Padres contra las cuerdas: caen 0-2 en la SDLN tras exigir seis outs a Miller
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MILWAUKEE -- De cara a octubre, los Padres siempre iban a depender de su bullpen para sobrevivir o hundirse, el mejor de MLB durante todo el verano.
Todavía no se han hundido. Pero están haciendo agua después de una sorprendente derrota por 4-3 ante los Cerveceros la tarde del domingo en el American Family Field de Milwaukee.
El jardinero izquierdo venezolano de los Cerveceros, Jackson Chourio, conectó un sencillo de dos carreras para dejar tendidos a los Padres ante su cerrador estrella, Mason Miller, quien estaba a un strike de conseguir su primer salvamento de seis outs como Padre.
Miller llenó las bases en el noveno inning con un trío de bases por bolas, pero se puso arriba en la cuenta ante Chourio, quien se las ingenió para volver al conteo. Miller lanzó una recta con cuenta de 2-2 y el venezolano la conectó hacia el jardín central, apenas por encima del guante extendido del segunda base de los Padres, Jake Cronenworth.
Y con eso, los Cerveceros llevan una ventaja de 2-0 en la serie de regreso a San Diego. Los Padres, por supuesto, han sido una potencia en Petco Park esta temporada, con récord de 53-30, incluyendo un par de victorias en los playoffs. Pero necesitarán ganar dos juegos consecutivos, el martes y el miércoles, apenas para enviar esta serie de vuelta a Milwaukee para un decisivo Juego 5 el viernes.
En todas las series de postemporada al mejor de cinco juegos, los equipos que han quedado abajo 0-2 han logrado ganar la serie apenas 10 veces en 93 oportunidades (11%). Los equipos que perdieron los dos primeros juegos como visitantes en Series Divisionales bajo el actual formato 2-2-1 han logrado remontar y ganar la serie solo tres veces en 36 oportunidades (8%). La última vez que un equipo remontó un déficit de 0-2 en una serie al mejor de cinco fue en la Serie Divisional de la Liga Americana del 2017, cuando los Yankees avanzaron después de perder los dos primeros juegos en Cleveland.
Los Padres podrían estar contra las cuerdas al regresar a casa, con tres juegos de vida o muerte por delante, pero Cronenworth tiene plena confianza en sus compañeros.
“Este grupo ha sido puesto a prueba durante los últimos meses”, dijo Cronenworth. “No elegiría a un mejor grupo para tener a nuestro lado con la espalda contra la pared”.
Pero la parte más dolorosa de estos primeros dos juegos es que pudieron, quizás debieron, haber ganado ambos. Al menos, en las dos ocasiones, el partido estuvo en manos de su imponente bullpen. No habrían querido que fuera de otra manera.
Y por eso el desenlace fue tan increíblemente cruel.