Un cambio de estrategia para Muñoz: Emplear más su cambio
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SEATTLE -- Cuatro swings en blanco, en el gran panorama de todo, podría no parecer mucho. Tampoco una tasa de uso del 3.9%.
Pero para el mexicano Andrés Muñoz, esos pequeños números podrían convertirse en algo más grande a largo plazo.
Muñoz ha tenido un comienzo de temporada de altibajos. Lleva nueve rescates en 12 oportunidades, después de empezar el año pasado con una racha perfecta de 12-12. Ya ha cargado con tres derrotas, igualando su total de todo el 2025. Pero para el derecho, quien ha registrado efectividad de 1.69 desde el 24 de abril, hay motivos de sobra para creer que las cosas están mejorando.
“Me siento mejor cada vez que voy al montículo”, afirmó Muñoz. “Tenemos que trabajar en muchas cosas, pero prácticamente se trata más de confianza”.
Mucha de esa confianza -- y el partido de los Marineros del 24 de abril contra los Cardenales -- podría estar vinculada con un factor más para el cerrador de Seattle: Su cambio de velocidad, que se ha visto con mayor frecuencia durante el último mes.
El cambio de Muñoz fue el tema de conversación en los Entrenamientos de Primavera de Seattle en el 2025, un espectáculo digno de ver en las sesiones del bullpen con una alta velocidad y hasta 10 pulgadas de caída vertical. Pero desde el principio, él fue sincero sobre cómo el pitcheo estaba todavía en una etapa beta y para nada fácil de ejecutar. A pesar de utilizarlo un poco más en el transcurso de la campaña regular, desapareció de su arsenal en septiembre, y no se vio en absoluto durante la postemporada.
“Se trató más de los resultados que estaba obteniendo”, explicó Muñoz. “Estaba consiguiendo los outs en los playoffs con mi slider, mi recta y mi sinker, así que no tuvimos motivos para emplearlo. Precisamente ahora, estoy permitiendo más contacto sólido, así que necesitamos incluir algo ahí para desequilibrar a los bateadores”.
Muñoz no lanzó su cambio en absoluto en sus primeras 10 presentaciones de esta temporada. Pero luego de echar a perder su primer salvado del año el 22 de abril, los bateadores zurdos le estaban bateando .313. Necesitaba otra alternativa.
Aparece el cambio.
“No es que esté experimentando con ese pitcheo”, aclaró Muñoz. “Es algo en lo que he estado trabajado mucho y simplemente pensamos que es el momento ideal para tirarlo”.
Comenzó con un cambio con la cuenta en 0-1 que se hundió en la zona de strike ante Nathan Church de San Luis. Al día siguiente, le lanzó otro a Church; éste nunca tuvo oportunidad, dando un swing salvaje. El 29 de abril, Josh Bell vio dos fuera de la zona. Podría haber estado más allá de la etapa de experimento, pero seguía siendo una obra en progreso.
Las cosas comenzaron a salir bien -- como ha sido un tema para los Marineros esta temporada -- contra los Astros. El 11 de mayo, Muñoz siguió un sinker, el primer pitcheo contra el venezolano José Altuve, con un cambio por el medio del plato. Era posiblemente un peor lugar para ese pitcheo que en el suelo, pero Altuve, nueve veces convocado al Juego de Estrellas, no tuvo idea de qué hacer con ese lanzamiento y lo dejó pasar para un strike -- el primer strike que Muñoz había registrado con un cambio en 36 turnos, desde agosto del año pasado.
“Obviamente, él nunca había visto ese pitcheo de mí antes”, indicó Muñoz. “Mi única preocupación era que lo iba a dejar en el medio -- y estuvo en el medio. Pero fue bueno que viera que también tengo eso. Todos los equipos ven que lo había lanzado. Ahora lo tienen en mente que lo voy a tirar en cualquier momento”.
El “en cualquier momento” llegó un bateador después, cuando el cubano Yordan Álvarez le dio swing a un cambio fuera de la zona y falló por una enorme distancia para ponerle fin al compromiso.
Incluyendo ese encuentro en Houston, Muñoz ha lanzado su cambio en cuatro de sus últimas cinco presentaciones. Es algo que usa apenas una o dos veces por partido, pero ha funcionado. Cuatro de sus siete cambios en ese trecho han generado swings en blanco, igualando su total completo de la temporada pasada. Y desde que empezó a lanzarlo, los zurdo le batean para apenas.200.
“Cuando ellos están esperando dos pitcheos, sólo se enfocan en dos”, explicó el receptor venezolano Jhonny Pereda. “Cuando tiene tres buenos pitcheos, eso es difícil de verdad”.
Todavía ni siquiera está cerca de ser una herramienta fiable para Muñoz, representando apenas 13 de sus 337 pitcheos, o el 3.9% del total que ha realizado. Pero su aumento en el uso es una señal de su desarrollo como serpentinero, superando algunos momentos difíciles al inicio de temporada y tratando de salir como un cerrador más fuerte y disciplinado.
“En ocasiones tiras pitcheos justo en el medio, y no pasa nada”, indicó Muñoz. “En otros momentos pintas las esquinas y ejecutas tus lanzamientos, y te dan de hit. He aprendido a lo largo de los años que puedes hacer un pitcheo perfecto y de todas maneras concederás un imparable. Lo único que puedes hacer es seguir trabajando, y en algún momento, dará resultados. Eso es lo que estoy haciendo ahora mismo. Sé que tendré malas presentaciones, pero la forma en que responda a eso es lo que me ayudará a hacerlo mejor”.