Un OF se quedó atorado en ¿casa de perro?
En el Boundary Field, casa de los Senadores de Washington entre 1891 y 1910, ocurrieron cosas interesantes.
El primer Juego de Béisbol del Congreso de EE.UU. fue disputado allí en 1909 – los demócratas vapulearon a los republicanos por 26-16. Los Georgetown Hoyas ganaron en una ocasión un encuentro de fútbol americano universitario ahí por 96-0. Además, una de las mayores tradiciones de béisbol comenzó en ese terreno, el 14 de abril de 1910: William Howard Taft lanzó el Primer Pitcheo Presidencial. Miren la postura y al público observante. No hay duda, lanzó un láser hacia Walter Johnson.
El Boundary Field – Nationals Park o American League Park (tuvo varios nombres) -- también tenía características peculiares.
Había árboles en más allá del jardín central, que se asomaban por detrás de la cerca – causando que algunas pelotas se quedaran atoradas en las ramas o causando rebotes de todo tipo. Los vecinos que vivían justo detrás de la pared construyeron unas gradas en sus techos para poder ver los juegos y gritarles a los patrulleros contrarios. Pero uno de los aspectos más extraños -- de los más curiosos en la historia del béisbol -- era una casa para perros que había en los jardines.
Había una casa para perros en el terreno de juego de béisbol. ¡En el mismo terreno!
En el estadio no vivía ningún perro (ni cerdo). Era utilizada como almacén.
Esta cita del libro sobre el béisbol en la capital de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial lo explica:
“Los jardines tienen una casa para perros cerca de un poste de bandera, donde se eleva [la bandera de] las franjas y las estrellas antes de los juegos, pero no había ningún residente canino”.
Aparentemente, durante un partido, dicha curiosidad jugó a favor del equipo de casa.
Los Atléticos de Filadelfia de Connie Mack estaban en la ciudad, un equipo dominante en el que estaban futuros miembros del Salón de la Fama como Rube Waddell y Eddie Collins. Los Atléticos tenían a un patrullero llamado Ralph “Socks” Seybold, quien había impuesto el récord de más jonrones en una temporada al empalmar 16 en 1902. Luego llegó un joven llamado Babe Ruth que dio 29 en 1919.
Aunque Socks podía batear con fuerza, también tuvo varios problemas con el guante. En un libro sobre el deporte, Bill James describió al cañonero como un “jardinero derecho que utilizaba un mascotín de primera base”.
Debido a que el partido se llevó a cabo hace más de 100 años, es difícil saber si “Socks” leyó mal el batazo o una línea bien dada superó su cabeza. De cualquier manera, en algún momento del choque entre los Senadores y Atléticos, un batazo lo voló y fue directo hacia -- adivinaron -- la casa del perro (se cree que alguien olvidó cerrar la puerta justo antes del juego).
Socks, por supuesto, fue detrás de ella. La bola estaba tan atrás que no pudo alcanzarla con sus brazos, así que tuvo que meter parte de su cuerpo a través de la puertecilla. Tomó la bola, pero después se quedó atorado y comenzó a mover sus piernas por todos lados, probablemente pidiendo ayuda.
“La cabeza de Socks quedó atorada en la casa del perro, en un intento por recuperar la bola. Tres minutos después, los Atléticos lo pudieron sacar, pero ya el bateador había cruzado el plato con el primer y único ‘jonrón dentro de la casa del perro del parque’ en la historia de Grandes Ligas”.
Desafortunadamente – principalmente para Socks – es la única información que tenemos sobre ese día. Esperemos que Seybold haya conectado un cuadrangular o hecho una gran atrapada, para no irse a casa con sólo el cuento de “mi cabeza se atoró dentro de la casa de un perro y permití un jonrón dentro del parque”.
Un incendio acabó con el Boundary Field en 1911 y, para fortuna de Socks, la casa del perro desapareció.