¿Cómo 'recuperar' a Vladimir Jr.? El gran dilema de Toronto en el receso de temporada
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TORONTO -- Esta temporada muerta será larga y complicada, pero los problemas de los Azulejos son breves y sencillos. Necesitan anotar más carreras. Eso es todo.
Cada conversación que tengamos sobre los Azulejos este invierno derivará en la ofensiva, que terminó en el último lugar en cuadrangulares (152) y carreras anotadas (648) en el 2026. Incluso si clonaran al abridor Dylan Cease y construyeran una rotación entera con él, esta es una forma muy frustrante de vivir, eternamente atrapados en duelos de poca anotación y demasiado a menudo sin el poder de fuego para hacer algo al respecto.
Apenas días después de que Toronto terminara en el último lugar de la División Este de la Liga Americana con marca de 79-83, el gerente general Ross Atkins y el presidente y CEO Mark Shapiro siguieron volviendo al mismo tema.
“Ofensivamente, nunca agarramos ritmo. Nunca sacamos la pelota del parque”, expresó Atkins. “No estamos negociando boletos, no nos estamos embarcando lo suficiente. Cuando eso pasa, dependes de líneas entre los dos jardines. El contacto simplemente no fue suficiente”.
Esta temporada muerta traerá los retoques habituales, probablemente sumando un abridor o dos, o tal vez algo de profundidad en el bullpen. Pero se siente que se necesita algo más sustancial para arreglar la ofensiva de los Azulejos, algo que cambie el ADN de este grupo y los oriente en una dirección diferente.
La agencia libre no está saturada de respuestas. Se espera que los Azulejos sean uno de los pretendientes más agresivos por el jardinero japonés de los Cachorros, Seiya Suzuki -- uno de los candidatos más evidentes para el club -- mientras que el cubano Randy Arozarena (Marineros) y Brandon Lowe (Piratas) también figuran cerca de la cima de una débil clase de jugadores de posición.
Japón podría ser la clave de la temporada muerta de los Azulejos una vez más, un año después de pactar con el antesalista Kazuma Okamoto por cuatro años y US$60 millones, un acuerdo que ha dado dividendos luego de que encabezara al equipo con 33 jonrones. Con miras a expandir la presencia de la organización en Japón tanto dentro como fuera del terreno, Toronto enviará una comitiva al otro lado del Pacífico este invierno, y Shapiro también podría realizar el viaje.
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La gran atracción de la clase internacional de este año es la estrella japonesa Teruaki Sato, un bateador de poder de 27 años que conectó 38 cuadrangulares con los Tigres de Hanshin en la Liga Nipona de Béisbol Profesional en el 2026. Sato también representó a la selección de Japón en el Clásico Mundial de Béisbol.
Los Azulejos han trabajado duro para convertirse no sólo en una opción, sino en un destino codiciado para el talento de élite proveniente de Asia.
Dicho esto, cuánta ayuda necesita esta alineación depende en gran medida de un solo hombre: el dominicano Vladimir Guerrero Jr.
Guerrero viene de una de las campañas más decepcionantes que hayamos visto de una estrella en la historia de esta franquicia, bateando apenas nueve vuelacercas con un OPS de .688, todo bajo el marco de su nuevo contrato de 14 años y US$500 millones firmado en abril del 2025. Ese es el problema número uno y la prioridad a corregir para los Azulejos.
“Vladdy es un atleta y un bateador tan dinámico que es un problema realmente complejo”, admitió Atkins. “Probablemente cualquiera aquí pueda emular su ritmo y tiempo, ese toque con la punta del pie y cómo genera ese impulso. Es algo verdaderamente impresionante de ver. A medida que perdió un poco de ese ritmo y sincronización bastante temprano en la temporada, comenzó a afectar su confianza. Una vez que impactó su confianza, los ajustes durante los partidos y durante el año se volvieron muy difíciles”.
Al igual que Atkins, Shapiro le brindó todo su respaldo a Guerrero, calificándolo como “uno de los jugadores ofensivos más especiales de este deporte y de la historia de esta franquicia”.
Sin embargo, todos en los alrededores de este club saben que Guerrero necesita recuperarse de forma contundente para que todo esto funcione.
“Traté de pensar si alguna vez había experimentado algo así”, afirmó Shapiro. “Puedo recordar baches con grandes peloteros, jugadores de los que en el pasado dependíamos para tener éxito y cómo se siente todo eso, pero por lo general no duran tanto como duró este. Simplemente hay un nivel abrumador de empatía hacia él debido a nuestra fe en él, la misma fe que nos llevó a donde estamos y al compromiso que asumimos con él”.
Mientras la postemporada continúa sin los Azulejos, su directiva se obsesionará por encontrar las respuestas a los problemas de Guerrero, junto con los del resto de los jugadores del plantel. Luego, la atención se centrará en sumar piezas o, tal vez, en reestructurar por completo este roster.
La agresividad nunca ha sido un problema para la directiva. Han cambiado a prospectos de primer nivel y selecciones de primera ronda repetidamente. Respaldados por una de las directivas con mayor presupuesto en el béisbol, no hay límite para lo que los Azulejos podrían hacer este invierno, pero tienen que dar en el blanco. Y sin importar cómo lo logren, tienen que anotar más carreras en el 2027.