Herrera aporta la chispa en triunfo y genera un posible dilema en la receptoría de S.L.
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El bate de Iván Herrera marcó la diferencia en la victoria de los Cardenales sobre los Tigres en el tercer partido de la serie, con un marcador de 5-3 el domingo por la noche en el Comerica Park. Sin embargo, una vez más, su tiempo detrás del plato fue limitado durante el fin de semana.
Para ser justos, el receptor Pedro Pagés también impulsó una carrera durante una quinta entrada de cuatro carreras de los Cardenales, pero fue el batazo de línea de Herrera al jardín derecho lo que le dio a San Luis una ventaja de dos carreras sobre los Tigres, lo que a la postre fue la diferencia en el partido.
De cierto modo, esto refleja el dilema actual del equipo en la posición de receptor. Pagés aporta momentos importantes, pero el impacto y el potencial de Herrera detrás del plato son innegables.
Los Cardenales han señalado repetidamente la sólida presencia defensiva de Pagés como una de las principales razones por las que se ha mantenido como titular durante las últimas dos temporadas. Pero hubo una diferencia drástica entre la excelencia defensiva detrás del plato de Detroit y las dificultades que Pagés ha tenido como receptor de San Luis.
Cada vez que el receptor de los Tigres, Dillon Dingler, se tocaba la cabeza el domingo para señalar un desafío ABS, se sabía que estaba a punto de robarse un strike para Detroit. Dingler tuvo un desempeño perfecto en los cuatro desafíos en el último partido de la serie.
Pagés, por su parte, falló otro desafío en una bola que se encontraba a 2.4 pulgadas de la zona de strike en la parte baja de la segunda entrada. También tuvo problemas para controlar el juego en las bases, realizando un tiro con poca fuerza a segunda base lo que permitió que Parker Meadows se robara la base en la sexta entrada.
Hasta el momento en esta temporada, Pagés ocupa el 51er. puesto entre 54 receptores en decisiones ABS anuladas frente a las esperadas y está en último lugar en carreras ABS frente a las esperadas detrás del plato, según Baseball Savant. Herrera, por su parte, ocupa los puestos 26 y 24 en esas mismas categorías, respectivamente.
En una temporada donde el futuro es prioridad, la forma en que los Cardenales manejan las oportunidades de Herrera como receptor es un claro ejemplo de la tensión que enfrenta el manager Oliver Marmol al armar su alineación. El año pasado, las dificultades defensivas de Herrera detrás del plato y las lesiones persistentes llevaron a los Cardenales a quitarle esa posición. San Luis trabajó con Herrera para que volviera a jugar como receptor este año, pero solo ha participado en tres de los primeros nueve partidos.
Según Marmol, la cautela en la incorporación de Herrera a la posición de receptor tiene más que ver con mantenerlo sano que con la confianza en su capacidad para desempeñarse como receptor.
Mantener a Herrera saludable es la prioridad número uno, pero los Cardenales harían bien en seguir observando su desempeño detrás del plato mientras evalúan el futuro de esa posición dentro de la organización. Con varios prospectos prometedores esperando su oportunidad y que parecen ser receptores sólidos, San Luis necesita saber qué tan viable es Herrera como opción.