J-Ram, a un juego de alcanzar el ‘hito más importante’ de su carrera con los Guardianes
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CLEVELAND -- José Ramírez hizo su debut en las Mayores el 1ro de septiembre de 2013, como un jugador de 20 años subido desde Doble-A para fungir como corredor emergente durante la lucha de Cleveland por la postemporada. Al recordar ese hito, evocó algunas de sus primeras aspiraciones en su carrera.
“Sólo recuerdo que era un joven con mucha hambre, tratando realmente de hacerse un nombre y simplemente de mantenerse en las Grandes Ligas el mayor tiempo posible”, dijo el toletero dominicano.
Misión cumplida. Ramírez se ha consolidado como un ícono en la historia del deporte de Cleveland y como un símbolo moderno de durabilidad, longevidad y excelencia en Major League Baseball. En ese sentido, el domingo fue motivo de celebración. El jugador de 33 años disputó el juego número 1,619 de su carrera, en el Juego 2 de una doble cartelera contra los Cachorros, para igualar la marca histórica de la franquicia en Cleveland que ostentaba Terry Turner.
Ramírez superó al miembro del Salón de la Fama Nap Lajoie para adueñarse en solitario del segundo lugar en la historia del club el martes. Podría quedarse con el primer puesto en solitario en juegos disputados tan pronto como el lunes.
“De todos los récords, siento que ése es el más importante porque de cierta manera representa lo que yo quería hacer con este equipo”, externó Ramírez el viernes sobre la marca que tenía al alcance. “Gracias a Dios por mantenerme saludable y permitirme jugar de esa manera.
“Pero creo que ésa era mi meta final: poder jugar aquí todo el tiempo que pudiera y ser parte de esos récords que están ocurriendo ahora”.
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Ramírez, quien está en su 14ta temporada, se convertirá en el único jugador activo en liderar a una franquicia de MLB en juegos disputados, un logro impresionante cuando se consideran algunas de las figuras con las que comparte ese tipo de honor. Los miembros del Salón de la Fama Carl Yastrzemski (3,308 juegos), Hank Aaron (3,076), Stan Musial (3,026) y Derek Jeter (2,747) encabezan a Medias Rojas, Bravos, Cardenales y Yankees, respectivamente, en juegos disputados.
Ramírez está en gran compañía, y la marca del lunes es especialmente increíble si se toma en cuenta cómo comenzó su carrera en Grandes Ligas.
Ramírez irrumpió en las Grandes Ligas como corredor emergente y utility, cuando Cleveland tenía prospectos más cotizados, como el puertorriqueño Francisco Lindor. Registró un OPS de .640 en sus primeros 180 juegos en las Mayores, hasta 2015, y fue enviado de regreso a las Ligas Menores en cuatro ocasiones.
“No necesariamente vimos al principio lo que iba a suceder”, dijo el gerente general Mike Chernoff. “Pero sí vimos muchas señales de un jugador muy emocionante, de alguien que iba a perseverar ante cualquier cosa. Es uno de los peloteros más duros que he visto, alguien que juega a través de cualquier situación y nunca permite que un reto se interponga en su camino”.
Ramírez dijo que fue alrededor de 2018 cuando encontró su rumbo y sintió que pertenecía a las Grandes Ligas, y que además tenía una idea de lo que podía llegar a ser. Ésa fue su primera temporada jugando casi exclusivamente en la tercera base, en lugar de rotar entre posiciones. Desde entonces ha sido una pieza fija y una fuerza impulsora para los Guardianes.
Ramírez es siete veces All-Star y ganador en seis ocasiones del Bate de Plata. Con seis finales entre los primeros cinco en la votación al JMV, quizá sea el mejor jugador que nunca ha recibido ese honor. Más allá de un título de Serie Mundial, ése es el mayor reconocimiento que falta en un currículum ya de por sí extraordinario.
Basta con mirar dónde se ubica Ramírez en otras categorías clave en la historia de la franquicia.
Carreras: 1,003 (tercero)
Hits: 1,674 (séptimo)
Dobles: 400 (tercero)
Jonrones: 286 (segundo)
Carreras impulsadas: 954 (segundo)
Bases robadas: 289 (segundo)
Extrabases: 729 (primero)
Por supuesto, esas cifras han sido posibles gracias a la durabilidad de Ramírez. Ha disputado al menos 150 juegos en ocho de las últimas nueve temporadas completas de 162 encuentros. En 2019, se perdió un mes tras una cirugía por una fractura en el hueso ganchoso de la mano derecha y participó en 129 juegos. Hasta la fecha, ésa ha sido su única estadía en la lista de lesionados.
Una cosa es rendir a alto nivel como lo hace Ramírez. Otra es hacerlo jugando todos los días con la energía y el nivel de esfuerzo que han sido sinónimo de su juego a lo largo de su carrera.
“Es difícil para un jugador joven no correr con todo cada rodado que conecta”, manifestó Chernoff, “cuando el mejor jugador en el terreno y el mejor jugador de tu equipo durante años ha hecho eso cada vez”.
Dado que los Guardianes firmaron a Ramírez con una extensión de contrato de siete años en enero, todo indica que seguirán llegando momentos como el del domingo. Su hambre de grandeza no se ha movido.
“Eso viene del deseo que sientes cuando amas este juego”, expresó Ramírez. “Cuando amas este juego, cuando quieres ganar de la manera en que yo quiero ganar, esa hambre sigue ahí. Esa hambre no se va a ir nunca hasta que pueda ganar de la manera en que quiero ganar aquí”.