SAN LUIS -- En su último encuentro como local antes de la celebración del Día de la Independencia estadounidense la próxima semana, los Cardenales buscaban cerrar la estadía en su hogar con fuegos artificiales.
La escuadra de San Luis había anotado apenas ocho carreras en medio de una racha de cuatro derrotas consecutivas antes del cierre de la serie del domingo contra los Marlins. Desde el tablazo del dominicano José Fermín hacia el bullpen visitante la noche del miércoles, los Cardenales no habían conectado un cuadrangular.
El equipo necesitaba de alguien que encendiera la ofensiva.
El puertorriqueño Bryan Torres había sido una figura de reparto en medio de la lenta estadía en casa, agotando apenas dos visitas al plato antes de recibir la oportunidad de ser titular en el jardín izquierdo el domingo.
Posiblemente haya más oportunidades en el futuro para Torres, quien sacó a los Cardenales de su sequía de trueno con un jonrón de dos vueltas en el cierre de la segunda entrada. El tercer bambinazo de la campaña para Torres fue suficiente para los Cardenales en su victoria por 2-1 en el Busch Stadium, con la que San Luis evitó la barrida gracias a un sólido acto de escapismo por parte del grupo de lanzadores.
Bajo una advertencia de calor extremo con una sensación térmica de tres dígitos, Kyle Leahy hiló otra sólida presentación para mantener competitivos a los Cardenales en las últimas entradas.
A pesar de otorgar tres pasaportes temprano que inflaron su cuenta de pitcheos, Leahy se acopló para lanzar cinco episodios de una sola carrera. El daño para Miami llegó mediante dobletes consecutivos en el quinto capítulo.
El jardinero central de los Cardenales, Nathan Church, tomó una ruta poco directa ante un batazo bien conectado por Owen Caissie que se coló por encima de su cabeza, antes de que Graham Pauley conectara un doble por regla justo dentro de la línea del jardín derecho para remolcar a Caissie.
Fuera de ese ligero ataque, Leahy le dio a los Cardenales todo lo que necesitaban, permitiendo apenas dos imparables mientras recetaba cinco ponches.
Para relevar a Leahy, el manager Oliver Mármol envió a la lomita de manera consecutiva a un descansado grupo de relevistas de situaciones apremiantes, con JoJo Romero, Ryne Stanek, el dominicano George Soriano y Riley O’Brien combinándose para lanzar cuatro entradas en blanco y asegurar la victoria.
