DETROIT -- Los aficionados en el Comerica Park vinieron a ver un juego de béisbol la noche del lunes, pero se quedaron para presenciar una llamativa persecución de una ardilla que fue, en pocas palabras, una verdadera locura. Sólo pregúntale al jardinero dominicano de los Orioles, Leody Taveras, quien pudo ver a la criatura más de cerca que nadie.
No es exactamente raro que una ardilla negra aparezca en el estadio de los Tigres. Una llamó bastante la atención la temporada pasada cuando pasó corriendo por el bullpen a nivel del terreno y le dio un buen susto a un relevista de Detroit. Pero esta reciente criatura de cola tupida quería ser parte de la acción, y no se iba a dejar disuadir.
Durante casi un inning completo, la ardilla hizo su odisea por el parque, empezando en la franja de advertencia, donde se negó a ser acorralada a través de una puerta abierta en la cerca. En su lugar, corrió hacia la parte corta del bosque izquierdo y luego revisó las líneas de foul antes de acomodarse por un rato junto con el coach de tercera de Baltimore, Buck Britton, quien le lanzó algunas semillas. La ardilla incluso se topó con un pájaro en el camino, aunque sólo mostró una leve curiosidad por su amigo emplumado antes de seguir adelante.
La aventura alcanzó otro nivel durante la pausa de la séptima entrada. Fue entonces cuando todo el equipo de mantenimiento del terreno saltó al campo con un objetivo muy claro, y no tenía nada que ver con extender la lona. Persiguieron a la ardilla hasta la esquina del jardín derecho, donde en un momento dado el roedor terminó saltando hacia el guante de Taveras.
Para dejarlo claro, Taveras no estaba tratando de atrapar a la ardilla. Estaba tan sorprendido como todos los demás cuando aterrizó en su guante. Entonces, intentó sacarla, pero terminó escapándose de todos nuevamente al saltar hacia la tierra una vez más.
“Sólo estaba tratando de detenerla. Cuando entró en mi guante, no quería apretarla, así que intenté sacarla. No estaba tratando de hacer eso. Pero la sacaron”, explicó Taveras. “Espero que esté bien”.
La persecución continuó por la franja de advertencia, donde la veloz criatura mostró movimientos que seguramente tendrán a los corredores de los Leones de Detroit de la NFL sorprendidos. Finalmente, un valiente miembro del equipo de mantenimiento envolvió a la ardilla en una toalla y la escoltó a salvo fuera del terreno.
Mientras tanto, el narrador de los Tigres, Jason Benetti, relataba la travesía con gran entusiasmo.
"Llevamos seis entradas, el juego está 8-5... y esto ha sido un zoológico", bromeó.

La persecución de la ardilla fue lo primero que mencionó el manager de los Orioles, Craig Albernaz, cuando salió del clubhouse visitante para su sesión con los medios después del partido.
“Todo el asunto de la ardilla fue una locura”, comentó Albernaz. “Miren, en un momento, pensé que se iba a meter a la caja de bateo para ver qué estaba pasando. Tenía una vista excelente del juego. Creo que Bill Miller, el umpire del home, se robó el show al hacer que todos salieran ahí, y luego no tenía idea de que Leody intentó pasarla con el guante o atraparla en el jardín derecho. No vi ese video hasta después del juego. Buen trabajo, Leody”.
Una vez que terminó la persecución, Miller le dio un reconocimiento al equipo de mantenimiento.
"Damas y caballeros, me gustaría agradecer al equipo de mantenimiento del terreno. Démosles un aplauso. Al equipo de mantenimiento de los Tigres de Detroit, gracias".
Y la mascota de los Tigres, PAWS, fue captada en las gradas sosteniendo un letrero improvisado.
"Liberen a la ardilla", se leía.

