Una decisión curiosa en el pitcheo y una falta de bateo hundieron a los Rays
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ST. PETERSBURG – La última vez que los Rays habían perdido un partido antes del lunes fue el 27 de septiembre, la última jornada de la campaña reglar y con Tampa Bay ya asegurado como el primer sembrado de la Liga Americana para los playoffs.
Pero en el Juego 1 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, los Guardianes les aguaron la fiesta a los Rays con un triunfo por 7-3, partido en que Tampa Bay había picado adelante 2-0 en la misma primera entrada.
De hecho, cuando los Rays tomaron esa ventaja inicial frente a más de 35,000 espectadores en el Tropicana Field, parecía que seguiría la fiesta en St. Petersburg tras la barrida propinada por Tampa Bay a los Yankees en la Serie Divisional.
Sin embargo, sucedió algo poco común el lunes: El manager Kevin Cash dejó que su abridor, en este caso Drew Rasmussen, llegara a enfrentarse a la alineación de los Guardianes por una tercera ocasión. El resultado fue un segundo jonrón permitido por el derecho, uno de Patrick Bailey para empatar el partido a 2-2 en la séptima entrada. Y de ahí en adelante, el relevo de Tampa Bay – que había sido un fuerte del equipo durante la temporada regular y en los playoffs frente a los Yankees – concedió cinco carreras más en los últimos 3.0 episodios.
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“Vamos a permitir algunos batazos a veces”, dijo Cash acerca de su decisión de no sustituir a Rasmussen en el séptimo inning, limitándose a expresar que “iba bateador por bateador” con su observación. “Ése es un buen equipo del otro lado. Les ponen mucha presión a los lanzadores, dan muchos fouls y alargan los turnos. Y luego, agregas el hecho de que son buenos bateadores”.
Las primeras dos carreras de los Rays en el primer capítulo pudieron haber dado la idea de que Tampa Bay batearía un poco mejor que en su serie contra los Yankees, en la que el equipo floridano tuvo promedio colectivo de .208 y OPS de .599. Pero después de esa primera entrada, los Rays se vieron limitados a una vuelta más, gracias a un bambinazo de Cedric Mullins.
Foster Griffin y luego cinco relevistas pudieron frenar a los Rays, que ahora batean .209 como equipo en la postemporada, con porcentaje de embasarse de .261.
“El pitcheo de ellos (los Guardianes) hizo un gran trabajo”, reconoció Cash. “Me gustaría pensar que podemos tener una mejor ofensiva, luchar, anotar un par de carreras más o sacar la bola del parque.
“Con el bullpen de ellos, con sus brazos de alto octanaje, se convierte en un gran reto crear grandes innings ofensivos”.