JUPITER, Florida -- Isán Díaz, quien se encuentra en su tercer campamento primaveral con los Marlins, está a gusto con el nivel que ha alcanzado dentro de la organización. El infielder puertorriqueño de 23 años es parte de un núcleo prometedor y se perfila como el segunda base del futuro de Miami.
En su mente, ya Díaz se considera el intermedista titular del equipo. Pero está consciente de que ésa no es decisión suya.
Los entrenamientos primaverales probablemente determinen si Díaz estará en la segunda base por los Marlins en el Día Inaugural el 26 de marzo en el Marlins Park o si arrancará la campaña en Triple-A Wichita.
“Llego todos los días pensando, ‘Soy el segunda base’”, dijo Díaz. “Aquí es donde quiero jugar y donde quiero estar. Obviamente, ésas son mis metas y lo que más ansío.
“Pero, obviamente, la gerencia y [los coaches] son los que toman las decisiones. Lo que pase después de ahí, que pase”.
Unos entrenamientos fuertes lo haría un tema irrelevante.
“Considero que Isán está cómodo en cuanto a lo que debe esperar se refiere”, expresó el manager Don Mattingly. “Pero creo que también entiende que tiene que competir. Se ve bien”.
Díaz tuvo una probadita de Grandes Ligas en agosto pasado a sus 23 años, y tuvo una campaña destacada en Triple-A, donde bateó .305 con 26 jonrones y 70 remolcadas en 102 juegos.
En su debut de Grandes Ligas, Díaz, quien batea a la zurda, le conectó un jonrón al as de los Mets, Jacob deGrom. Pero los 49 juegos que disputó Díaz en las Mayores estuvieron llenos de altibajos, y al final el joven tuvo línea de.173/.259/.307 con cinco cuadrangulares y 23 carreras producidas en 201 visitas al plato.
“Fue una montaña rusa”, manifestó Díaz. “Para arriba y para abajo. Tuve juegos buenos. Tuve juegos malos. Pero todo fue una experiencia de aprendizaje.
“Me alegro de haber podido llegar y tener una probadita. Ahora sé qué esperar y cómo son las cosas aquí, las cosas que pasan día a día en Grandes Ligas”.
Ahora, Díaz ha madurado y está mejor preparado para el reto que encara, que es afianzarse con el equipo grande.
Hace un año, Díaz dejaba que los malos momentos persistieran y lo agobiaran. Ahora, está aprendiendo a recuperarse más rápido.
“Antes me tomaba muy a pecho lo que había sucedido hace 24 horas, en lugar de dejarlo y seguir adelante”, dijo Díaz. “Es algo que se me ha quedado”.
El hecho de que Díaz tuvo dificultades como novato no sorprendió a Mattingly ni a los Marlins. Los jugadores jóvenes suelen batallar por un tiempo a medida que se acostumbran al ritmo de Grandes Ligas.
“Creo que, por lo general, las cosas no salen tan bien”, dijo Mattingly. “Ves algunos buenos, pero muy pocos muchachos despegan de una vez”.
Los Marlins confían en que Díaz tiene un futuro brillante, ya que tiene la habilidad para batear y hacerse sentir en sentido general.
“Siempre vuelvo a la básico”, dijo Mattingly. “Isán tiene un buen swing. Es capaz de usar todo el terreno. Ve bien la bola. Entonces, del lado ofensiva, uno espera que dé la cara”.

