Resistencia de Márquez y de los bates hicieron brillar a S.D. en CDMX
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CIUDAD DE MÉXICO – Desde el punto de vista de San Diego, hubo muchos elementos positivos en la victoria por 6-4 de los Padres sobre los Diamondbacks el sábado en el primer juego de la Mexico City Series en el Estadio Alfredo Harp Helú.
--Ty France se unió a Manny Machado (2023) y Ken Caminitti (1996) como los únicos integrantes de los Padres en dar múltiples jonrones en partidos internacionales de Grandes Ligas.
--Con su entrada en blanco para salvar el juego, Mason Miller llegó a 34.2 ceros consecutivos desde el pasado 5 de agosto, rompiendo el récord de Cla Meredith (2006) en la franquicia de los Padres y colocándose a 6.1 de la marca para un relevista desde 1961, en manos de Gregg Olson (Orioles, 1989-90).
--Y después de estar perdiendo 4-0 a partir del segundo episodio, reaccionó San Diego para llegar a cinco remontadas de cuatro carreras o más en la presente temporada, la mayor cantidad en Grandes Ligas.
Pero tal vez lo más llamativo del encuentro del sábado haya sido la forma en que el abridor de los Padres, el venezolano Germán Márquez, se estabilizara después de conceder esas cuatro anotaciones en el segundo capítulo con dos outs.
“Fue grande que él mejorara después de esa segunda entrada y todos esos hits con dos outs”, comentó al respecto el manager de los Padres, Craig Stammen, refiriéndose a un doble de dos carreras del venezolano José Fernández y un cuadrangular de Alek Thomas. “Que él lanzara cuatro ceros después de eso (fue enorme)”.
De hecho, Márquez se adjudicó la victoria con esas 6.0 entradas de seis hits, cuatro carreras, dos ponches y una base por bolas, mejorando su récord a 3-1 con efectividad de 4.38 en esta campaña, su primera con San Diego.
Por supuesto, hay que recordar que Márquez estuvo durante 10 años con los Rockies, lanzando en el Coors Field de Colorado como su estadio local. En dicho parque, ganó un total de 31 juegos y en sentido general, está acostumbrado a lanzar en mucha elevación. El Coors Field de Denver tiene unos 5,000 pies sobre el nivel de mar. La Ciudad de México tiene aproximadamente 7,300, pero la experiencia en grandes elevaciones definitivamente fue un factor.
“Él lanzó de gran manera en un ambiente difícil”, expresó Stammen. “Se asentó y a nivel mental, eso fue mucha resistencia con la habilidad de continuar haciendo sus pitcheos, de continuar manteniendo al equipo en el juego. Y preparó bien al bullpen para (el domingo)”.
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Claro, con la lesión de Zac Gallen (dolores en el hombro derecho, por los que lanzó apenas 3.0 innings), una ventaja de 4-0 no se veía tan grande para los Diamondbacks.
“Sabíamos que teníamos que poner más (carreras) en la pizarra contra este equipo”, dijo el manager de Arizona, Torey Lovullo. “Desafortunadamente, no pudimos hacer esto”.
Además de todo lo positivo que ocurrió del lado de los Padres, lo cual incluye el primer lugar asegurado en el Oeste de la Liga Nacional por el momento, la afición en el Alfredo Harp Helú una vez más se mostró a favor de San Diego – a pesar de los Frailes no ser oficialmente el equipo local.
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“Nos sentimos muy bien con los aficionados apoyándonos”, dijo Stammen, quien no estuvo al mando de los Padres en el 2023, cuando San Diego barrió aquí a San Francisco en la primera Mexico City Series. “Los muchachos definitivamente escucharon los cantos para ellos cuando llegaban al plato. Quizás el “Petco South” podría ser un buen nombre para el estadio, si seguimos jugando así aquí”.
Y si siguen reaccionando de la manera en que lo hicieron el sábado al estar perdiendo al principio de los partidos, habrá mucho que celebrar en el 2026.
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“Nosotros nunca nos damos por vencidos, sobre todo en un estadio como éste”, manifestó Stammen. “Había que seguir realizando buenos turnos y esperar que algo cayera. Ese inning en que anotamos cuatro carreras, esos muchachos realizaron buenos turnos.
“Estamos juntando las cosas, jugando un buen béisbol, pero jamás dándonos por vencidos”.