Herrera sigue como pieza clave en unos Cardenales que continúan sorprendiendo
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NUEVA YORK -- Con un roster que actualmente promedia los 26 años de edad, pocos pronósticos tenían a los Cardenales con posibilidades de estar en alguna clase de contienda en el 2026. Sin embargo, parece que esa inyección de juventud es lo que los ha impulsado a llevar un buen paso en lo que va de la campaña.
Aunque para algunos el hecho de que el club de San Luis llegara a la jornada del miércoles como los dueños del primer Comodín de la Liga Nacional a comienzos de junio es una enorme sorpresa, dentro de la organización sabían que estaban listos para irrumpir.
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Uno de los jugadores que ha recompensado ese voto de confianza ha sido el panameño Iván Herrera. Como receptor y bateador designado, ha sido uno de los motores de unos Cardenales que en la tabla de los Comodines están por encima de varios equipos que eran vistos como potencias del Viejo Circuito.
“Se creó esa expectativa de ganar y no importa que seamos jóvenes; tenemos el talento”, le dijo Herrera a MLB Español. “Creo que desde el año pasado vengo diciendo que si me pongo a ver a jugador por jugador…son jugadores que no tienen nombre, están comenzando su carrera, pero tienen el talento y eso es lo que la gente no se pone a ver”.
Aunque el progreso de Herrera en las Grandes Ligas ha sido evidente en las últimas temporadas, esa confianza en su talento fue puesta a prueba durante su primera estadía con el equipo grande en el 2022.
“El primer año fue muy difícil; por primera vez en mi carrera, sentí que no podía batear”, reconoció Herrera. “Me sentía presionado. Creo que en los primeros turnos entraba temblando”.
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Sin embargo, Herrera encontró la manera de afianzarse en el 2025, cuando disputó 107 encuentros y bateó .284/.373/.837 con 66 remolcadas jugando principalmente como bateador designado. Y el mismo cañonero señaló exactamente el momento en que afirmó que ya estaba para quedarse.
“El día que [pegué] tres jonrones”, declaró Herrera, recordando su histórica jornada del año pasado. “Nunca en la vida pensé que yo era capaz de [dar] dos o tres jonrones en un juego en Grandes Ligas -- tenía desde el 2021 que no [daba] dos en un juego, entonces me parecía imposible. Eso me dio la confianza de que, si le bateo a veteranos así, tengo el talento suficiente para batear”.
Ahora en 64 encuentros de esta campaña, Herrera lleva una línea ofensiva de .254/.388/.414 (OPS de .803) con 28 empujadas. El istmeño sigue aprovechando su oportunidad para ser uno de los motores de la ofensiva de la escuadra de San Luis.
Otra gran decisión que ha rendido dividendos para los Cardenales y le ha permitido a Herrera disputar cada uno de los juegos del club en lo que va de la campaña es su fórmula detrás del plato. al dividir el tiempo de juego entre Herrera y el venezolano Pedro Pagés.
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Aunque reconoce que siempre hay espacio para seguir mejorando, Herrera se siente satisfecho con su desempeño en la receptoría hasta ahora. Ha seguido progresando como el resultado de la orientación del coach de Ligas Menores, Ethan Goforth, más el instructor de los receptores en San Luis, Jamie Pogue, no solo con los aspectos del juego, sino también con motivación.
“Para mí, hay mucha diferencia [entre] un coach que sólo te dice las cosas a otro que te trae energía todos los días, que te empuja a ser mejor”, explicó Herrera. “Para mí, eso es más importante que alguien que te diga ‘sólo ve a hacerlo’.
EL AMBIENTE TARPS OFF
Puede ser que ya todos hayan visto las secciones de Tarps Off, que se trata del movimiento de aficionados sin camisa visto por varios estadios de las Mayores, pero que comenzó en las gradas del Busch Stadium durante un retraso por lluvia.
Es evidente que ese ambiente no pasa desapercibido sobre el terreno.
“De verdad, es una energía increíble”, señaló Herrera. “Creo que se empezó algo bueno en San Luis; [incluye a] muchos fanáticos y muchos jugadores jóvenes. Creo que es bueno para el juego”.
Herrera se unió a la diversión tras su batazo decisivo en la 10ma entrada del partido del 19 de mayo contra los Piratas.
“Yo iba corriendo y se sentía la vibra”, recordó Herrera con una gran sonrisa. “Llegué al home y se escuchaba ‘take it off’. Entonces, me quité el jersey. Fue cosa del momento; no era nada que tenía planeado, simplemente pasó y tenía mucha adrenalina encima con todo lo que estaba pasando en el juego”.