NUEVA YORK -- De todos los lugares posibles, por supuesto que el dominicano Fernando Tatis Jr. lo hizo aquí.
¿Dónde más iba a tener, posiblemente, el mejor juego de su carrera en Grandes Ligas? ¿Dónde más iba a protagonizar quizás el robo de jonrón más increíble de un repertorio que ya está repleto de ellos?
Donde todo comenzó, por supuesto.
Hace casi dos décadas, Tatis era un niño que vivía en el apartamento de su padre en el primer piso de un edificio en Nueva York, mientras su papá jugaba con los Mets. Según lo contó el verano pasado, su apartamento tenía una pared que era apenas un poco más alta que él. Así que Tatis Jr. hizo lo que haría cualquier niño de 10 años.
Fue allí donde comenzó a perfeccionar el arte de robar jonrones. Y presumiblemente fue allí donde empezó a soñar con momentos como éste.
En el segundo inning de la victoria de los Padres por 5-2 sobre los Mets la noche del martes, entre un par de impresionantes cuadrangulares, Tatis le robó un grand slam a Francisco Lindor con una increíble atrapada de salto por la raya del jardín derecho.
Tatis, ganador en dos ocasiones del Guante de Platino como jardinero derecho, ha protagonizado numerosas jugadas defensivas increíbles. En particular, robos de jonrones. Pero nunca había realizado una jugada tan espectacular como ésta.
Tatis se desplazó hasta la pared, cerca del letrero de 330 pies en la esquina del jardín derecho. En un solo movimiento, saltó y extendió el guante por encima de la cerca mientras su gorra salía volando. Por un breve instante, el estadio quedó en silencio, preguntándose dónde exactamente había caído la pelota.
Tatis hizo una pausa. Luego, se lo hizo saber a todos. Pasó la pelota de la mano enguantada a la mano descubierta y la levantó, poniendo el broche a lo que sin duda quedará como una de las jugadas emblemáticas de su carrera.
Por sí sola, la jugada fue indiscutiblemente espectacular. Pero también había mucho en juego. Los Padres están luchando por posicionarse para la postemporada, y Tatis ya les había dado ventaja de 1-0 con el 18vo jonrón de su carrera abriendo un juego. El abridor Robbie Ray luego llenó las bases con dos outs en el segundo episodio.
Tatis se aseguró de que Ray escapara del inning sin permitir carreras. Desde el montículo, Ray claramente no podía saber si Tatis había realizado la atrapada. Cuando Tatis mostró la pelota, Ray se llevó el guante a la cabeza y abrió la boca, incrédulo. En otras palabras, reaccionó como todos nosotros.
Tres entradas después, Tatis disparó un vuelacercas por la banda contraria para darles a los Padres ventaja de 3-0. Mientras tanto, su jonrón para abrir el juego recorrió una distancia proyectada por Statcast de 452 pies, convirtiendo a Tatis en el único jugador de Grandes Ligas esta temporada con cuatro bambinazos de al menos 450 pies. Nada mal para alguien que no conectó su primer cuadrangular de la campaña sino hasta el 30 de mayo.
Pero incluso cuando Tatis tenía dificultades para mostrar su poder, estaba marcando la diferencia con sus otras cuatro herramientas, especialmente con el guante. Ahora ha llegado a 15 jonrones y ha vuelto a consolidarse como el tipo de jugador capaz de hacer prácticamente cualquier cosa en un campo de béisbol.
Ya sea conectando jonrones... o robándolos.

