HOUSTON -- La maquinaria eléctrica de la selección de México ha llegado con toda su fuerza y el esperado duelo contra el poderoso equipo de Estados Unidos ya está servido.
Los bates de México explotaron en una paliza de 16-0 sobre Brasil, acortada a seis entradas por la regla de diferencia de carreras, en su segundo juego del Clásico Mundial de Béisbol el domingo. La ofensiva llega encendida al choque estelar del Grupo B: el invicto México contra el invicto Estados Unidos la noche del lunes a las 8 p.m. ET.
Clásico Mundial de Béisbol 2026
Grupo A (San Juan) presentado por Discover Puerto Rico
Grupo B (Houston) y Grupo D (Miami) presentado por Capital One
Julián Ornelas conectó el jonrón de de oro en la parte baja del sexto inning, un batazo de dos carreras hacia el jardín derecho que terminó el juego por las reglas del Clásico, ya que México ganaba por 15 rayitas después de al menos cinco episodios.
Pero fueron las estrellas mexicanas quienes marcaron el paso ante Brasil, con Daikin Park repleto de aficionados tricolores. La multitud de 36,380 en Houston fue un mar de verde, blanco y rojo.
Alejandro Kirk, de regreso para su segundo Clásico Mundial, conectó el batazo más grande: un jonrón de tres carreras hacia el profundo jardín izquierdo-central que amplió la ventaja de México a 10 en el cuarto inning.
Jarren Durán también se ganó el derecho de ponerse el sombrero tricolor de celebración al conectar su primer jonrón del torneo.
Jonathan Aranda abrió el marcador con un sencillo productor en el primer capítulo y luego recorrió las bases a toda velocidad para anotar en un doble de Kirk un bateador después. Su casco salió volando al doblar por tercera antes de deslizarse en el plato y hacer con énfasis la señal de “safe” al vencer el tiro.
Y Randy Arozarena, el héroe de la carrera de México hasta las semifinales del Clásico del 2023, también aportó con un doble y dos carreras anotadas.
Los cuatro ya han sido convocados al Juego de Estrellas de MLB. Pero no fueron los únicos. Cada bateador en la alineación titular de México conectó al menos un hit el domingo. En total, México disparó 16 imparables y limitó a Brasil, que aún busca su primer triunfo en la historia del Clásico, a apenas tres.
Las multitudes en los juegos de México en Houston han sido ensordecedoras, incluso comparadas con las que ha atraído la selección de EE.UU. Por eso, el ambiente cuando ambos equipos se enfrenten, con el primer lugar del Grupo B en juego, promete sentirse como un partido de postemporada de MLB, o incluso algo más.
Cuando “Tragos Amargos” de Ramón Ayala sonó al final del quinto inning, parecía que todos los aficionados mexicanos en el estadio cantaban a todo pulmón. Mientras sonaba la canción, las pantallas de Daikin Park enfocaban a un fan tras otro, algunos con máscaras de lucha libre, otros envueltos en la bandera mexicana y muchos más con jarseys del “Team Mexico”.
El cariño es mutuo entre la selección azteca y sus aficionados. Arozarena incluso firmaba autógrafos en pleno juego.
Aranda dijo antes de la victoria que estos juegos del Clásico superarían incluso a los de la Serie Mundial.
“No hay comparación”, exclamó Aranda. “Ha sido mejor porque nada se compara con representar a tu propio país y tener el nombre en el pecho. No hay comparación”.
La multitud estaba tan ruidosa al final de la victoria por 16 carreras como al inicio, despidiendo al equipo mexicano con cánticos mientras los jugadores salían del terreno.

