Hay muchos datos de ABS de la temporada anterior. ¿Qué nos dicen realmente?

4:37 PM UTC

Bienvenidos al futuro. No se necesitan robots.

Por primera vez, el ABS (el Sistema Automatizado de Desafío de Bolas y Strikes, impulsado por T-Mobile) ha llegado a Major League Baseball en temporada regular y postemporada, después de varios años de pruebas en los Entrenamientos Primaverales, el Juego de Estrellas y las Ligas Menores. Aunque lo verás por primera vez de verdad en la Noche Inaugural, ya ha estado operando en cada juego de los Entrenamientos Primaverales, 291 veces para ser exactos, hasta los juegos del martes.

Si quieres aprender más sobre las reglas, y sobre el cómo y el porqué, no busques más: ahí están el excelente repaso de Anthony Castrovince o la mirada de Adam McCalvy sobre cómo los jugadores realmente son medidos para definir sus zonas individuales.

Pero lo que también vas a querer saber tiene que ver con las tendencias y estrategias detrás de todo esto. ¿Quién va a ser bueno, o no tan bueno, con los desafíos? ¿Qué efecto tendrá esto en los receptores? ¿Se guardan los desafíos para momentos de mayor impacto?

Hasta que arranque la temporada regular, no podemos saber esas respuestas con certeza. Al fin y al cabo, los Entrenamientos Primaverales son más un tiempo para experimentar que para ganar, y la alineación de un equipo en el primer inning luce muy diferente a la que está en el terreno en el noveno. Pero también tenemos algo más que unos pocos días de datos de primavera, porque todo esto estuvo vigente en Triple-A en el 2025. Ahora disponible en el panel de ABS de Baseball Savant, podemos tener una buena idea de cómo los verdaderos peloteros profesionales manejaron el más reciente giro del deporte.

Entonces, ¿qué aprendimos de la temporada de Triple-A? Es absolutamente crucial señalar que los jugadores de Ligas Menores, en su mayoría, no son jugadores de Grandes Ligas, y los umpires de Ligas Menores, en su mayoría, no son umpires de Grandes Ligas, así que no deberíamos esperar una repetición 1:1 de todo esto en las Mayores en el 2026. Pero es un buen punto de partida.

Aquí hay 10 cosas que hemos aprendido hasta ahora…

1. Es 50/50 en general, pero los defensores son mejores en esto que los bateadores.

En Triple-A en el 2025, la tasa de revocación fue casi exactamente del 50%. Los bateadores no fueron tan buenos, con 45% de éxito, como los defensores, con casi 55%. En cuanto a qué significa exactamente “defensores”, más sobre eso más adelante.

Esos números se correlacionan bastante bien con lo que hemos visto en los primeros días de los Entrenamientos Primaverales del 2026. La tasa de revocación es 52%, y los bateadores no han sido tan buenos, con 48% de éxito, como los defensores, con 55%.

Eso es lo esperado por intuición. Los receptores pueden ver el juego con una perspectiva más amplia que los bateadores, que solo tienen ratos breves en el plato para desafiar, y los receptores están en cuclillas con una vista de la zona similar a la del umpire.

Pero no minimices la importancia de esa tasa de éxito 50/50. Si estos desafíos van a venir solo en pitcheos lo suficientemente cerrados como para que pienses que el umpire se equivocó, y aun así es apenas un 50/50 de probabilidades de que el jugador tenga razón, eso dice algo muy bueno sobre lo bien que hacen su trabajo los umpires, mucho, mucho mejor de lo que se les reconoce. Recuerda que, a diferencia de los umpires, que deben cantar todo, los jugadores que desafían pueden escoger cuidadosamente sus oportunidades, y aun así solo aciertan la mitad de las veces.

Por ahora, defensores incluye tanto al receptor como al lanzador, cualquiera de los dos puede desafiar, simplemente porque la forma en que se recopilaron los datos de Ligas Menores no especificó quién lo inició. En el nivel de Grandes Ligas, al menos, se espera que sean abrumadoramente los catchers, por lo menos según cómo lo están hablando los dirigentes.

Chris Sale, en particular, ya dijo que nunca aprovechará para iniciar un desafío. “Estoy totalmente de acuerdo con él”, indicó el abridor de San Diego, Michael King.

“Mi primer pensamiento… no creo que los lanzadores deban desafiar jamás”, le dijo a ESPN el piloto de los Twins, Derek Shelton, y el mánager de los Astros, Joe Espada, comentó: “Recomiendo encarecidamente que no lo hagan”. Por otro lado, el manager de los Yankees, Aaron Boone, pareció abierto a dejar que sus serpentineros lo intenten.

Suponemos que habrá algunos, pero no muchos.

2. Relativamente pocos pitcheos son desafiados.

Si te preocupa que esto vaya a apoderarse del juego, no lo hará.

El año pasado en Triple-A se hicieron poco más de 861,000 lanzamientos. Sobre ellos, hubo 9,432 desafíos, lo que significa que apenas un poco más del 1% de todos los pitcheos terminó en un desafío. Como la tasa de revocación es aproximadamente 50/50, entonces el 0.5% de todos los lanzamientos terminó siendo revertido. La verdad, no es mucho.

Por supuesto, no todos los pitcheos se pueden desafiar. No puedes desafiar un swing, por ejemplo. No puedes desafiar si ya gastaste tus desafíos y no te queda ninguno. Nunca querrías desafiar si la decisión fue a tu favor. Tampoco te molestarías si fue en tu contra y estaba claramente correcta.

Entre los lanzamientos desafiables, sin swing, que fueron en tu contra y con desafíos disponibles, aun así, solo en el 3% de las veces se vio el toque al casco. Si solo miras los lanzamientos tomados en los bordes de la zona, fue menos del 7% de pitcheos los que se desafiaron. La razón es clara: tantos lanzamientos en el filo son lo suficientemente cerrados como para que no sea obvio arriesgar el desafío.

Eso no quiere decir que no verás desafíos, porque sí los verás. Casi todos los juegos de Triple-A el año pasado, exactamente el 98.5%, tuvieron al menos un desafío. Pero solo uno de cada seis juegos tuvo cuatro o más decisiones revertidas, y el 61% de los partidos tuvo dos o menos revocaciones. Los umpires, otra vez, son excelentes, pese al mito de lo contrario. “Quizá descubramos que es bastante difícil ser umpire, creo que eso es lo que probablemente descubramos”, señaló el mánager de los Cachorros, Craig Counsell.

Most 2025 Triple-A games had 3 or fewer overturns.
Most 2025 Triple-A games had 3 or fewer overturns.

Para lo que vale, no hubo ni un solo juego que terminara con un desafío. Aunque sí ocurrió en años anteriores.

3. Los desafíos sí se guardan para el final, pero hay más revocaciones temprano.

Comparativamente, no hay tantos desafíos en el primer inning. La tasa general de desafíos en el primer inning en Triple-A en el 2025 fue 2.1%, la más baja de cualquier entrada, y solo aumenta de manera incremental hasta llegar al 3% en el quinto y luego casi al 5% en el noveno. Eso, por intuición, tiene sentido. En los primeros innings, las situaciones usualmente no son lo suficientemente importantes como para arriesgar perder la capacidad de desafiar más tarde. Para el noveno, no hay mañana. Úsalo o piérdelo. No hay mucho costo si te equivocas.

Esto es aún más evidente en el lado del bateador, donde la tasa de desafío en la primera entrada, del 3.5%, se duplica con creces al 8% en la novena. Los bateadores querían reservarla para los momentos más importantes.

Batters (purple) were more than twice as likely to challenge in the ninth as in the first.
Batters (purple) were more than twice as likely to challenge in the ninth as in the first.

Pero la tasa de éxito, entonces, muestra exactamente la tendencia contraria, lo cual también tiene sentido. Si vas a desafiar en el primer inning, más vale que estés seguro de que tendrás razón. Recuerda que no te dan un máximo de desafíos. Te dan la capacidad de equivocarte dos veces en los primeros nueve innings. Nadie quiere ser el que le queme los desafíos a su equipo para el resto del juego por un desafío mal pensado en la primera entrada.

Interesantemente, eso solo funcionó así del lado defensivo. En el primero, el equipo a la defensa tuvo razón casi dos tercios de las veces, manteniéndose bien por encima del 50% hasta los innings finales. Pero los bateadores se mantuvieron consistentemente en el rango de 45% durante los primeros ocho innings, antes de una caída esperada en el noveno, cuando el costo de intentarlo es bajo.

Challenges are far more likely to be successful early, because there's more risk in losing one on a borderline chance.
Challenges are far more likely to be successful early, because there's more risk in losing one on a borderline chance.

4. Los bateadores se preocupan más por evitar ponches que los defensores por evitar bases por bolas.

Mientras los bateadores de Triple-A desafiaron en poco menos del 5% de los lanzamientos desafiables, 4.8% para ser exactos, eso se disparó a 20% con dos strikes y a 25% en cuentas llenas.

Puedes interpretar eso como que con dos strikes, los bateadores eran de cuatro a cinco veces más propensos a usar un desafío para evitar el ponche que en cuentas donde no había riesgo de ponche. Comprensible. Pero hay un costo real. Ser más desesperados por revertir ese strike tres significó que los bateadores de Triple-A fueron mucho menos efectivos a la hora de tener razón.

Tasa de éxito del bateador:

  • Total: 45%
  • Dos strikes: 36%
  • Cuenta llena: 34%
  • Otras cuentas: 51%

Curiosamente, el lado defensivo no mostró una diferencia tan grande. La tasa de desafíos de la defensa de 2% apenas se duplicó con tres bolas, y subió a 4.8% en cuentas llenas.

Batters overwhelmingly tried to save challenges for two-strike counts.
Batters overwhelmingly tried to save challenges for two-strike counts.

¿Por qué? Es fácil apuntar a la diferencia de valor. El strike tres para un bateador termina su turno y garantiza que al menos 25% o 33% de su día, como mínimo, terminó en un ponche. Para lanzadores y receptores, pasas al siguiente. Una base por bolas simplemente no les duele tanto como un out le duele al bateador.

5. Hay suficiente diferencia como para esperar que exista habilidad real en esto.

De nuevo, no podemos decirlo lo suficiente. Los jugadores de Ligas Menores no son jugadores de Grandes Ligas. De la misma manera que no deberíamos esperar que alguien de los Oklahoma City Comets o Norfolk Tides batee como el dominicano Juan Soto, quizá tampoco serán tan buenos desafiando. Ten eso en mente.

Pero a nivel de equipos, vimos a los Las Vegas Aviators, de los Atléticos, tener razón el 54% de las veces como bateadores, con los 30 equipos bajando poco a poco hasta el 36% de los Syracuse Mets al final. Esa es una diferencia grande. Vimos bateadores acertar el 83% del tiempo, como cuando Davis Schneider, de Toronto, se fue de 10-2 en un breve regreso a las Menores. También vimos a otros acertar apenas el 12%, como Zac Veen, de Colorado, con 22-3.

Los equipos a la defensa tuvieron una brecha aún mayor, con los Louisville Bats, de los Rojos, acertando un enorme 68% de las veces, y los Syracuse Mets de nuevo al fondo, con apenas 44% correcto. Para los Bats, eso se debió en gran parte al receptor PJ Higgins, quien fue increíble: 48-14, 77%, en desafíos con él detrás del plato, mientras que varios otros catchers estaban más en el rango de 35%.

Como se señaló, no sabemos con certeza la división receptor/lanzador en Triple-A el año pasado, pero es seguro asumir que el receptor inició la mayoría.

Hasta ahora en esta primavera, Freddy Fermín, de San Diego, ha tenido razón en las cuatro veces que lo ha intentado.

Pero como no todos los desafíos son iguales, se creó un modelo, calificando cada oportunidad según la ubicación del pitcheo, desafíos restantes, apalancamiento de la situación y detalles de bola/strike/out. Con base en las oportunidades que tuvo Higgins, a un receptor promedio se le habría esperado desafiar 72 veces, y él lo hizo 62. Sus chances sugerían una tasa de éxito de 39-33, 58%, y él terminó 48-14, 77%. El resultado final es que fue tan bueno sabiendo cuándo desafiar, en qué pitcheos y en qué situaciones, que quedó con +28 revocaciones sobre lo esperado, un número enorme, especialmente cuando el desafiante más débil, el entonces prospecto de los Marineros Harry Ford, fue -16.

Es lo mismo del lado ofensivo. Schneider, como dijimos, tuvo razón el 83% del tiempo, el más alto de cualquier bateador con al menos 10 desafíos, lo que fue un +7 al considerar ubicación del pitcheo, situación y los elementos anteriores. Veen tuvo razón apenas 12%, quedando en -16. Hay habilidad aquí. Hay valor que se puede ganar, o perder.

In Triple-A in 2025, Zac Veen (12% success) and Davis Schneider (83%) had very, very different levels of challenge success.
In Triple-A in 2025, Zac Veen (12% success) and Davis Schneider (83%) had very, very different levels of challenge success.

También importa si se usa en momentos importantes. En Triple-A el año pasado, 1,239 ponches fueron evitados, al menos momentáneamente, porque el bateador dijo no, ese no fue strike tres. Del otro lado, 584 boletos fueron detenidos, otra vez por el momento, por el equipo a la defensa que correctamente reclamó que no fue bola cuatro. Luego, 323 veces, se dio la combinación perfecta: un pitcheo en cuenta llena que pasó directamente de ponche a base por bolas, o viceversa, por un desafío.

“Para un bateador que conoce la zona, eso de verdad es un arma, ¿no?”, le dijo a The San Francisco Standard hace unas semanas el jefe de béisbol de los Gigantes, y reconocido ex receptor de élite, Buster Posey. “O sea, piensa en una cuenta de 1-1 que cambia a 1-2 y luego se revierte a 2-1 con un desafío. Es un gran asunto”.

¿La matemática real detrás de una cuenta 1-1 que pasa de 1-2 a 2-1? El año pasado en las Mayores, los bateadores batearon .161 con OPS de .411 en cuentas de 1-2, y .329 con OPS de .890 en cuentas de 2-1.

No es un gran asunto. Es un asunto enorme.

6. Sí, el framing seguirá importando.

Este era un gran miedo para los receptores, muchos de los cuales acumulan un valor considerable al “robar” strikes para sus lanzadores. Pero el nuevo sistema no tendrá tanto efecto como podrías pensar, y algunos catchers podrían recuperar, o incluso superar, cualquier valor perdido siendo buenos desafiando.

Todo se reduce a un juego de números. Si el 3% de los lanzamientos desafiables termina en toque al casco, entonces el 97% no. Si aproximadamente el 7% de los pitcheos tomados en los bordes se desafía, entonces el 93% no. Otra vez, si esos números parecen bajos, es porque tantos lanzamientos en el filo no son lo suficientemente obvios, son demasiado riesgosos para desafiar, o vienen en situaciones de bajo apalancamiento en las que no es el momento correcto.

Eso deja muchísimos pitcheos en los que la recepción seguirá marcando una diferencia enorme. Varios receptores de Triple-A recibieron más de 4,000 pitcheos sin swing en los bordes de la zona, y ningún catcher tuvo más desafíos en su contra que los 91 que tuvo el prospecto de Cleveland Kody Huff.

Además, una buena manera de no tener que arriesgar un desafío es obtener las decisiones que quieres desde el principio. Si tu lado se queda sin desafíos, entonces tú, como receptor, harías bien en asegurarte de recibir los lanzamientos de una manera que se canten como strikes. Si estás convirtiendo lanzamientos cerrados en strikes con buena recepción, también estás incitando a los bateadores a hacer desafíos arriesgados. Hay muchísima estrategia aquí.

7. ¿Desafían mejor distintas posiciones?

Pensamos, potencialmente, que los receptores como bateadores serían realmente buenos en esto. Después de todo, ellos tienen que gestionar el ABS en ambos lados de la bola, a diferencia de otras posiciones, y en teoría deberían tener el mejor dominio de la zona de strike de cualquier posición.

Resulta que eso realmente no ocurrió en Triple-A. Los receptores desafiaron menos que cualquier posición en el plato, y cuando lo hicieron, tuvieron menos acierto que cualquier otra posición con guante en el terreno. Dicho con cuidado, porque los bateadores designados fueron los menos exitosos.

Resulta que los campocortos, por mucho, fueron los mejores sabiendo cuándo desafiar o no. ¿Te llama la atención que los bateadores designados, que generalmente están como BD porque ofrecen valor defensivo limitado, fueran los más débiles en esto? A nosotros también.

No tenemos una buena respuesta. Podría ser una rareza de las Menores que no se repita en las Mayores. Podría ser que la vieja suposición de que los campocortos son los mejores atletas del terreno se refleje aquí de maneras inesperadas. Será algo a seguir en las Mayores en el 2026, sin duda.

8. ¿Los mejores en framing son mejores desafiando?

Bien, quizá los receptores no tengan una habilidad claramente superior aquí. ¿Pero qué pasa con los buenos receptores? ¿Los que son excelentes recibiendo tienen alguna ventaja al desafiar? Repitiendo que estamos mirando receptores y umpires de Triple-A, no de Grandes Ligas, la respuesta en el 2025 fue un rotundo no.

Hubo 121 receptores que hicieron al menos 10 desafíos y también tuvieron al menos 100 oportunidades de framing. Si ese gráfico luce como un gran desorden sin tendencia alguna, eso es exactamente lo que es.

Good-framing catchers in Triple-A weren't good-challenging catchers. That this graph is a big trendless mess is entirely the point.
Good-framing catchers in Triple-A weren't good-challenging catchers. That this graph is a big trendless mess is entirely the point.

Para escoger dos ejemplos extremos de jugadores de Grandes Ligas que pasaron tiempo en las Menores el año pasado, el dominicano Agustín Ramírez, de Miami, y el venezolano Francisco Álvarez, de los Mets, tuvieron números similares de framing en las Mayores en el 2025. Pero como desafiantes en Triple-A, Ramírez tuvo razón 83% del tiempo, mientras que Álvarez acertó 46%. Eso es independiente de apalancamiento, ubicación y situación. Y de nuevo, puede que esto no se mantenga con ABS en las Mayores, pero al menos en las Menores, buen framing no significó buen desafío.

9. ¿Los bateadores más altos o más bajos lo hicieron mejor o peor en los desafíos?

Esto, más que nada, es lo que los fanáticos de los Yankees se mueren por saber. ¿Aaron Judge, con sus 6 pies 7 pulgadas, enfrentó una zona más difícil que otros bateadores simplemente porque los umpires no suelen ver una zona tan alta?

“Es una de las zonas más mal cantadas del béisbol”, dijo el receptor Austin Wells, “porque al ser tan alto, le están cantando strikes por debajo de las rodillas todo el tiempo. Eso es duro. Quizá sea más difícil para él porque así se la han cantado por tanto tiempo, pero sé que se va a beneficiar”.

Eso es mayormente cierto. Sin embargo, el enfoque en que Judge recibe strikes injustos abajo parcialmente oculta que también pudo beneficiarse de bolas cantadas arriba que no merecía. Eso compensó, al menos en parte, aunque no del todo, lo que perdió abajo.

Dicho eso, no vimos exactamente esto reflejarse en Triple-A con bateadores altos. Para empezar, hay otro jardinero de 6 pies 7 pulgadas de los Yankees en Triple-A, Spencer Jones, que estuvo 10-8, 56%, en sus desafíos, con +1.2 revocaciones sobre lo esperado. No es un número que destaque, pero tampoco dice demasiado por sí solo, porque es un bateador y no sabemos qué le indicaban sus coaches sobre ABS.

Mejor desglosamos todo Triple-A en tres grupos por estatura.

Tasa de éxito en desafíos, bateadores de Triple-A 2025

  • Bajos, 5 pies 9 pulgadas o menos: 50%
  • Medianos, 5-10 a 6-2: 44%
  • Altos, 6-3 o más: 44%

No hay mucho ahí, ¿verdad? Podrías decir que Judge está en el extremo más alto del rango de altos, y es cierto, pero incluso si miráramos solo a los de 6-6 o más, eso no cambia los resultados. Solo que ahora hablamos de apenas el 3% de todos los desafíos, así que hay un tema real de tamaño de muestra.

En cambio, quizá sean Mookie Betts, el venezolano José Altuve y los bateadores más pequeños del juego quienes podrían beneficiarse. Después de todo, los tres desafiantes más exitosos en Triple-A el año pasado, según el modelo de revocaciones sobre lo esperado, fueron todos relativamente bajitos: Bryan Torres, 5-7; Rafael Lantigua, 5-7; y Jamie Westbrook, 5-7. Altuve dijo a inicios de esta primavera que no planeaba usar la capacidad de desafiar muy a menudo. Apostamos a que eso podría cambiar rápido.

10. ¿Cuáles fueron los desafíos más locos e importantes en Triple-A?

Pensamos que nunca lo preguntarías. Vamos con los divertidos.

En general, los desafíos se ven como imaginas. Una bola apenas rozando el borde de la zona, o apenas fuera de ella, que realmente podría ir hacia cualquiera de los lados.

El desafío más gracioso, para nosotros, llegó en abril, en el noveno inning de un juego en el que la filial Triple-A de Atlanta estaba venciendo a la de Filadelfia, 8-4. Lo decimos porque, a 8 pulgadas del borde más cercano de la zona, fue el pitcheo más dentro de la zona que cualquier bateador desafió en toda la temporada. Pero también entendemos por qué Erick Brito lo hizo. Abajo por cuatro en el noveno, en cuenta llena y con un desafío disponible, bueno, ¿cuál es el daño?

Que esto ocurriera el 16 de abril y nunca fuera superado el resto de la temporada quizá te diga algo sobre cómo los equipos instruyeron a sus bateadores.

El desafío más importante llegó una semana después, en Toledo. Por índice de apalancamiento, fue una situación casi 10 veces más importante que una jugada “promedio”, y los detalles dejan claro por qué. En la parte baja del 13er inning, Toledo tenía las bases llenas, perdía 8-7 ante Omaha y la cuenta estaba 3-1. Es tan importante como puede ser un solo pitcheo, aparte de una cuenta llena.

El desafío de Akil Baddoo fue contundente, convirtiendo el segundo strike en un boleto impulsor que empató el juego. La cereza: el siguiente bateador, Riley Unroe, también recibió base por bolas, dándole a Toledo una loca victoria 9-8.

No estamos seguros de si los jugadores de Grandes Ligas nos darán el mismo entretenimiento, pero estamos muy emocionados de verlos intentarlo.