Raleigh enfocado en “algo más grande” para el 2026 en Seattle
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PEORIA, Arizona -- El semblante abatido era imposible de ocultar para Cal Raleigh.
El receptor de los Marineros estaba siendo entrevistado ante las cámaras apenas unos momentos después de enterarse de que había terminado como subcampeón en la votación para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana durante la ceremonia de los Premios All-MLB en Las Vegas. Fue cordial y felicitó al ganador, pero no dijo mucho.
Tres meses después, ofreció una reflexión más amplia sobre ese segundo lugar en una de las votaciones al JMV más cerradas desde el 2019, en la que Aaron Judge recibió 17 de los 30 votos al primer lugar por parte de los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica, frente a los 13 de Raleigh.
“Uno quiere ganar, así que obviamente hay decepción”, dijo Raleigh. “Pero él es un gran jugador. Y está haciendo cosas que son muy poco comunes, así que felicitaciones para él. Pero sí, cuando te quedas cerca, siempre tienes esa decepción o ese sentimiento de, ‘¿Qué pude haber hecho mejor?’”.
Ante esa pregunta hipotética, es difícil imaginar qué más podía hacer.
Raleigh disparó 60 jonrones, un récord para un receptor y para un bateador ambidiestro, aunque también quedó a dos de la marca de la Liga Americana de 62 que Judge estableció en el 2022, cuando ganó el primero de sus tres premios al Jugador Más Valioso de la Liga Americana. Raleigh además guio a los Marineros a su primer título del Oeste de la Liga Americana desde el 2001, ganó el Derby de Jonrones y defendió la posición más exigente del deporte.
Fue, posiblemente, la mayor historia del béisbol en la temporada.
Y su candidatura frente a Judge, quien encabezó MLB en todas las categorías de la línea ofensiva con un impresionante .331/.457/.688 (1.144 de OPS), se convirtió en el debate más candente del deporte rumbo a la postemporada.
“Básicamente lo tenía enfrente todo el tiempo”, comentó Raleigh. “Estaba calentando en el clubhouse, MLB Network estaba encendido y era algo de lo que hablaban mucho. Pero creo que todo se reduce a concentrarme en lo correcto y en lo que me llevó a estar en esa posición. Simplemente repites lo que te hace exitoso, lo que te convierte en un buen jugador y lo que te permite hacer las cosas correctas cada día, y no caes en esa trampa, no te crees todo”.
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Hubo un intervalo de tres semanas entre la desgarradora eliminación de los Marineros en la Serie de Campeonato de la Liga Americana y el anuncio del JMV, tiempo suficiente para asimilar el golpe y comenzar a pasar la página, aunque también para que el debate reapareciera.
“Escuchas cosas. Soy humano”, dijo Raleigh. “Miras tu teléfono y la gente dice cosas, mensajes de texto o llamadas, lo que sea. Algunos te envían cosas por redes sociales. Es lo que es. Lo tomas como es. Pero estoy tratando de hacer algo más grande, que es ganar la Serie Mundial”.
Una mentalidad enfocada en el campeonato siempre ha estado al frente para Raleigh, especialmente mientras los reconocimientos individuales se acumulaban en el 2025. Eso lo ha revitalizado para esta primavera, una en la que volverá a estar bajo los reflectores, esta vez como el receptor titular del Equipo de los Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol, donde será compañero de Judge.
Ambos se comunicaron ocasionalmente durante la temporada muerta, primero con Raleigh felicitando directamente a Judge, y nuevamente cuando Judge visitó Arizona mientras Raleigh estuvo aquí durante una etapa del invierno. No hay resentimientos; así no está hecho Raleigh, sino todo lo contrario.
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Quiere retomar en persona una conversación que comenzó en el Juego de Estrellas del año pasado en Atlanta, centrada en el liderazgo.
“Lo primero que cualquiera quiere preguntarle a Aaron Judge es, ‘enséñame a batear’ o ‘háblame de mi swing’”, dijo Raleigh. “Ya sé quién soy ahora. Obviamente, siempre intentas obtener la mayor cantidad de información posible, pero ves a un jugador en una gran ciudad, con mucha presión para ganar juegos de béisbol, encabezando una organización muy conocida.
“Quiero saber qué hacen otros líderes. Quiero poder aprender de ellos. Siempre quiero tratar de obtener la mayor cantidad de información posible, procesarla y añadirla a mi juego”.
Raleigh partirá hacia el Clásico a finales de febrero y podría estar lejos de los Marineros durante algunas semanas, con la fase de grupos comenzando el 4 de marzo y la gran final el 17 del mismo mes. Más allá de los reflectores, ofrecerá un ambiente similar al de la postemporada y, quizá más importante, una experiencia sobre la cual Raleigh podrá apoyarse tras lo vivido en los playoffs del año pasado y usar como trampolín hacia otra en el 2026.