Un fan de los Orioles no atrapó una, sino dos pelotas… ¡en innings consecutivos!

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BALTIMORE -- Avery Jacobsen había atrapado elevados de foul en el Camden Yards antes. Pero el aficionado de los Orioles de 22 años, oriundo del condado de Lancaster, Pensilvania, nunca se había llevado a casa una pelota en juego.

Eso cambió la noche del jueves; de hecho, cambió dos veces, por lo que decidió compartir la fortuna.

Primero, Jacobsen -- sentado en la primera fila de la Sección 94 en el jardín central-derecho durante la derrota de los Orioles 2-1 ante los Azulejos -- atrapó el jonrón de Coby Mayo con dos outs en la parte baja de la cuarta entrada, un bambinazo solitario que empató el encuentro 1-1. Y si eso no fuera lo suficientemente genial, ¿adivinen qué pasó un inning después?

Con dos outs en la parte baja del quinto tramo, Blaze Alexander conectó un doble por regla al bosque central-derecho. La pelota rebotó en la franja de advertencia, superó el muro y... cayó directamente en las manos de Jacobsen.

Jacobsen ya tenía la bola del cuadrangular de Mayo como recuerdo. Así que decidió darse la vuelta y regalarle la del doblete de Alexander a una niña sentada en la fila detrás de él.

“Tienes que darles pelotas a los niños. Quieres que regresen al estadio”, expresó Jacobsen. “Es lo correcto”.

Si no hubiera sido por Kyle Weaver, Jacobsen tal vez ni siquiera se habría dado cuenta de que el doble de Alexander se dirigía a las gradas. Weaver, también de 22 años, fue compañero de clases de Jacobsen y estaba sentado justo a su lado en el partido.

“Mira, ni siquiera la vi salir del bate. Escuché a Kyle, mi amigo aquí, que simplemente dijo, ‘Ooh’, y se puso de pie”, relató Jacobsen. “Miré hacia arriba y simplemente rebotó hacia mí. Gracias a Kyle, él estaba prestando atención. Me tomó con la guardia baja”.

Pero Jacobsen sabía que el vuelacercas de Mayo se dirigía directo hacia él, por lo que estaba completamente preparado.

“Pude verla en el aire. Simplemente comenzó a volar hacia nosotros”, dijo Jacobsen. “Fue una experiencia increíble”.

Y ciertamente una experiencia que Jacobsen, Weaver y los aficionados sentados a su alrededor seguramente no olvidarán.

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