La famosa máquina de espresso de Italia será subastada al público

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A diferencia del “Michael’s Secret Stuff” de la película Space Jam, el elixir que impulsó a Italia hasta la semifinal del Clásico Mundial de Béisbol 2026 era bastante conocido, incluso antes de que Vinnie Pasquantino se convertiera en el primer jugador en la historia del Clásico en conectar tres vuelacercas en un partido del torneo.

Después de cada vuelta al diamante de Pasquantino, el inicialista entraba al dugout para servirse un poco de espresso. Como barista del equipo, también lo hacía después de cada cuadrangular de sus compañeros.

Ahora, el público en general tiene la oportunidad de quedarse con el famoso objeto de este año.

La máquina de espresso de Italia está en subasta en MLB Auctions. Al momento de publicarse el artículo el jueves, la puja iba por US$970. La subasta estará abierta hasta el lunes 23 de marzo a las 8 p.m. ET. Todo lo recaudado será destinado al Southwest Autism Research & Resource Center.

La máquina fue autenticada como utilizada durante la victoria de Italia sobre Estados Unidos en la fase de grupos, el triunfo ante Puerto Rico en cuartos de final y la derrota contra Venezuela en la semifinal. Tiene el logo con la letra “I” de Italia en cada lado, tres logotipos del Clásico Mundial de Béisbol, calcomanías con números de jugadores y una etiqueta que dice “Baseball isn’t boring”.

Italia comenzó a usar los shots de espresso como celebración de jonrón este año, pero la presencia de una cafetera en el dugout se remonta al Clásico de 2023. Esta vez, ayudó a que los Azzurri lograran la mejor actuación de su historia en el torneo.

El manager debutante, el venezolano Francisco Cervelli, adoptó rápidamente la tradición.

“Va a todos lados con nosotros”, dijo Cervelli. “Es algo normal. La tenemos en el autobús, en el dugout, en todos lados”.

Otros no se adaptaron tan rápido al sabor, como el prospecto Nro. 7 de los Filis de Filadelfia, Dante Nori. Sin embargo, conectar dos jonrones contra Brasil ayudó a que el café supiera mejor.

“No me gusta el café, así que no sabía muy bien”, dijo Nori entre risas después del juego. “El primero fue como ‘ugh’. Pero el segundo me gustó un poco más”.