Tras dolor “de un millón” por foul, Jazz responde con un jonrón

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NUEVA YORK -- Los compañeros de Jazz Chisholm Jr. en los Yankees ya han aprendido que sus casilleros son prácticamente espacios comunitarios. En cualquier día, se puede ver al infielder tomando prestado uno de sus bates, un pantalón holgado o cualquier camiseta que le llame la atención.

Al menos no tienen que preocuparse de que Chisholm les pida prestada una coquilla protectora.

Un día después de recibir un golpe en la ingle tras el rebote de un foul suyo, lo que provocó su salida en el cuarto inning de la derrota 5-1 de los Yankees ante los Medias Blancas, Chisholm aseguró que nunca ha usado una coquilla como profesional y que no piensa empezar ahora.

“No voy a cambiar”, dijo Chisholm. “Simplemente fue una jugada desafortunada. Nunca había tenido una razón para usar una. Ahora tengo una razón para usarla, pero eso no significa que vaya a hacerlo”.

Chisholm lució de buen ánimo al regresar a la alineación el viernes, conectando un jonrón en el segundo inning ante Rhett Lowder, de los Rojos. Fue su 11mo cuadrangular de la temporada.

Sin embargo, el jueves la historia fue muy distinta. Chisholm conectó de foul un lanzamiento en cuenta de 2-2 del derecho de Chicago Sean Burke y permaneció varios minutos retorciéndose de dolor alrededor del plato mientras era atendido por el preparador físico principal Tim Lentych.

El infielder describió el nivel de dolor que sintió en ese momento como “de un millón”.

“Si alguna vez te han golpeado ahí abajo, lo entenderías”, comentó.

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No es raro que algunos peloteros modernos decidan no usar protección. El antesalista miembro del Salón de la Fama Adrián Beltré, por ejemplo, decía abiertamente que no utilizaba coquilla.

Al enterarse de ello, Chisholm respondió: “¿Ves? Él confiaba en sus manos”.

Cabe señalar que Beltré estuvo fuera de acción durante varias semanas al final de la temporada del 2009, cuando un mal rebote de un batazo de Alexei Ramírez terminó golpeándolo. Usó protección brevemente al regresar de la lista de lesionados, pero jugó el resto de su carrera sin ella.

El manager de los Yankees, Aaron Boone, dijo que no piensa recorrer el clubhouse realizando “inspecciones de coquillas” como si fuera un entrenador de categorías juveniles.

“No es mi departamento”, afirmó Boone.

Eso sí, Boone confesó que durante sus días como jugador siempre prefería contar con esa protección extra.

“En diciembre, si iba a tomar práctica de bateo suave, me ponía una coquilla”, recordó. “Esa es la diferencia entre esta generación y la mía. Yo no hacía nada relacionado con el béisbol sin una. La primera vez que escuché que Adrián Beltré no usaba una jugando tercera base, me dejó sorprendido. Ahora sé que muchos de estos muchachos tampoco las usan.

“Literalmente, si íbamos a tomarnos la foto del equipo y me estaba vistiendo, decía: ‘Esperen, tengo que ponerme la coquilla’. Es diferente ahora. Están jugando en terrenos bastante buenos”.

Chisholm señaló que, aunque el uso de coquilla era obligatorio en las ligas menores, él nunca la utilizó.

“Simplemente no soy un tipo de coquilla”, dijo. “Si no confías en tus manos, te recomiendo que uses una”.

La revelación dejó atónito al receptor J.C. Escarra, quien respondió citando una frase de la película “The Longest Yard” de 2005:

“Siempre hay que proteger los McNuggets”.

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