¿Podría este enorme tablazo de 448 pies la chispa que necesitaba Marcell Ozuna?
WEST SACRAMENTO — Mientras los jugadores de los Piratas celebraban y empacaban sus maletas dentro del estrecho clubhouse de visitantes en el Sutter Health Park, el dominicano Marcell Ozuna se tomó un minuto para asimilar la escena.
¿Alguien puede culparlo?
Había pasado más de un mes desde el último jonrón de Ozuna antes de que se volara la cerca en el séptimo episodio de una victoria de los Piratas 12-4 sobre los Atléticos. Y quizás lo más frustrante para el tres veces convocado al Juego de Estrellas de 35 años, esta fue apenas su sexta titularidad desde el 28 de mayo.
El hecho de que Ozuna se fuera de 5-2 con un tablazo de 448 pies... bueno, digamos que era necesario.
“Me hizo sentir bien”, expresó Ozuna. “Después de haber estado batallando y no jugar para nada, hacer lo que hice el miércoles es increíble. Gracias a Dios”.
Todos los involucrados obviamente esperan que esto continúe, ya que los Piratas aparentemente se acercan a un punto crucial en lo que respecta a Ozuna, quien firmó por US$12 millones esta temporada (US$10.5 millones en el 2026, más una indemnización de US$1.5 millones).
Cuando Konnor Griffin y el dominicano Oneil Cruz regresen de la lista de lesionados, los Piratas podrían enfrentar un problema de espacio en el roster. También podrían querer usar el puesto de bateador designado como una rotación en lugar de asignarlo a un jugador que batea .198 con un OPS de .595.
Pero mientras tanto, no están listos para rendirse con Ozuna, como ha dicho varias veces el gerente general Ben Cherington. Creen que hay un repunte en él, y los Piratas quieren beneficiarse del mismo.
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Pero ha sido una situación difícil de manejar.
Ozuna no ha bateado lo suficiente para justificar un puesto regular en la alineación, pero es difícil para él encenderse sin tiempo de juego constante. Entonces, ¿cuál es la salida?
Probablemente que Ozuna explote de manera tan profunda que los Piratas se vean obligados a alinearlo por un tramo prolongado, razón por la cual Ozuna ha seguido trabajando, esperando la oportunidad de demostrar lo que puede hacer.
“Tienes que estar listo en cualquier situación”, indicó Ozuna. “Puede que no me utilicen en lo absoluto, pero yo estaba listo. Cuando me den la oportunidad, allí estaré. He estado hablando con ellos y les he dicho, ‘Si me dan más oportunidades, probablemente volveré a mi nivel’. Si me siento en la banca y no tomo un turno, es difícil sentir el ritmo y luego es difícil prepararse”.
Es difícil culpar a Ozuna por querer jugar, pero también es fácil ver por qué los Piratas podrían elegir otra opción, más frecuentemente aprovechando la oportunidad para darle un día de descanso parcial a Bryan Reynolds, Brandon Lowe o Ryan O'Hearn.
Los planes cambiarán si Ozuna empieza a producir como el jugador que conectó 79 jonrones y remolcó 204 carreras entre el 2023 y el 2024, o si al menos puede convertirse en una copia razonable del bateador que los Piratas pensaron que estaban adquiriendo cuando lo firmaron a finales de este invierno.
Lo más destacado, por supuesto, ha sido lo que vimos nuevamente el miércoles, cuando Ozuna bromeaba con sus compatriotas Dennis Santana, Oneil Cruz y Yohan Ramírez, y luego le daba un abrazo a Tyler Callihan tras otra breve conversación.
Por mucho que haya batallado, Ozuna ha seguido siendo un compañero de equipo increíblemente bueno, relacionándose con jugadores de todas las edades y orígenes, sin quejarse nunca ni centrarse en sí mismo, manteniéndose positivo e intentando dar el ejemplo.
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“Siempre he tenido una mente fuerte”, confesó Ozuna. “Nunca quiero rendirme. Nunca quiero mostrar un mal ejemplo al muchacho que me sigue. Siempre tengo que seguir trabajando duro, dar lo mejor de mí y mostrar a mis compañeros quién soy”.
Ha sido impresionante, honestamente. Ozuna es un hombre orgulloso, un campeón de Serie Mundial. Ha terminado entre los cinco primeros en la votación para el Jugador Más Valioso, conoce a prácticamente todos en el béisbol y esta temporada superó los 300 cuadrangulares en su carrera, una hazaña nada pequeña.
Claro, preferiría estar jugando, pero también entiende por qué eso no ha sucedido. Mientras tanto, ha sido una presencia extremadamente positiva alrededor de los Piratas, de ahí que sus compañeros estuvieran encantados cuando posiblemente encontró una chispa en Sacramento.
“Obviamente este año no ha ido de la manera que él probablemente quería hasta ahora”, dijo O'Hearn. “Pero ha sido el mismo muchacho en el clubhouse todos los días, no hay duda de eso. Ha sido un gran compañero, apoya a los chicos. Está concentrado en el juego si se encuentra en la banca. Tenerlo cerca es bueno para nosotros. Ozuna es el hombre. Es divertido verlo conectar un jonrón importante para nosotros el miércoles”.
El vuelacerca llegó ante una recta de cuatro costuras en cuenta de 2-1 localizada en la zona media adentro. Ozuna la castigó hacia el jardín central a 107.1 millas por hora. Se pareció a los swings que solía dar habitualmente hace dos o tres años.
Tras fingir sorpresa cuando los reporteros quisieron hablar con él, Ozuna describió algunas cosas diferentes que influyeron en su enfoque contra los Atléticos, ayudando a los Piratas a ganar la serie y posiblemente a retomar el rumbo.
Primero, Ozuna admitió que ha estado haciendo más swings a pitcheos malos porque ha estado muy ansioso por salir de este hoyo. Por alguna razón, se sintió más relajado el miércoles.
Al mismo tiempo, el manager de los Piratas, Don Kelly, y el coach de tercera base, Tony Beasley, exhortaron a Ozuna a mantenerse agresivo, a concentrarse en conseguir su pitcheo y hacer su swing con libertad una vez que lo hiciera.
“Se vio más agresivo; estaba ejecutando sus swings”, apuntó Kelly. “Parecía estar en un lugar mucho mejor”.
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La pregunta del millón, literalmente, será si Ozuna puede mantener esta chispa. Más tiempo de juego ayudará. Tampoco hace daño que los próximos tres compromisos de los Piratas se jueguen en el Coors Field, un estadio amigable para los bateadores donde Ozuna tiene seis vuelacercas y un OPS de .801 en 28 juegos de por vida.
De su parte, Ozuna dijo que se despierta cada mañana e intenta olvidar lo que haya pasado el día anterior; ya sea irse de 4-0 o de 4-4, lo único que importa es ganar, afirmó.
Ozuna también debe aprovechar la ola de confianza que pareció regresar el miércoles.
Ahora que ha sucedido, Ozuna expresó que todavía mantiene la esperanza de poder sacudirse este prolongado bache y rescatar al menos una parte de su temporada antes de que sea demasiado tarde.
“No he dudado de mí mismo”, aclaró Ozuna. “Sólo hay que estar en una buena posición y luego mantener siempre la confianza. Puedes perder la confianza como jugador porque no esperábamos la forma en que comencé la temporada. Pero tengo confianza en que todavía puedo hacer cosas positivas en el juego”.