Tras 561 días de espera, los Rays están listos para su emotivo regreso al Tropicana
ST. PETERSBURG -- Hay siete rayas gavilán del Acuario de la Florida que han pasado por un largo viaje durante los últimos 18 meses.
Mientras el huracán Milton destrozaba el techo del Tropicana Field en octubre del 2024, esas rayas pasaron la tormenta dentro del estadio de Tampa Bay. Fueron trasladadas de regreso al acuario unos días después, fueron al Centro de Observación de Manatíes de TECO en Apollo Beach en enero y finalmente regresaron esta semana a una “Cownose Clubhouse” (Casa Club de las Rayas) recientemente renovada detrás de la cerca del jardín central-derecho del Tropicana Field.
Pero al final de todo, las rayas están de vuelta en casa. También los Rays.
Después de tantos momentos de incertidumbre sobre su futuro, tanto trabajo realizado para hacer esto posible y tanto sudor durante una temporada al aire libre en el George M. Steinbrenner Field de Tampa, los Rays están listos para volver al Tropicana Field para lo que será su primer juego en 561 días allí, cuando reciban a los Cachorros en su primer encuentro en casa de la temporada el lunes a las 4:10 p.m. ET.
A pesar de todas las críticas que el estadio y su techo inclinado han recibido a lo largo de los años, no encontrarás más que gratitud por parte de las personas que todavía llaman el Trop su hogar.
“Se pasaba mucho tiempo hablando de lo que estaba mal con el Trop cuando estábamos allí. Y luego nos fuimos”, dijo el presidente de operaciones de béisbol de los Rays, Erik Neander. “Y ahora se pasa mucho más tiempo hablando de lo que está bien con el Trop mientras regresamos”.
Unos días después del último encuentro en casa de Tampa Bay en la temporada del 2024, el huracán Helene desató inundaciones masivas en toda el área de la Bahía de Tampa. Trece días después, el huracán Milton arrasó con la región.
El símbolo más visible de la destrucción que provocaron esas tormentas fue el Tropicana Field, con su techo hecho pedazos.
El estadio pertenece a la Ciudad de St. Petersburg, que estaba obligada por contrato a devolverlo a condiciones de juego para los Rays. Increíblemente, el proceso de reparación y remediación de casi US$60 millones se llevó a cabo a tiempo y dentro del presupuesto.
“Éste es un esfuerzo verdaderamente heroico. No hace mucho tiempo mirábamos este edificio y nos preguntábamos, ‘¿Podrá jugarse béisbol aquí de nuevo?’”, dijo el CEO de los Rays, Ken Babby, mientras estaba sentado a la sombra del Tropicana Field durante el Fan Fest del club en febrero. “Este recinto no sólo será especial el 6 de abril, sino que nuestros fans entrarán y verán el Tropicana Field de una manera completamente nueva”.
Para empezar, estarán bajo un techo nuevo.
AECOM Hunt, la firma de gestión de construcción que ayudó a edificar el Tropicana Field (entonces conocido como el Florida Suncoast Dome) en 1990, lideró los esfuerzos de reparación del techo. Utilizando un equipo completo de ingeniería y drones para inspeccionar la estructura existente, así como los planos originales del taller de hace tres décadas, la compañía y sus socios armaron un plan a nivel mundial para reconstruir el techo de tela de fibra de vidrio recubierta de teflón.
El material --al igual que el techo viejo, pero de una generación nueva y mejorada-- fue diseñado por el Grupo Serge Ferrari, una empresa industrial francesa. Las membranas de fibra de vidrio recubiertas de PTFE (politetrafluoroetileno) se producen únicamente en Alemania. Fueron enviadas desde Alemania a China, donde fueron cortadas y cosidas en 24 paneles individuales que finalmente llegaron a St. Petersburg para su instalación.
“Cualquier otra cosa iba a ser un arreglo temporal, y nadie quería comprometer esto”, indicó Ken Johnson, vicepresidente ejecutivo de deportes de AECOM Hunt. “Este techo tenía que volver a colocarse y tenía que quedar bien”.
Las cuadrillas de trabajadores desafiaron el techo con cuerdas y arneses y utilizaron cabrestantes para tirar de cada panel desde el borde del estadio y estirarlo hasta el centro.
La instalación de cada panel requirió de horas de clima favorable. Afortunadamente, esta pasada temporada de huracanes fue mucho menos fuerte que la anterior.
El último panel se colocó el 21 de noviembre, y el trabajo en el interior -- destacado por la instalación de un nuevo terreno -- se aceleró a toda marcha. Además de los esfuerzos de reparación de la ciudad, el nuevo grupo de propietarios de los Rays financió una serie de mejoras adicionales, desde áreas de asientos premium renovadas hasta una pantalla de video ampliada.
“Todos dicen que la última vez que se vio tan bien fue en el Día Inaugural hace 28 años. Se ve muy bien”, confesó Johnson. “Los fans que entren al edificio se van a sorprender. Este grupo de propietarios ha hecho grandes cosas. Están muy pendientes de todo”.
Hay que reconocer que los Rays nunca se quejaron de su estadía en las instaciones de los Yankees el año pasado. Todos se dieron cuenta de que podría haber sido mucho peor que jugar una campaña en el estadio de pretemporada de Nueva York al otro lado de la bahía.
La ubicación era ideal. El personal del equipo trabajó día y noche para transformar temporalmente el lugar en su estadio. A pesar de todo el intenso calor y la humedad que limitaban su trabajo previo a los juegos los Rays de alguna manera evitaron tener un solo partido pospuesto por lluvia en casa.
Las comodidades eran espectaculares, tanto así que los Rays están adoptando algunas en el renovado clubhouse de su hogar. Sin embargo, como dijo Neander, “Me he quedado en habitaciones de hotel que son más bonitas que mi casa... pero el hogar sigue siendo el hogar”.
“Sabes que no es tu lugar. Y no es el Trop”, se hizo eco el antiguo segunda base de los Rays, Brandon Lowe, ahora con los Piratas. “Estar en el Trop y bajo techo es algo que está ligado a los Rays”.
Desde un punto de vista de béisbol, los Rays están de regreso donde están construidos para ganar.
Es un entorno favorable para sus lanzadores, y sus mejores equipos se basan en el pitcheo y la defensa. El Steinbrenner Field no fue necesariamente el paraíso para los bateadores que muchos esperaban, pero definitivamente no era el Trop.
“Me gustaría ver que volvamos a lo que nos ha hecho exitosos, y eso es hacerlo muy bien en el montículo y hacer todo lo posible para prevenir carreras”, explicó recientemente el manager Kevin Cash. “Creo que el Trop ayudará con eso”.
El club ha pasado décadas trabajando para asegurar un hogar a largo plazo en el área, con grandes esperanzas en el plan actual propuesto en Tampa, pero el Tropicana Field sigue siendo de ellos por las próximas tres temporadas. Hay historia aquí, que se remonta a los intentos de la zona de asegurar una franquicia y comenzar de nuevo con el juego inaugural de los Devil Rays el 31 de marzo de 1998.
Desde un punto de vista emocional, están de regreso donde pertenecen.
“El Tropicana Field es el hogar de los Rays de Tampa Bay. Y mientras trabajamos para consolidar ese hogar para siempre, estamos ansiosos por estar de vuelta aquí”, subrayó Babby. “Es importante para nuestros jugadores. Es importante para nuestro personal. Y, ante todo, es importante para nuestros fans”.