Campusano corona un gran partido con un bambinazo de oro vs. Yankees

7:19 AM UTC

SAN DIEGO -- Los Padres esperan que haya más momentos de por venir. Quizás un par de swings más como éste en octubre. Tal vez algunos tiros importantes más a medida que las luces brillen con mayor intensidad en la recta final.

Aun así, una noche como ésta sirvió para justificar todos esos años de confianza. Durante media década, Campusano atravesó todo tipo de altibajos con los Padres. Siempre parecía estar al borde de dar el salto. Pero nunca terminaba de conseguirlo.

Los Padres se mantuvieron firmes en su confianza, siempre imaginando una noche como ésta.

El viernes en Petco Park, Campusano tuvo una actuación para el recuerdo, de esas que podrían inclinar la balanza en una lucha por la postemporada. Primero, retiró a tres corredores de los Yankees intentando robar. Luego, con los Padres abajo por una carrera en el 10mo inning, Campusano cambió el guion.

Atacó una recta en el primer pitcheo del derecho de los Yankees Paul Blackburn y la mandó a las gradas del jardín izquierdo, dándoles a los Padres una victoria por 3-2 y desatando una fiesta en el East Village. Con un solo swing, los Padres regresaron al último puesto de Comodín de la Liga Nacional, medio juego por encima de Arizona.

Campusano hizo todo lo posible por contener una enorme sonrisa mientras recorría las bases.

“Fue una noche divertida”, dijo después, ya sin poder contener la sonrisa.

Tan divertida como puede ser una noche para un receptor. En los 75 años desde que ambas ligas comenzaron a llevar estadísticas de corredores retirados intentando robar por los receptores, sólo otro jugador había tenido una noche como ésta: tres corredores atrapados robando y un jonrón de oro. Sammy Taylor lo hizo en 1961.

“No se puede pedir más, sinceramente”, dijo el manager de los Padres, Craig Stammen.

Probablemente no sea coincidencia que Campusano haya florecido esta temporada con Stammen al mando. Los dos alguna vez formaron batería.

Stammen le ha dado la oportunidad a Campusano. Y Campusano la ha aprovechado.

“A veces olvido que jugué con él”, dijo Stammen. “Recuerdo su primer juego, guiándolo y diciéndole: ‘Oye, Campy, simplemente déjame pedir los pitcheos’. … Ha avanzado muchísimo. Ahora controla el juego detrás del plato. Lo hace a su manera y se ha adueñado de esa responsabilidad.

“Pensamos que estos muchachos deberían ser productos terminados apenas llegan a Grandes Ligas. A veces toma poco tiempo. A veces toma muchísimo. A veces es algo intermedio. Cada uno tiene su propio ritmo. Campy ha seguido el suyo y ha continuado creyendo en sí mismo. Y ahora estamos viendo algunos de los frutos de todo eso”.

Y vaya que sí. Después de irse de 4-2 la noche del viernes, Campusano, quien todavía tiene apenas 27 años, batea para .283 con OPS de .849. Más allá de eso, se ha convertido en un receptor completo. Y no hubo mejor ejemplo que la noche del viernes.

Retiró a Trent Grisham en la segunda base en el segundo episodio y a Jazz Chisholm Jr. en el quinto. En el 10mo, después de que Mason Miller permitiera un sencillo de Spencer Jones que puso arriba a los Yankees, Campusano eliminó a Jones con un tiro perfecto a la tercera base. La mecánica en los tres tiros fue extraordinaria.

“Respondió durante todo el juego”, dijo Stammen. “Y luego le puso el broche de oro con un enorme cuadrangular”.

Seleccionado en el Draft del 2017, Campusano lleva casi una década en la organización. Hace un año, recibió apenas 21 turnos al bate en Grandes Ligas. No conectó un solo hit. Sí, castigó el pitcheo en Triple-A El Paso, pero llegó a este año sin garantías.

Los Padres consideraron reforzar su grupo de receptores durante la temporada muerta. Campusano ya no tenía opciones de Ligas Menores. Con Freddy Fermín proyectado como titular, eso habría puesto en peligro el puesto de Campusano.

En cambio, los Padres volvieron a apostar por Campusano. Decidieron seguir adelante con la dupla Fermín-Campusano. Ese dúo ha sido extraordinario mientras el club ha impulsado su lucha por llegar a la postemporada durante la segunda mitad.

“Nuestros receptores, defensivamente, probablemente sean la mejor dupla del béisbol”, dijo Walker Buehler, quien lanzó cinco entradas de una carrera la noche del viernes.

El principal prospecto Ethan Salas se ha sumado ahora a ese grupo. Pero se espera que Campusano y Fermín reciban la mayor parte del trabajo durante la recta final. De hecho, la estabilidad de los Padres en la receptoría fue un factor importante para que se sintieran cómodos con el ascenso de Salas. No querían cargarlo con demasiadas responsabilidades demasiado pronto, y no lo harán.

De repente, la receptoría luce como una verdadera fortaleza para los Padres, un área en la que pueden sentirse tranquilos a medida que los juegos adquieren cada vez mayor importancia.

“Queda mucho trabajo por hacer”, dijo Campusano. “Hoy, esta noche, simplemente hay que disfrutar el momento. Y mañana, prepararnos para volver al trabajo”.