Batea .141, pero es una ¿estrella? ¡Sí! 😮
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Hay líneas de bateo, hay líneas de bateo extrañas y luego está lo que está haciendo el cubano Yasmani Grandal en el 2021. Llegando al viernes, el receptor de los White Sox bateaba .141, bien por debajo del promedio de por vida de .240 que tenía antes de empezar la campaña del 2021. Pero ésa no es ni la mitad de la historia. Tiene un slugging de .359, con un porcentaje de embasarse por encima de esa marca, .391. Lo ayuda mucho estar negociando bases por bolas en el 26.4% de sus visitas al plato.
También tiene un wRC+ de 126 (o 26% mejor que el promedio de la liga), que sería el segundo mejor de su carrera, detrás del 144 que tuvo en su año de novato en el 2012, cuando jugó apenas 60 encuentros.
Para estar claros, Grandal sigue siendo un receptor por encima del promedio enmarcando pitcheos. Además, está pegándole a la bola con fuerza y embasándose. Está ayudando a su equipo a ganar cuando partido, pero todo eso aparte, esta atípica combinación de números ofensivos merece una mirada más profunda.
Hay mucho que cubrir aquí, así que manos a la obra.
Diferencia entre porcentaje de embasarse y promedio de bateoEl promedio de bateo de Grandal es 250 puntos más bajo que su porcentaje de embasarse.
¿Cuál es la diferencia más grande entre porcentaje de embasarse y promedio de bateo en una temporada completa para un bateador con las suficientes visitas al plato para optar al título de bateo? 247 puntos, de parte de Barry Bonds en el 2004, cuando bateó .362, pero tuvo un porcentaje de embasarse de .609 gracias a los 102 boletos intencionales que recibió, un récord.
Las únicas otras instancias de una diferencia de 200 puntos o más son Bonds en el 2002, con 212 puntos de brecha entre su promedio de .370 y su porcentaje de embasarse de .582, y Yank Robinson en 1890, con una diferencia de 205 puntos (PRO de.229 y OBP de .434).
Por supuesto, ninguno de esos promedios de bateo está particularmente cerca del .141 de Grandal, y la idea de un jugador bateando con tan poca frecuencia y que se pueda embasar con tal consistencia es parte del punto aquí. El mejor porcentaje de embasarse en una temporada calificada para un jugador que bateó .200 o menos es de .368, de parte de Jimmy Sheckard en 1913, cuando ligó para .194. Entonces, los actuales números de Grandal también romperían esa marca.
Mejor wRC+ con bajo promedio de bateo
wRC+ cuantifica la producción de carreras y la pondera. Negociar bases por bolas ayuda a la causa de un bateador con respecto a dicha métrica, pero no hay dudas de la importancia de los hits también. No debe de sorprender a nadie que tener un wRC+ de 100 o mejor – en otras palabras, promedio de la liga o mejor – junto a un promedio de bateo tan bajo es muy poco común.
Sólo tres jugadores en la era moderna (desde 1900) han tenido un wRC+ de 100 o mejor en una campaña calificada en la que batearon .200 o menos: El dominicano Carlos Peña en el 2010 (promedio de .196, wRC+ de 105), Matt Olson en el 2020 (.195, 103) y Max Muncy en el 2020 (.192, 100). Por supuesto, Olson y Muncy hicieron eso en una temporada abreviada, así que quizás hubiesen terminado sobre .200 si hubiese habido más partidos.
¿Cómo es que Grandal está haciendo esto?
Gran parte de la clave aquí, como ya seguramente saben, son las bases por bolas. Como señalamos arriba, Grandal tiene una tasa de boletos de 26.4%. El único jugador con una mayor tasa en una campaña calificada es Bonds, en el 2004 (37.6%), el 2002 (32.4%), el 2003 (26.9%) y el 2001 (26.7%). Es correcto: La actual tasa de bases por bolas de Grandal sería la quinta mejor que hemos visto en una temporada calificada, detrás de las cuatro campañas en las que Bonds también fue JMV.
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Bonds se ganó esos boletos porque era el bateador más temible de Grandes Ligas. ¿Grandal? Un poco diferente. Está haciendo swing apenas el 25.7% de las veces, la menor tasa de su carrera. FanGraphs tiene las tasas de swing en cada campaña desde 2002 y la menor para un jugador en una temporada calificada en ese lapso es de 30.6%, de parte de Brett Gardner en el 2010. Entonces, cuando decimos que Grandal no está haciendo swing, de verdad no está haciendo swing.
En cuanto al promedio de bateo, ese BABIP de .120 ciertamente no lo está ayudando en nada. Los resultados cuando hace contacto no son muy positivos, lo que lo anima a no hacer swing. Y también está viendo menos pitcheos en la zona de strike que en cualquier otro año de su carrera.
¿Podrá continuar así?
El sentido común, incluso antes de ver los números, dice que sus estadísticas no pueden mantener ese mismo camino tan disperso por un año completo. Su BABIP, como decíamos antes, probablemente vaya a acercarse más a los niveles de la liga.
Y vale la pena anotar, como una rareza adicional, que cuando Grandal hace contacto, le está pegando muy fuerte a la pelota. Tiene una tasa de batazos duros de 54.4% con las 57 bolas que conectó hasta el jueves, que sería la mejor tasa para él desde que arribó Statcast en el 2015. Por eso, seis de sus 13 hits este año han sido jonrones, lo que también ayuda a su wRC+, por cierto.
Sus estadísticas esperadas, que están basadas en la calidad del contacto, además de los ponches, indican que su promedio de bateo y su slugging deberían ser mejoes, en .177 y .408, respectivamente. Pero ese xAVG de .177 sigue siendo bien bajo, probablemente en parte por la calidad del contacto que está haciendo más allá de la velocidad de salida: El ángulo de salida de sus batazos. Si le está pegando fuerte a la pelota, pero hacia el suelo o demasiado alto para un globito, eso va a bajar su promedio de bateo real y su promedio de bateo esperado.
Desde su promedio y su porcentaje de embasarse hasta su slugging, tasa de batazos duros y wRC+, no hay dudas de que Grandal está protagonizando una campaña bien atípica. Si continúa así, tiene el potencial de ser un año sin precedentes.