Longoria entra en la inmortalidad con el retiro de su número 3

ST. PETERSBURG -- Si Evan Longoria se hubiera salido con la suya, no habría un brillante número 3 blanco resplandeciendo dentro de un círculo azul en las gradas del jardín izquierdo del Tropicana Field.

En su lugar, sería el número 6.

Cuando fue ascendido para unirse a los Rays en el 2008, Longoria quería usar el número 6, como lo había hecho en Long Beach State y en distintas etapas de las Ligas Menores. Pero ese número pertenecía a Tom Foley, quien entonces era el coach de tercera base de Tampa Bay. Es una práctica bastante común que un jugador o un coach pida algo a cambio de ceder su número, y la petición de Foley fue modesta: un juego de palos de golf.

"Simplemente estaba siendo tacaño y supongo que realmente no me importaba mucho el número", recordó Longoria. "Así que pregunté: '¿Qué otros números de un solo dígito están disponibles?'".

La respuesta llegó de Chris Westmoreland, entonces encargado del clubhouse y del equipo de los Rays, y hoy director senior de viajes y logística del club. Podía quedarse con el número 3. En ese momento, el dorsal no tenía ningún significado especial para él ni cargaba con un legado particular, pese a que ocho jugadores de los Devil Rays lo habían usado antes.

"Simplemente tomé el número 3... y ahora está colgado allá arriba", dijo Longoria. "Así que ahora sí es especial".

Los Rays retiraron oficialmente el número 3 de Longoria durante una ceremonia previa al juego del domingo, otro reconocimiento para el gran ícono de la franquicia después de haber sido exaltado al Salón de la Fama de los Rays el sábado y de que anteriormente se instalara una estatua suya frente al Tropicana Field, inmortalizando la celebración de su histórico jonrón del Juego 162.

Con la banda Tantric presente para interpretar en vivo "Down and Out", su emblemática canción de presentación al bate, Longoria y su familia, todos vistiendo el jersey con el número 3, dirigieron la mirada hacia el jardín izquierdo para ver cómo se revelaba el número, con la ayuda de su excompañero James Shields y, apropiadamente, del propio Foley, junto al número 66 que honra a Don Zimmer, uno de los primeros amigos y mentores más influyentes de Longoria en Tampa Bay.

Como correspondía a la ocasión, Longoria ingresó al terreno desde una entrada ubicada junto al 162 Landing, el lugar donde cayó su histórico cuadrangular para dejar tendidos a los rivales. Y resultó aún más apropiado que lo acompañara la canción que quedó inseparablemente ligada a él durante sus 16 temporadas en las Grandes Ligas.

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El inconfundible y potente riff de violín eléctrico de "Down and Out" hizo estallar al público del Tropicana Field mientras Longoria caminaba por la línea del jardín izquierdo, tal como ocurría cada vez que sonaba antes de sus turnos al bate durante sus 10 campañas con los Rays.

"Se me pone la piel de gallina cada vez que escucho la canción de Tantric", dijo el manager Kevin Cash.

Y la historia detrás de esa canción también tiene su gracia, porque fue la canción la que encontró a Longoria tanto como él la eligió.

Como novato en el 2008, recibió un iPod, sí, un iPod, cargado previamente con música. Una de las canciones era precisamente "Down and Out". A Longoria le gustó cómo sonaba la introducción y pidió que la utilizaran antes de sus turnos al bate. Cuando terminó ganando el premio al Novato del Año de la Liga Americana durante la temporada en la que los Rays llegaron a la Serie Mundial, decidió que cambiarla no tenía sentido.

Los aficionados se encargaron de confirmárselo años después. En una publicación en redes sociales preguntó qué canción debería usar como nueva presentación al bate. La respuesta fue unánime: no la cambiara.

"Así que pensé: 'Está bien, nunca volveré a hacer esa pregunta'", contó Longoria. "Y simplemente se quedó conmigo".

Lo mismo ocurrió con el número 3.

Ningún jugador de los Rays ha vuelto a usar el número de Longoria desde que fue cambiado a los Gigantes a finales del 2017. Ahora, nadie podrá volver a vestirlo. Ese número le pertenece a Longoria, y Longoria le pertenece a Tampa Bay.

Los Rays sólo tienen cuatro números retirados: el 12, utilizado por el miembro del Salón de la Fama Wade Boggs durante sus dos temporadas con Tampa Bay; el 66, de Zimmer; el 42 de Jackie Robinson, retirado en toda MLB; y ahora el 3, correspondiente al rostro de la franquicia entre el 2008 y el 2017.

"Es un honor", dijo Longoria.

De hecho, Longoria solía bromear sobre este tipo de reconocimientos. Cada vez que los Rays visitaban el Yankee Stadium, observaban el Monument Park y todos los números retirados de Nueva York. Entre risas, imaginaban cómo sería llegar a los Yankees y descubrir que todos los "buenos" números ya estaban ocupados.

Lo ideal sería que algún día ocurra lo mismo en Tampa Bay.

"Es algo muy especial, pero al mismo tiempo pienso que dentro de 50 años, cuando los Rays hayan tenido tantos grandes jugadores y todos los números estén retirados, estaremos diciendo exactamente lo mismo: que ya no quedan los buenos números", comentó Longoria.

Por ahora, el número 3 ya no está disponible.

"Creo que este número ha significado muchísimo para mi familia, por haber podido vestir este jersey", dijo Longoria. "Desde mi primera oportunidad aquí hasta este momento, han sido básicamente 20 años de vida que culminan en un momento tan especial. Es algo realmente increíble".

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