 episodios en El Bronx.
Esa es sólo parte del incalculable impacto que Martínez ha tenido en los Rays después de unirse a ellos como agente libre a mediados de febrero. Por muy bueno que haya sido en el montículo —y por una razón fue convocado por primera vez al Juego de Estrellas este año— ha sido aun mejor dentro del clubhouse de Tampa Bay como una fuerza impulsora detrás de la celebrada química del equipo.
“Él es el mejor del mundo. Es un gran compañero de equipo. Es una gran persona, dentro y fuera del terreno”, expresó el cubano Yandy Díaz, bateador designado de los Rays, recientemente. “Con un muchacho como él, la forma en que se comporta, la vida te beneficia de muchas maneras simplemente por lo buena persona que eres. Ese es Nick Martínez”.
“Insuperable”, hizo eco el jardinero izquierdo Chandler Simpson. “No sé dónde estaríamos sin él”.
Es raro que cualquier jugador individual reciba tanto crédito por su rol en la cultura del clubhouse de un equipo. Es incluso más inusual que se trate de un lanzador abridor, y mucho menos uno en su primer año con el equipo.
Pero así ha sido Martínez siempre, como los Rays aprendieron temprano en los campamentos y llegaron a apreciar a lo largo del curso de la temporada.
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“Un muchacho de clubhouse nivel 1A en mi carrera, y podría darle a él todo el crédito por casi todo lo que ha sucedido este año”, indicó el campocorto Taylor Walls. “Es el mismo muchacho sin importar dónde lo veas. Te cuida. Cuida a todos. Simplemente positivo. Siempre con una sonrisa en el rostro. Siempre está haciendo algo que podría beneficiar a alguien más.
“Si hubiera un JMV en este equipo, es él”.