Para Beltrán, su primer amor en el deporte fue el voleibol. ¿Qué le hizo cambiar?
COOPERSTOWN, Nueva York – Carlos Beltrán se convertirá este domingo en el sexto puertorriqueño exaltado al Salón de la Fama de Béisbol, tras una brillante carrera de 20 años que incluyó 435 jonrones, 1,587 empujadas, 312 bases robadas y tres Guantes de Oro, entre muchos otros logros.
Por supuesto, solamente los más dotados del bate y la bola pueden poner esa clase de números suficientes para tener una placa en Cooperstown. Pero en el caso de Beltrán, el béisbol ni siquiera fue su primer amor en el deporte. Para el oriundo de Manatí, lo fue el voleibol.
“Me encanta ese deporte”, afirmó Beltrán de cara a su exaltación al museo de los inmortales. “Una conversación con mi papá cambió mi trayectoria del voleibol al béisbol”.
Resulta que el padre de Beltrán, Wilfredo, veía a su hijo adolescente brillar en el voleibol en la Isla del Encanto. Pero también observaba su talento en el diamante de béisbol, donde para él, había más futuro.
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“Mi papá me hizo una pregunta: ‘¿Quiénes son los jugadores profesionales de voleibol que tú sigues?’. Y dije yo, ‘Muy buena pregunta’”, relató Beltrán. “Entonces, no podía mencionar ni uno. Me encantaba el deporte, pero no podía mencionar a un solo jugador profesional. El voleibol no era tan popular como el béisbol en Puerto Rico.
“Entonces, él me preguntó, ‘¿Cuáles jugadores profesionales de béisbol te gustan ver?’ Y empecé a mencionar a jugadores que Roberto (Clemente), Rubén Sierra, Carlos Baerga, Bernie Williams, Juan (Igor) González, Iván Rodríguez. Y él me dijo, ‘¿Sabes qué? Me parece que conoces a más beisbolistas que jugadores de voleibol. Entonces, creo yo, Carlos, que tienes potencial como pelotero profesional si sigues trabajando duro y sigues desarrollándote.’”
Fue una conversación reveladora para Beltrán que sí, le hizo cambiar de idea.
“Y créanlo o no, ese mismo día dejé el voleibol”, contó Beltrán. “Comencé a enfocarme en el béisbol y eso me dio una oportunidad increíble en el juego, de conocer a todos esas personas que me inspiraron a convertirme en pelotero y al mismo tiempo darme la carrera que tuve”.
Y como se suele decir, el resto es historia.