Chourio, Contreras y Zerpa vuelven a Cerveceros con mucho orgullo
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PHOENIX –- Hay un tipo específico de magia que ocurre cuando un clubhouse deja de ser un lugar de trabajo y comienza a sentirse como un vecindario de amigos. Para los venezolanos Jackson Chourio, William Contreras y Ángel Zerpa, esa magia los siguió desde el rugido del Clásico Mundial de Béisbol en el LoanDepot Park de Miami hasta los últimos días tranquilos de los Entrenamientos Primaverales en el American Family Fields of Phoenix.
Cuando se abrieron las puertas del clubhouse, Chourio y Contreras eran fáciles de identificar, vistiendo sus uniformes completos de Venezuela con medallas de oro colgando sobre sus camisetas. Junto con el coordinador de terreno de Grandes Ligas del equipo, Néstor Corredor, quien fungió como lanzador de prácticas de bateo para la selección, se erigían como recordatorio de una trayectoria que cambió la historia del béisbol venezolano.
Las medallas eventualmente se guardaron, pero las camisetas se mantuvieron mientras Chourio y Contreras salieron al terreno principal para dar algunos swings antes de que empezara la jornada.
“Quizás hasta duerma con ella”, dijo Chourio con una amplia sonrisa, mirando la camiseta que, apenas unos días antes, era el símbolo de un movimiento nacional.
La victoria por 3-2 de Venezuela sobre los Estados Unidos el martes representó más que un simple resultado. Para este trío de Cerveceros, el trofeo es secundario a la “vibra”. En un torneo definido por la presión de alto nivel, los venezolanos encontraron su ventaja en la alegría.
“Lo que hace únicos a los venezolanos es que nunca nos aburrimos”, dijo Zerpa, quien pasa sus temporadas bajas en la ciudad de Anaco. “Siempre estamos contando chistes, siempre molestándonos entre nosotros. Si alguien está decaído, hacemos lo que sea necesario para levantarle el ánimo”.
Corredor, quien ha guiado al contingente latinoamericano del club durante años, reconoció que la carga emocional de la travesía incluso lo tomó por sorpresa.
“No estaba ni cerca”, dijo Corredor sobre sus expectativas. “Fue muy emotivo, muy intenso. Mental y físicamente, terminas cansado, pero fue bueno. Al final, conseguimos la medalla de oro y fue bueno para nosotros y para el país”.
La hermandad que describe el grupo representa un impulso funcional para Milwaukee mientras el roster empieza a definirse en esta última semana de la primavera. La tarde del jueves, los Cerveceros enviaron a los jardineros Blake Perkins y Tyler Black a Triple-A Nashville, reduciendo las opciones para el equipo del Día Inaugural. Con estos movimientos, el roster ahora se centra en el grupo que regresa. Milwaukee no sólo recibe a tres campeones, sino que reintegra a los jugadores que representan su mejor talento para este año.
Contreras, ganador de un Bate de Plata en el 2025 y oriundo de Puerto Cabello, se ha convertido en uno de los principales receptores de la Liga Nacional. Su capacidad para manejar un cuerpo de lanzadores bajo el microscopio internacional es una señal positiva para una rotación de los Cerveceros que confió en él para lograr una efectividad de 3.47 del receptor en el 2025. Con apenas 22 años, el zuliano Chourio busca construir sobre un inicio histórico de su carrera, tras convertirse en el jugador más joven en la historia de MLB en lograr múltiples campañas de 20 jonrones y 20 bases robadas.
Luego está Zerpa. El zurdo es quizás el que más ha levantado su perfil esta primavera tras su actuación en Miami. Adquirido en diciembre desde Kansas City, la tasa de rodados del 63.7% de Zerpa -- la quinta mejor de MLB el año pasado -- y un sinker cercano a las 97 mph, más de tres mph por encima del promedio de los zurdos, lo convirtieron en una pesadilla para los bateadores en el torneo. Actualmente, compite por un rol mayor como zurdo en un bullpen que busca cerrar la brecha hasta llegar a Abner Uribe y Trevor Megill.
Para Zerpa, el momento más emotivo no llegó con un ponche, sino con el himno nacional.
“Nos recordó a cuando lo cantábamos en la escuela”, dijo Zerpa. “Aunque no lo sabíamos perfectamente, gracias a Dios salió algo muy bonito. Ver cómo está el país ahora mismo, celebrando y emocionado, fue algo muy grande para nosotros, ver a nuestro país bien contento”.
Aunque la actividad de la División Central de la Liga Nacional ha vuelto a la normalidad, la carga emocional de Miami permanece. A medida que el trío finalmente guarde las camisetas de Venezuela, se llevarán una nueva perspectiva sobre lo que significa ganar para un país que necesitaba un motivo para sonreír.
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“Honestamente, eso es algo que llevamos con nosotros”, dijo Chourio. “Los fanáticos son súper importantes para nosotros. Mi familia estaba allí, igual que la de William, y sé que ese recuerdo quedará con nosotros toda la vida”.
“Sabemos que no es fácil tener oportunidades aquí, pero venimos de la nada en Venezuela”, agregó Contreras. “Jugamos desde que somos pequeños. Es algo que llevamos en la sangre. Escuchar el himno de Venezuela en Miami es algo muy bonito; sientes algo que ni siquiera puedes explicar. Lo que le dimos al pueblo de Venezuela y lo que logramos no fue fácil. Pero ya lo hicimos. Somos campeones. Quiero que todos en Venezuela sepan que salimos y dimos lo mejor por ellos”.