Tony Oliva, un monstruo entre la camada cubana en Mellizos

COOPERSTOWN, Nueva York – Tony Oliva ha recibido su llamada a Cooperstown después de una larga espera tras su retiro como ligamayorista tras la campaña de 1976. A sus 83 años, la leyenda cubana de los Mellizos de Minnesota podrá disfrutar en vida la ceremonia de exaltación y dar su discurso en el escenario montado al lado del Clark Sports Center en el pequeño pueblo de Cooperstown.

Oliva será exaltado junto a su excompañero en Minnesota Jim Kaat y al dominicano David Ortiz. Además, tendrán su placa de manera póstuma Bud Fowler, Buck O’Neil, Gil Hodges y el cubano Orestes “Minnie” Miñoso.

El hecho de ser reconocidos Oliva y Miñoso es otro capítulo merecido en la historia del impacto cubano en las Grandes Ligas.

“Nunca esperaba estar en el Salón de la Fama”, expresó Oliva la semana pasada en una llamada organizada por el Salón. “Jugué en Grandes Ligas; tuve la suerte de estar en Grandes Ligas. Como niño, pensaba jugar en Cuba si alguien me daba la oportunidad”.

Oliva sí tuvo la oportunidad de debutar en las Mayores un año después de su llegada a los Estados Unidos en 1961. En una carrera de 15 campañas en MLB con los Mellizos, el oriundo de Pinar del Río fue Novato del Año de la Liga Americana en 1964, ganó tres títulos de bateo de dicho circuito, fue líder en hits en cinco ocasiones y en dobles cuatro veces. Bateó .304 de por vida, con OPS de .830 y OPS+ de 131, es decir, 31 puntos mejor que el promedio.

Los Mellizos tuvieron muchos éxitos entre 1965 y 1970, participando en una Serie Mundial y un total de tres postemporadas. El equipo no sólo contaba con los también Salón de la Fama Kaat y Harmon Killebrew, entre otros, sino también una fuerte camada de jugadores cubanos, la mayoría firmada por el legendario scout Joe Cambria.

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Además de Oliva, los Senadores de Washington y Mellizos (desde 1961) llegaron a tener en sus filas a figuras cubanas como Camilo Pascual, Zoilo Versalles, Pedro Ramos, Leo Cárdenas, Luis Tiant, Julio Bécquer y Orlando “Marty” Martínez. Se sumaron otros latinoamericanos en diferentes momentos, como los puertorriqueños Jacinto “Jackie” Hernández y Víctor Pellot (Vic Power), el venezolano César Tovar y, por supuesto, el Salón de la Fama panameño Rod Carew.

Cuenta Kaat que entre los jugadores de aquellas ediciones de Minnesota, se bromeaba que el logo del equipo, TC (Twin Cities, las ciudades gemelas de Minneapolis y St. Paul), significaba “Twenty Cubans” (veinte cubanos) y que de ahí venían los éxitos del equipo.

“(Cambria) firmó a muchos, muchos cubanos. Y esos cubanos tuvieron mucho éxito en los Estados Unidos, en especial con los Mellizos de Minnesota”, recordó Oliva, cuyo número 6 de dicho club fue retirado en 1991. “Cuando llegué a Minnesota, me dijo Jim Kaat que me iba a sentir en casa, porque un tercio del equipo era cubano. Estaba yo tan contento de poder estar aquí con los Mellizos de Minnesota, porque sí, me hicieron sentir como en casa.

“En aquellos tiempos, yo no hablaba ni una sola palabra en inglés. Pero se ocuparon de mí, me cuidaron. Pero era bien bonito estar con tantos cubanos”.

Entre 1964 y 1971, Oliva bateó .313/360/.507 (OPS de .867) con 177 jonrones y OPS+ de 140. Fue convocado al Juego de Estrellas en cada una de aquellas ocho temporadas, en las que ganó sus títulos de bateo, de hits y de dobles.

“La gente (en Minnesota) me trató muy bien”, dijo Oliva, quien ha permanecido en la organización durante décadas como coach, embajador y hasta comentarista en las transmisiones de radio del equipo en español. “Me trataron desde el principio como si estuviera yo en casa: La organización, el equipo, mis compañeros. Zoilo Versalles era mi hermano. Camilo Pascual, Julio Bécquer, Pete Ramos, todos nos quedamos en Minnesota siendo cubanos. Me ayudaron mucho. La gente aquí se portó maravillosamente. Son mi familia”.

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