Tras un largo camino y motivado con la música, Monasterio ahora es pieza clave de Medias Rojas

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“Esa era mi última oportunidad”, recordó Andruw Monasterio sobre su prueba con los Cachorros de Chicago en su natal Venezuela en el 2014. Ya había visto a amigos y compañeros ser contratados por otros clubes, pero nadie quería al torpedero de Caucagua, una pequeña ciudad de unos 35,000 habitantes que es una de las vías principales entre la capital del país, Caracas, y el resto del estado Miranda.

“Todo el mundo ya te vio”, le dijo el director de la academia a Monasterio antes de la práctica. “Si no firmas aquí, posiblemente no firmarás”.

Afortunadamente para Monasterio, tuvo su mejor exhibición ese día. Los Cachorros firmaron al infielder por el precio de ganga de US$7,500, una cifra que era apenas 1/400 de la cantidad que recibió el dominicano Dermis García como el agente libre internacional de mayor valor ese verano.

En otro universo, posiblemente este habría sido el comienzo de un rápido ascenso a través de las Ligas Menores hacia el estrellato en las Grandes Ligas. Pero en este, para Monasterio -- quien comenzó a jugar béisbol a los 3 años cuando su madre pidió que lo inscribieran en una academia de béisbol -- fue solo el comienzo de una batalla que enfrentaría durante la siguiente década.

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En el 2018, fue cambiado a los Nacionales por Daniel Murphy. Cuatro meses después, estaba otra vez en movimiento como el jugador por determinarse en un traspaso por Yan Gomes con Cleveland. Pasó ocho años en las Ligas Menores y fue agente libre de Ligas Menores en dos ocasiones, incluyendo la temporada del 2020 cuando la campaña de MiLB fue cancelada. No pisó el terreno en absoluto ese año sino hasta el invierno, cuando regresó a Venezuela para jugar con los Caribes de Anzoátegui en la LVBP.

“Pensaba que tenía la capacidad para jugar en Las Mayores”, recordó Monasterio, “pero todo lo que pasó a lo largo de mi carrera no fue fácil. Jamás perdí la fe durante esos años”.

Incluso armado de confianza en sí mismo, hubo momentos difíciles y crisis de fe. En lugar de quedarse sumido dándose lástima, fue ahí cuando Monasterio encendió el parlante.

“Sonará raro, pero escuchaba música”, dijo Monasterio con una sonrisa. “Escuchaba música por casi una hora o dos horas. [Me ayudaba a cambiar] mi mentalidad rápidamente”.

Monasterio ponía una mezcla principalmente de reguetón y trap, con cada una de las canciones incluyendo temas sobre personas que superaban las adversidades y desafiaban los pronósticos. Puede que los años hayan pasado y que el hombre conocido como “Mona” ya sea un ligamayorista, pero todavía usa esa música para impulsar su rendimiento. ¿El Nro. 1 de su lista de reproducción? “Fronteamos Porque Podemos” de De La Ghetto con Daddy Yankee, un tema que incluye esta letra que también podría ser la historia de la carrera de Monasterio:

“Empezamos desde abajo y ahora lo tenemos todo. Dijeron que no podíamos, se rieron de mí. Y mírame ahora, ni yo mismo me lo puedo creer”.

Ahora, a tres años desde su debut en Las Mayores con los Cerveceros, Monasterio se ha convertido en una pieza fundamental en el repunte de mitad de temporada de los Patirrojos. Es conocido como un "jugador de la unió" por excelencia, siempre feliz y optimista. El reportero que cubre a los Medias Rojas, Ian Browne, escribió que estaba “fácilmente en la contienda como uno de los jugadores más amables de los Medias Rojas”.

Pero Monasterio no es solo un muchacho de buena energía. Ha respaldado eso con su rendimiento en el terreno. Durante la racha de 21-4 de Boston en julio, Monasterio fu titular en 22 de esos juegos en el campo corto, bateando.339 con tres vuelacercas, incluyendo un batazo de 428 pies en la 10ma entrada para dejar en el terreno a los Atléticos el 29 de julio. Con un mes de temporada todavía por delante, Monasterio ya ha establecido marcas personales en cuadrangulares, impulsadas y --quizás lo mejor de todo -- juegos disputados.

Pero su revelación no vino de la nada. El orgulloso jugador con versatilidad puede ver el efecto de las lecciones que aprendió durante esos años difíciles en las Ligas Menores.

“Siempre me sentí agradecido por [esas experiencias] porque me convirtieron en lo que soy en este momento”, declaró Monasterio. “Si pasas esos años en las Ligas Menores, cuando llegas a Las Mayores será más fácil para ti porque tuviste esas experiencias duras. Esos muchachos que tienen una carrera corta en Ligas Menores, cuando llegan a las Grandes Ligas será más difícil”.

Aunque es probable que Monasterio ceda tiempo de juego en como torpedero con el regreso de Trevor Story de la lista de lesionados, el dirigente interino Chad Tracy ya reconoció que Monasterio se ha ganado la oportunidad de jugar en todo el terreno.

“Seguirá jugando”, le dijo Tracy a MassLive a principios de agosto. “Es difícil negarlo. Jugará en la segunda base. Vieron la primera parte de la temporada donde Mona estaba jugando en la antesala, intermedia y un poco en el campocorto si lo necesitaba. Por la manera en que le ha pegado a la pelota tanto contra zurdos como contra derechos, no puedes negar eso ni ignorarlo”.

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Esa versatilidad no es solo algo de lo que llena de orgullo a Monasterio; es una parte clave del éxito de los Patirrojos esta temporada, debido a que jugadores como Nick Sogard y Anthony Seigler también han fungido roles protagónicos mientras se mueven por todo el terreno.

“Creo que el juego será así en cinco años”, señaló Monasterio. “Como que todos deberán jugar diferentes posiciones. Pienso que el juego será así pronto. Si ves a la mayoría de los equipos, tienen al menos dos o tres [jugadores utility]. Eso también es bueno para tu carrera”.

Faltando un mes de temporada, Monasterio no está pensando de dónde vino ni lo que ya ha logrado. Puede que sea ese niño que casi se queda sin firmar en Venezuela, pero sigue mirando hacia adelante, a lo que viene.

“Significa mucho porque cuando eres un niño jamás sabes lo que lograrás. Es algo que me tomo día a día”, expresó Monasterio. “Nunca pienso en el pasado”.

Si bien Monasterio puede haber consolidado su lugar en las Mayores y en este equipo de los Medias Rojas, no esperes escuchar su lista de reproducción motivacional en los parlantes del clubhouse.

“Ni siquiera la toco en el gimnasio”, dijo Monasterio entre risas. “Tengo como cuatro años en las Grandes Ligas, pero siempre hay alguien con más tiempo que yo, por eso nunca la toco. Puede ser cuando llegue a los 10 años, pero el ambiente ahí adentro es increíble”.

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