LOS ÁNGELES -- Desde el sonido del bate, hubo pocas dudas de que Kyle Tucker había mandado la pelota fuera del parque. Había pasado mucho tiempo desde que conectaba un batazo así.
El jonrón solitario de Tucker en el sexto inning de la victoria de los Dodgers por 5-3 sobre los Nacionales en el primer juego de la serie la noche del viernes fue su primer cuadrangular desde el 8 de agosto en Chase Field. Había pasado aún más tiempo desde la última vez que sacó una pelota en Dodger Stadium, remontándose hasta el 15 de junio.
La primera temporada del contrato de Tucker por cuatro años y US$240 millones con los Dodgers ha sido decepcionante. Tras la jornada del viernes, el jardinero derecho batea para .226 con OPS de .686, cifras que van camino a ser las peores de su carrera.
Las dificultades de Tucker han sido especialmente evidentes en Dodger Stadium. Llegó al viernes con OPS de .547 en ese estadio, la cifra más baja entre los jugadores de Grandes Ligas con al menos 250 visitas al plato.
Cuando Tucker le conectó el vuelacercas al derecho de los Nacionales Luis Perales, fue apenas su tercer bambinazo como local esta temporada y el 12do en general. El batazo solitario salió de su bate a 103.3 mph y recorrió una distancia proyectada por Statcast de 377 pies hacia el jardín derecho.
Ahora que el calendario ya marca septiembre, Tucker se está quedando sin tiempo para darle un giro a su temporada. Pero todavía puede aprovechar el último mes de la campaña regular para demostrarles a los Dodgers que tiene más que ofrecer de cara a los juegos más importantes del año.
